martes, 29 de julio de 2014

Culo de pollo, piel de gallina...

El mes de julio se ha portado genial con nosotros, 
tenemos la cabeza, el corazón y hasta la tripa un poco hechos un lío: llevamos dos años en San Blas y tenemos ganas de cambiar de aires (para eso iniciamos el viaje, para recorrer el mundo, o al menos un trocito) pero tanto tiempo aquí hace que partir sea como volver a soltar amarras: decir adiós a paisajes y a gentes que se han convertido en nuestra casa...

Cada fondeo que visitamos lo intentamos retener hasta el último detalle ¿será la última vez que vemos esto con un solazo así? ¿será la última vez que echamos el ancla en este rinconcito? ¿será la última vez que nadamos con una manta? ¿será...?



Además en junio empieza la temporada de lluvias. Tal vez sea mejor dejar San Blas en febrero -como la gente que cruza el canal para hacer la ruta más común hacia las Marquesas- o en abril -para volver a Europa- y así salir con un San Blas en todo su esplendor...

Pero somos gente con suerte y este año el tiempo se está portando mejor que nunca; no es que aquí en la temporada de lluvias el sol se esconda y vuelva a aparecer en diciembre; nuestra experiencia dice que el día se puede levantar nublado, salir el sol radiante al cabo de un rato, nublarse de nuevo y llover un ratito, pasar una tarde con nubes sin lluvia, ver una linda puesta de sol, llover una hora en la noche... nada que te haga pensar ¿qué hago yo aquí? más bien algo que te hace decir ¡qué maravilla, tantos colores en un único día!
Pero este mes de julio parece febrero... tan y tan lindo.



Y claro, con la temporada de lluvias llegan los "culos de pollo"; cuando llegamos aquí todo el mundo nos previno sobre este fenómeno atmosférico (se da aquí, lo hemos vivido también en Colombia) que consiste en microdepresiones que traen mucho viento (entre 35 y 55 nudos) por un corto período de tiempo (suelen durar alrededor de media hora) acompañado de una buena lluvia. Se aparecen así, sin previo aviso y se van rapidito por donde han venido.
El terror de los fondeos.


Si el velero está bien fondeado y tiene suficiente cadena no hay mucho que temer, muchas veces el mayor problema se da cuando el fondeo está demasiado lleno y los barcos demasiado cerca unos de otros (no todos nos movemos igual o igual de rápido) o hay barcos con mal ancla, poca cadena o simplemente mala suerte... y se te vienen encima.

En el Alea, como siempre, tenemos historias e historietas que compartir. En la de hoy, hay un culo de pollo que nos puso la piel de gallina...

Estábamos fondeados en Salardup (no es el mejor sitio para estos trances) con Edu y Úrsula. La noche anterior Johan, disfrutando de la noche sentado en la popa del barco, divisó una estrella muy rara en una noche muy estrellada: nuestra luz de fondeo pendía peligrosamente sujeta sólo por los cables; glups!!! trabajo urgente para la primera hora de la mañana.

Al día siguiente después del cafecito, Johan subió al tope del palo cargado de herramientas 



Y claro, ahí estábamos los tres, completamente embobados mirando para arriba ¿a alguien no le ha pasado eso de quedarse medio desnucado viendo como otro trabaja en el mástil?


Y en un determinado momento Úrsula mira hacia la proa del velero y pregunta:
¿eso tan negro que se ve ahí es normal?


Cáspita, que diría alguno, qué susto, con Johan arriba del palo
- "¡bajarme de aquí! ¡Rápido! ¡YA!

Si ves venir el culo de pollo (una franja negra, alargada, que se te viene encima) tienes tiempo para prepararte. Ese tiempo lo gastamos en bajar a Johan de ahí arriba y poco más. Empezó a soplar y soplar.

Nosotros acostumbramos a poner motor por si hay que dar mínimo avante para ayudar a la cadena, y dejamos que nos pase por encima. En esta ocasión me fui para la proa a comprobar que la cadena trabajaba bien (sí, ya sé que no hace falta, que se puede ver si el barco sigue bien fondeado mediante los instrumentos, pero es algo que no puedo evitar) cuando un golpe de viento me arrancó las gafas de la cara (literalmente) y las vi volar al agua y flotar un ratito (¡mis nuevas gafas bifocales de persona madura... modelo verde pistacho de Colombia! ¡nooooooooooooo!)

Además nuestros visitantes habían atado la auxiliar con tanto empeño que la habían dejado muy corta de cabo (falta nuestra no haberlo comprobado) y otra ventolera la giró patas abajo
¡adiós remos! menudo día.


