jueves, 30 de julio de 2009

rehaciendo el camino: el botijo, el internet y otras hierbas

Como sabéis la mayoría los post van con un poco de retraso sobre el viaje en tiempo real. Esta semana nos hemos estrenado como "hoteleros" y con el ajetreo que se respira en el barco -es encantador tener gente a bordo a pesar del trabajo extra- mirar atrás cuando el reloj no existía y nos enraizábamos en cada calita tiene su gracia, pero no adelantamos acontecimientos y seguimos con el relato del viaje





Pues
cuando la estancia en Meganissi tocaba a su fin y nos estábamos planteando nuevos destinos, nuestra flamante antena de conexión a internet (recién adquirida, contrato de permanencia de un año) dejó de funcionar, así, sin más ni más!!

Internet es MUY importante porque nos permite acceder a los partes meteorológicos a diario -también está la información a través de la VHF, pero consultar las webs de confianza nos gusta mucho más- y además es mi nexo de unión con todos vosotros, por no hablar del dinerillo que nos cuesta cada mes... en fin, a grandes males grandes remedios: volver a Argostoli es deshacer mucho camino, ir a Lefkada en barco un poco largo y Nidri está a tiro de piedra de Abelike y a media hora de bus de Lefkada, así que volvemos a Tranquil Bay, apenas hay un soplo de viento pero decidimos ir a vela: sólo tenemos que recorrer tres millas y no nos importa invertir unas dos horas, la palabra prisa ya no está en nuestro diccionario.

Tiene su gracia llegar a un lugar que ya conoces; fondeamos y lo primero que vemos es el barco de Bill y Diane, el Argonauta: cenitas y cervezas aseguradas!

Nos vamos con Diane en bus a Lefkada -la comunicación es perfecta y muchos navegantes hacen el viaje para comprar en el Lidl o en el Día a buenos precios- y encontramos sin problemas la tienda que buscamos... pero tras mucho discutir parece ser que no hay más remedio que enviar la antena a Atenas, esperar el veredicto de la central y recoger una nueva antena o la reparada una semana o diez días más tarde... o volver a Argostoli porque nos dicen que la sucursal que ha hecho la venta puede cambiar la antena por una nueva directamente... tras pensarlo un poco decidimos ir a Poros que nos queda bien para iniciar el camino a Corintio y desde ahí a Argostoli en bus; eso supone desandar el camino y seguro que también nos lleva una semana, pero por lo menos la pasaremos navegando!!

Sin embargo a través de internet nos enteramos de que Capitán Teach está por la zona y que probablemente aparecerá por aquí en cualquier momento y decidimos esperarlo.

Una buena decisión. La mañana siguiente vemos al velero de Lola y Alberto que se acerca a saludarnos y fondea a nuestro lado. Sólo nos conocemos por internet pero parece que nos conocemos de toda la vida: comemos en nuestro barco, cenamos -de lujo- en el suyo, compartimos informaciones, risas, cervezas... vamos a ser compañeros de travesía durante un buen rato y es algo que agradecemos porque no hay nada como dar con buena gente y esta pareja lo son!

Una mañana, con el pan tiernito del desayuno, noto algo duro en la boca: HORROR, un trocito de diente (nada menos que de una de las palas) se me ha caído!!! Es un "desperfecto" que viene desde lejos, os cuento

con unos 9 años y estando en casa de mis abuelos, mi hermana y yo corríamos para llegar las primeras hasta el botijo que había en la casa; yo llegué primera (según mi versión) pero Ester no parecía muy de acuerdo así que mientras yo empinaba el artilujio para beber (y si lo tenía yo en las manos será porque había llegado primero, digo yo) me pegó un empujón que dió con el botijo en mi boca y dejó mi diente a la virulé!!!!!!!!!!!!!!!



Siempre he tenido ese huequito en mi sonrisa pero hace unos años lo arreglé y ahora no quería volver a tener ventanas en la boca...

Así que nos fuimos a buscar un dentista. ME DAN PÁNICO. Encontramos una sin problemas. Una profesional como la copa de un pino que en una hora y por solo 40 eurillos me dejó la boca mejor que antes del incidente, eso sí, un poquito rancia de carácter, lo que sumado a mi miedo incontrolado hizo que no reinara el feeling en la sesión, pero pude cenarme un bocata sin problemas que era de lo que se trataba.



