sábado, 1 de agosto de 2009

Messolonghi

Nos despedimos del Jónico para empezar el camino hasta el Egeo.
Como queremos navegar con la gente que nos vendrá a visitar en los alrededores de Atenas, nos parece que la mejor opción es llegar a través del canal de Corintio: en estas fechas empieza a soplar con fuerza el Meltemi -vientos fuertes del norte- que nos harían difícil el ascenso si optáramos por ir rodeando el Peloponeso. Nos han dicho que nos perdemos una zona preciosa... pero siempre podremos hacerla a la vuelta, algún día!
Nos adentramos en el golfo de Patrás sin saber qué nos encontraremos y nos encontramos con unos lugares maravillosos, poco frecuentados por los navegantes, donde no te encuentras ni un barco de chárter. Supongo que a todos nos atrae más conocer lo que es más famoso, pero a veces dejarse llevar y perderse en lo menos conocido te regala unas sorpresas estupendas.
El trayecto desde Poros hasta Messolonghi, la primera parada, no es muy largo pero el viento no nos acompaña y podemos decir aquello de que el mar está como un plato






Nos cruzamos muy pero que muy cerquita con un pesquero. Nos parecen gente digna del mayor de los respetos: trabajando duro para conseguir una captura que apenas le dará para llegar al día siguiente (cada vez hay menos pesca, nos cuentan) pero siempre que nos cruzamos con ellos lo hacemos con el corazón encogido porque aún no hemos sido capaces de descifrar hacia dónde llevan echadas las redes y para nosotros son un elemento de peligro!



También tenemos tiempo de ir refrescando los conocimientos teóricos
¿qué indica esta señal?


Y llegamos al canal que da entrada a la marina de Messolonghi. Es un canal dragado en una zona de muy escasa profundidad ¡hay que apuntar bien! (mejor llegar de día porque las luces de las señales no funcionan todas) a sólo unos metros de la señal la gente se está bañando con el agua por las rodillas...


En toda la orilla del canal hay casas de construcción sencilla con un pequeño embarcadero, su tumbona, su sombrilla. Se respira paz por todos los rincones



Llegamos a la marina que está en plena fase de obras (llevan un par de años de retraso y pretenden dar servicio de estancia en seco a los barcos este mismo invierno) y puesto que aún no disponen de servicios (puede usarse el agua que tienen para la obra pero no hay electricidad, bares, wc, duchas...) todavía es gratuita.

Nos comentan los precios de invierno y son interesantes... pero nosotros queremos seguir más adelante.

Para llegar al pueblo es recomendable coger las bicis y nos vamos a conocerlo y hacer las compras.

Yo con la bici todavía me manejo regualar pero cada día llevo mejor lo de mantener la verticalidad sobre las dos ruedas... pero... estando en un cruce quise demostrar mis avances y mi profesionalidad y señalicé extendiendo el brazo que iba a girar a la izquierda... y patapún

Me pegué un porrazo -pequeño- y me levanté como con un resorte (aquello de la vergüenza) sin mirar los daños hasta que llegamos al super: arañazo en la rodilla y en el tobillo, un besito de Johan y una tirita y todo arreglado

Un bonito retorno a la infancia. Cada día se me ve más joven!!!!

En la marina hemos coincidido con viejos conocidos, esta vez todos franceses -de un modo u otro nos vamos agrupando por nacionalidades- y después de llenar la despensa, comer un cordero a la plancha impresionantemente bueno y consultar la meteo, soltamos de nuevo amarras: nos vamos a Lepanto!!











4 comentarios:

Jose Angel Lopez Barrios dijo...

Simplemente maravilloso!!!!

Araceli dijo...

Siempre teneis cosas interesantisimas que contar....
Y fotos preciosas (soy aficionada).... Ese rinconcito (Hermioni), es para sentarse y leer un buen libro....
Un beso desde Cornella.
Araceli

Jordi dijo...

Sois GENIALES , haceis que nuestras tristes vidas , sin emocion, brillen con vuestros relatos y fotografias. Os envidio , pero de forma sana. Felicidades por haber hecho realidad vuestros sueños.
Continuar asi. Un beso de Sara y otro mio ;Jordi

silvia dijo...

gracias a todos por los comentarios... nos encanta saber que el viaje está compartido (ojalá algún día nos podamos ver a bordo)
José Angel, realmente es maravilloso vivir despacito
Araceli, seguramente en navidades pasaremos a ver a la familia y estamos en Sant Feliu de Llobregat, espero que podamos conocernos!
Un besito también para Sara y Jordi... no os olvidéis que todos los sueños son por lo menos perseguibles, y a veces en ese camino ya se encuentran muchas cosas interesantes!

saludos y seguimos en ruta