El medidor nos dió una máxima de 44 nudos, en otros puntos de San Blas parece que llegó a los 55... en media horita volvía a reinar la paz y como si nada hubiera pasado... cervecita de celebración y charla animada comentando la jugada!
Algo más de un mes después nos volvió a pillar un culo de pollo, esta vez en Elefante (mejor fondeo), con dos veleros más. Estábamos los dos solos y todo fluyó como si de un ballet se tratara.

Estábamos consultando internet en el salón y me pareció que se oscurecía el cielo; salí a ver.
- Johan, creo que viene un culo de pollo
Sin más Johan fue a poner las llaves del motor y el molinete y sacó los chubasqueros del armario; mientras tanto yo recogía la ropa tendida y las cosas sueltas de la cubierta. Johan largó 20 metros más de cadena (teníamos espacio suficiente y de sobras, 75 metros en 12 de fondo) y llegó el viento. Esta vez la máxima que vimos no pasó de 42. Los otros dos veleros garrearon así que nuestra máxima preocupación era tener las defensas listas para que nos abordaran pero todo fue bien (para ellos que pudieron volver a fondearse y para nosotros que no tuvimos que "defendernos). Media hora, 15 nudos mantenidos, recoger cadena y volver a dejar los 50m, cervecita de celebración.

Al margen de estos dos episodios -que por conocidos ya asustan un poco menos- el mes de julio ha sido GENIAL, solo podemos dar gracias a quien corresponda por dejarnos disfrutar de estos últimos días con los azules más bonitos que se hayan visto, con las islas brillando bajo el sol, con los amigos compartiendo ratos y risas. San Blas, es lo más

Aquí os dejamos el resumen en imágenes de nuestro mes de Julio. Un mes para recordar

Náufrago?

Frente a Combombia

Coco Bandero

Chichimé

Holandés

Más Holandés, la piscina

Silvia's corner

sí!!!! un cocodrilo en el fondeo

tiempo para todo: viendo el mundial de fútbol

Banedup

Más fútbol

Banedup, ulu Kuna

 Nos queda un mes en San Blas y lo vamos a disfrutar hasta el último minuto


viernes, 27 de junio de 2014

Working time


Cansados pero felices, aquí nos tenéis de nuevo!

El mes de junio no hemos tenido demasiadas visitas a bordo... el mes empezó con un viaje de Johan a Holanda donde toda la familia se reunía para celebrar el 60 aniversario de matrimonio de sus padres!
Wow, 60 años !!!! yo me quedé en casita (o sea, en el Alea) porque la última experiencia dejando solo el barco en el fondeo no fue muy agradable (dos barcos garrearon y se empotraron contra nosotros... uno de esos momentos en que agradeces que el Alea sea de acero).

Como estar de brazos cruzados no es lo nuestro, yo dediqué esos días a las labores pendientes (que siempre hay y siempre son muchas) y como lo que mejor se me da es el papel de lija y los pinceles ¡pues a lijar y a pintar!

Después de casi 6 años de aventura el barniz lo habíamos repasado alguna vez, pero la pintura de las paredes ya lo estaba pidiendo a gritos; mi meta era tener listos el salón y el camarote de las literas para cuando Johan regresara.






El trabajo es más vistoso de lo que en realidad supone en horas empleadas; dos días de lijar fueron duros (bastante duros) pero después llegó el pintar y como hay que esperar que seque la pintura, pues dos horas de trabajo y 10 de espera...



Me ha dado tiempo de leer (recomendable, El Secreto de Donna Tartt, creo que a Johan le ha impresionado más el segundo de la misma autora El jilguero) y de pasar ratitos con el vecindario (gracias a Cris y a Jordi, a Peyo y a Carlos por cuidarme tanto, no me he sentido sola ni un momento)

Y el resultado, bueno, el resultado no ha estado nada mal







Ya de nuevo los dos a bordo (qué bonitos son los reencuentros) nos hemos puesto manos a la obra con los muchos trabajos que tenemos previstos antes de abordar nuestra travesía hacia la Patagonia; últimamente nos hemos dedicado con tesón a comprar cosas y más cosas... ahora toca instalarlas!