Con la boca OK y el internet averiado pusimos rumbo a Vathi en Ithaca ya que la previsión del tiempo era de vientos fuertes y preferíamos hacer una escala a mitad de camino.

La navegación fue estupenda pero cuando fuimos a coger el primer rizo, Alea, que es celosona, decidió que si yo me rompía un diente ella también y así, sin previo aviso, la argolla de la polea del reenvío se partió por la mitad!!

Como en el caso de mi diente: sin mayores consecuencias y con rápida solución, en Vathi compramos unas cuantas para tener repuestos y apañado.
(se trata de poleas de Lewmar que supuestamente tienen que aguantar un montón... pero ya se sabe: en la náutica pagar mucho y no esperar demasiado!)




Esta vez fondeamos sin problemas en la bahía de Vathi y pudimos bajar con la auxiliar a pasear por el pueblito y descubrir sus rincones y pescar esas imágenes cotidianas que se esconden por doquier

las típicas tabernas


un pope esperando que atracara una motora impresionante ¿para darle la bendición?




relaciones de vecindad


Llegamos para un día -como siempre- y nos quedamos algo más de dos -como de costumbre- porque vientos de 25-30 nudos en el fondeo no invitaban a salir al mar abierto. Pasamos horas contemplando las preciosas casas que se levantan en las laderas de la ciudad, eligiendo la que más nos gustaba, en la que viviríamos...


Y como el viento no bajaba, Johan decidió que haríamos prácticas de navegación con mal tiempo pero que ya era hora de partir. Armados de ganas de seguir con viento o sin él y esperando ver como el indicador se disparaba, dejamos el abrigo de Vathi y ¿qué nos encontramos al salir?? APENAS 4 NUDITOS DE VIENTO, para no creérselo. el viaje a Poros tuvimos que hacerlo a motor después de estar dos días sacudidos cual muñeco de trapo en el fondeo!

En Poros pasamos el domingo, en el bar que conocíamos, en la playa que conocíamos... un placer.

Aprovechamos para estrenar en su versión submarina la cámara que nos regalaron mi hermana -la misma del botijo... que es muy buena gente a pesar de todo, jeje, un besote guapa- y mi cuñado -besitos también- he intentamos "pescar" algo aunque no se nos da mucho mejor que la caña



Y el lunes a Argostoli en bus (algo parecido a un deporte de aventura) para tener que oír que tienen que enviar la antena a Atenas, etc, etc. ¡nos podíamos haber quedado en Nidri y ya tendríamos la antena de regreso!

Afortunadamente el muchacho de la tienda es un encanto y después de mucho hablar, negociar, buscar la mejor solución nos cambió la antena por otro modelo superior (y más caro, of course) que funciona a la perfección

Y colorín colorado el Jónico se ha acabado

Próximo destino: Messolonghi, en el golfo de Patrás....................






3 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso post! cada vez escribes mejor. Siento lo del diente y lo de la antena! pero todo tiene solución!
continuad informando de vuestras aventuras.
Un abrazo y adelante!
Jose (tu hermanito)

unchusco dijo...

Silvia

Dos curiosidades:
¿Qué modelo de antena para Internet teneis ahor y cual se os estropeó?

Como sois pocos los que teneis veleros de acero, ¿Crees que merece la pena en meterse en acero? por la experiencia hasta ahora.

Ni que decir tiene que estoy encantado con vuestro blog

silvia dijo...

Hola a los dos y gracias por pasearos con el Alea

Unchisco, tenemos una especie de finger para internet, de esos que se usan para acceder a la red desde el teléfono el de ahora un modelo más grande... y más caro (no es un USB sinó que conecta directamente) y cuando falla volvemos a depender de los cibers y los wifis libres que encontramos

en cuanto al acero... sabemos que su verdadera utilidad se verá cuando estemos en climas más fríos, no creemos que sea lo ideal para una navegación exclusivamente por el Mediterráneo, pero en ningún momento nos hemos arrepentido de la elección

besos