Para empezar los cabos de amarre de popa. En Patagonia es habitual buscar un buen refugio, echar el ancla (o las anclas según sea el fondeo) y amarrar a tierra, a veces con dos cabos, a veces con cuatro; a veces sólo cabos sin ancla... Un par de fotos que sirvan como ejemplo





Es recomendable que el amarre en cuestión sea flotante, nosotros hemos comprado un cabo de polietileno reforzado con dynema que aguanta 5000 kg. Les hemos comprado los dos rollos (nos faltan dos más para proa) a la familia que viaja en el Boreal -un precioso barco de aluminio- a los que encontramos aquí en San Blas. Ellos salieron hace casi tres años de Francia con sus cuatro hijos (en aquel momento el mayor de 9 la menor de 2) y con ellos cruzaron el océano hasta Brasil, bajaron hasta Hornos, doblaron el cabo, pasaron 7 meses en los canales chilenos y aparecieron por aquí. Ahora que su aventura patagónica ha terminado, sus cabos nos acompañaran de nuevo hacia el sur



Johan decidió ponerlos en el balcón de popa así que con nuestro flamante generador (¿cómo hemos vivido sin él hasta ahora) ha podido usar todas las herramientas y ha construido un par de soportes -yo, a lo mío, me he encargado de las manitas de pintura)






Para protegerlos del sol, Johan ha hecho unas fundas la mar de majas





Hemos pintado la cubierta para volver a poner antideslizante que los últimos episodios de pesca se estaban convirtiendo en un deporte de alto riesgo



Siguiente proyecto; queremos poner un antirrociones fijo (con chapa marina, recubierto de poliéster y fibra de vidrio); parece -porque aun estamos en ello- que será una estructura con cinco ventanas y para dos de ellas hemos comprado escotillas que nos permitan ventilar cuando no estemos en rincones fríos

De momento estamos trabajando con los moldes





Y por último -de momento- estamos haciendo (bueno, Johan lo hace y yo le voy preparando cafés y zumos) un nuevo bimini, éste con paredes laterales y posterior que se puedan recoger pero que en los fondeos chilenos nos permitan hacernos una pequeña "casita-invernadero" en la cubierta para tomar un té bien caliente mientras disfrutamos de la vista de los glaciares...





Y os lo creáis o no nos ha quedado tiempo para disfrutar de las puestas de sol.


Afortunadamente -para nosotros- un buen día recibimos un mail de Úrsula y Edu diciendo que querían venir a pasar unos días con nosotros en San Blas ¡bravo! salvados por la campana. Recogimos los trastos y navegamos de nuevo hasta nuestro pequeño paraíso, donde volvemos a flotar plácidamente



¡que bien volver a estar en casa!




viernes, 23 de mayo de 2014

Capitán Solete

A ratos, solo a ratos, nos da por pensar que llevamos demasiado tiempo en San Blas.  Pero se nos pasa rápido.

Ya hemos descubierto y aceptado que nuestra forma de viajar/navegar es de lo más lento y tranquilo que se pueda imaginar y que nos gusta llegar a un sitio y conocerlo a fondo.

Más de un año en estas aguas nos han llevado a conocer a mucha, mucha gente; no sólo de otros veleros (parece que ésta es una zona de largas estadías para muchos barcos) sino -lo que para nosotros es más lindo- a muchos kunas que nos han acogido con los brazos abiertos y nos han hecho sentir amigos.

No podemos nombrarlos a todos, pero es genial saber que cuando llegamos a Corazón de Jesús, el panadero (al que descubrimos hace ya tantos meses un día que fuimos a comprar pan y lo encontramos para nuestra sorpresa con una novela de Saramago en las manos) estará esperándonos para comentar su última lectura (es un fan incondicional de García Marquez y unas amigas que nos han venido a visitar desde España le han traído la única novela de Gabo que le faltaba... Lino, un hombre feliz).

Es divertido que cuando pierde el Barcelona algún partido de fútbol (un mal año lo tiene cualquiera, ahora sólo toca remontar) nuestro teléfono recibe un montón de sms de kunas que se "rien" de mi derrota (sí, al capi no le gusta el fútbol, pero a mí me divierte seguir al Barça) o que me animan en los malos momentos

Es genial saber que cuando caen los relámpagos hay gente que está sufriendo porque sabe que yo sufro (parece que me he hecho famosa por mi pánico a las tormentas eléctricas)

Es maravilloso que cuando Lalo nos ve nunca, nunca deja de acercarse a nosotros para preguntarnos si necesitamos que nos pesque algo.

Es lindo llegar a cualquier lugar y que cualquier kuna se cuelgue de la regala del Alea y con una sonrisa salude con un "qué tal Silvia?, qué tal Johan?" como si fuéramos amigos de toda la vida

Es alagador que en Salardup hayan pensado en Johan como en la persona que iba a poder ayudarlos en su empeño de poner un poquito de luz en la isla. 

Salardup es una isla del grupo de Naguarnandup que nos ha gustado desde siempre; un arrecife redondo, una entrada estrecha pero sencilla, un fondeo con arena, una playa linda.

La isla es privada (la propiedad de las tierras en Kuna Yala es siempre de las mujeres, pero la explotación de los posibles negocios está en manos de los hombres; hay islas comunitarias e islas privadas... os lo contamos despacito otro día) y sus habitantes han ido cambiando con el transcurso de los meses.

Ahora están establecidos -parece que para largo- López (el marido de la dueña) y Lariel, su nieto

Desde siempre ofrecen comidas en la isla (arroz cocido en agua de coco y pescado) pero quieren ampliar su negocio aceptando a gente a dormir (están haciendo un aseo para los clientes) en tiendas de campaña. 

En su estrategia de marketing tenían dos puntos fundamentales:

1.- ponerle a la isla un nombre bien atractivo. Salardup es ahora Isla Estrella




2.- Instalar una buena placa solar para iluminar la zona de acampada y el "comedor" (hasta ahora si ibas a cenar cada comensal tenía que llevar su propia luz frontal)

Lo de las estrellas lo tienen fácil, hay cientos en la orilla y hacen del lugar algo mágico; 




lo de la placa tenía más complicación: Habían comprado una de segunda mano (y si nos hubieran preguntado les habríamos dicho que no la más adecuada) y no sabían que hacer para instalarla y ponerla en funcionamiento.

Tenían un par de baterías, cables y ganas... y le preguntaron a Johan si podía echar una mano ¡pues claro!



Lo primero fue ver qué necesitaban (lo fundamental un buen regulador pero también lámparas de leds y lo necesario para montarlas) y en uno de los paseos a Panamá ciudad Johan hizo todas las compras

A partir de ese momento Lari estaba nerviosísimo por tener la instalación montada (tiene un equipo de música y andaba sin electricidad para usarlo) y López nos preguntaba ansioso cada vez que avistaba el velero en el horizonte.

Finalmente hace unos días Johan se puso manos a la obra... este ha sido el resultado

Lariel nos vio navegar por la zona y ya nos llamó por teléfono

- ¿venís? ¿hoy podemos trabajar?
- sí, le contestó Johan

y Lari se puso a reunir material, gente...

Llegamos al fondeo en un día soleado y sin lluvia y bajamos a tierra; ya habían construido el soporte para la nueva placa. Desembarcamos cargados de herramientas (yo cámara y libro... Johan todo lo demás) y nos pusimos manos a la obra





Me encanta la escalera de mano que utilizan (si un día volvemos a tierra me encantaría tener una)








Puestos los primeros cables y contactos, comprobado que las conexiones eran buenas, tocaba subir la placa a su soporte ¡trabajo de equipo!










Y alehop! la placa estaba en su sitio



Lariel hecho un manojito de nervios ya quería poner bombillas, probar su estéreo; pero ¡paciencia! era hora de instalar el controlador








Parecía que la cosa iba por buen camino y ¡voilà! la primera luz en la cabaña instalada y funcionando


¡bravo!
seguramente os preguntaréis qué hacía yo todo este tiempo; ejemmmm, trabajar duro, desde luego




El pago a todos estos trabajos y desvelos fue... la especialidad de la casa


Ya hemos aprendido que la cultura kuna no es muy dada a dar las gracias de forma efusiva y aunque hay una palabra kuna para ello (nuedi) no la usan demasiado; no significa en absoluto que sean desagradecidos, sabemos que si un día necesitamos algo, ahí estarán las gentes de Salardup para ayudar sin preguntar las razones, hoy te ayudo yo, mañana me ayudas tú. El equilibrio es perfecto aunque para nosotros a veces un poco extraño. Lo bueno de estar mucho tiempo aquí: conocer otras formas de hacer

Acabada la comida NO llegó la hora de la siesta, al menos no para el capitán electricista; teníamos la placa y luz en la cabaña pero el objetivo era llevar luz al comedor y a lo que pretenden que sea la zona de acampada, de modo que yo retomé mi lectura y Johan sus herramientas





Puede que la instalación no supere la ISO 900 pero : hay luz!!!! está claro que el Alea tiene un capitán 10




Fue un día largo y Johan acabó cansado (yo me terminé el libro y me quemé con el sol... la primera vez después de tanto tiempo) pero los dos volvimos al velero contentos, del trabajo hecho, de las sonrisas de los chicos de Salardup 

El universo nos regaló una puesta de sol espectacular



Pero el mejor premio llegó cuando la luz del sol desapareció y al mirar hacia la isla vimos brillar en la noche cuatro bombillas. Felices, así de fácil.