jueves, 23 de julio de 2009

Meganissi: Abelike. La observadora de nubes: YO

Dejamos atrás Amvrakikós y hacemos una parada en Preveza. Puesto que la ciudad tiene el aeropuerto a dos minutos y varias marinas donde es muy popular dejar el barco durante el invierno mientras las tripus vuelven a pasar unos meses en casa es un buen sitio para hacer compras si necesitas algo de material, para sacar el barco del agua y renovar la patente, para hacer compras...

Por lo demás es una ciudad sin mucha gracia, con la primera línea llena de bares que tienen música todo el día y que te amenizan la noche cuando quieres dormir

Pues nosotros -a pesar de no tener que comprar nada, andar bien de patente y tener una maquinilla de feria con música de los pitufos en la puerta misma del velero que no nos dejaba dormir- nos quedamos un par de días porque somos del género tortuguesco y vamos con esa tranquilidad por el mundo!!!


Dejamos atrás Preveza para dirigirnos a Meganisi que es una isla de la que nos han hablado muy bien y que en el norte tiene una pinta de coliflor que me encanta!!



La capital se llama Vathi (hay tantos Vathis por aquí que este se conoce como el pequeño Vathi para distinguirlo de la capital de Ithaca) pero nosotros queremos una calita... aunque no tenemos claro cuál


Mientras andamos dándole vueltas a la carta para ver cuál nos apetece más... el cielo empieza a encapotarse, las nubes son MUY amenazadoras y de repente toooodos los veleros y veleritos que hay navegando empiezan a poner rumbo a cualquier lugar a toda prisa; es una imagen divertida; todos parecemos mosquitos zumbando de aquí para allá




Elegimos Abelike porque tiene un buen refugio aun en caso de vientos fuertes y para allá que nos fuimos; había barcos fondeados y con un amarre a tierra y otros simplemente fondeados. Buscamos un buen lugar y echamos el ancla, como siempre para pasar uno o dos días









Abelike es un rincón tranquilo del mundo. El agua está limpia, hay un pequeño pantalán para acercarte a tierra con la auxiliar (el lugar era tan, pero tan tranquilo que la gente iba remando a tierra, como si poner el motor fuera romper el encanto), con un par de tabernas que sólo abren por la tarde-noche (en una de ellas puedes intercambiar libros que antes dejaron otros navegantes... y encontré tres en español!), desde ahí puedes dar un paseito y visitar Vathi (a penas 15 minutitos).


En fin... que como podréis adivinar nos quedamos más de una semana!!

El tiempo era bastante malo -una semana de lluvias torrenciales en Nidri, apenas tres millas más allá- pero en Abelike, supongo que por su disposición entre las montañas, la lluvia no hizo su aparición ni un sólo día.

Todas las mañanas veíamos a un pesador volver a tierra remando a pesar de los años



Compartimos espacio con familias con niños que siempre encuentran la forma de divertirse






Nos permitimos un par de cenitas en la taberna (alucinante, durante el día no hay nadie pero toda la instalación está abierta... me dijeron que podía ir sin problemas a buscar libros a cualquier hora!)



Paseamos hasta Vathi donde nos encontramos con nuestros amigos del Delphi




Paseamos a la bahía que queda al este y nos encontramos a un chaval que tiene también un barco de acero; lo conocimos cuando viajaba con su mujer y su hija, pero ahora estaba compartiendo una semanita con su hermano y un par de amigos; nos invitaron a una cervecita y una cosa llevó a otra y compartimos cena y como no había a bordo ninguna fuente lo bastante grande para todos echó mano de un barreño: la felicidad está en encontrar soluciones donde otros ven problemas!




Y yo, que desde hacía mucho tiempo, cuando alguien me preguntaba qué me gustaría ser en la vida, contestaba que yo quería MIRAR NUBES pude dar rienda suelta a mi capricho. Es increiblemente relajante, exatiante, maravilloso... sentarse sin prisa a mirar como las nuebes se forman, caminan, cambian de color, adornan el cielo.


Parece ser que todo llega y Abelike me ha regalado momentos únicos
Mirad las nubes conmigo... y soñad













































6 comentarios:

luismi dijo...

Kalimera. Yo tambien quiero ser OBSERVADOR DE NUBES. Aqui en Tenerife tengo un buen entrenamiento.
Muy buena la foto del pescador. ¿han probado las hojas de parra rellenas? ¿y el hojaldre con espinacas?.
Les sigo sin perder detalle. Estupendo el brico del baño. Mi mujer dice que no podre tener un velero pues habría que tener la habilidad y conocimientos de Johan o muchos euros.
Seguiré soñando.
iasus.καλαίταξίδι. γούρι

Araceli dijo...

Hey, hola otra vez...
Que nubes... fantasticas... fotos preciosas... y estoy de acuerdo con luismi, buena foto la del pescador.
Un beso
Eli

miserman dijo...

Seguimos navegando, maravilloso lo de las nubes. Pregunta Somos 93 seguidores ¿hay lugar para tantos en el barquito?
Pd. He seguido tu última entrada en la Ventana, donde contaste que el viento los llevo para un lado distnito al que querían ir, o sea que navegar es como la vida ¿ no?

luismi dijo...

Bienvenidos al barco del amor

Tengo un amigo que busca pareja. Le voy a comentar que hay un barco "pirata" en el Egeo, en el que te roban el corazon. El barco se llama algo asi como celestina o alea o algo asi. :)

Me encantó oir tu voz en la radio.

Un saludito.

Araceli dijo...

Oleee, jajaja...
Me han dado unas ganas de embarcarme....aissss, que potito.
Un beso
Eli

silvia dijo...

Gracias a todos por paseraro por aquí

Luismi y Araceli: es cierto que la foto del pescador es bonita, muy bonita, sobre todo porque transmite lo que sentíamos ahí fondeados
En cuanto a lo del ligar... vivir para ver: la primera turista y se nos fuga; espero que si se casa nos haga los padrimos jeje

Miserman: en el Alea cabemos 93 y 933, apretados, eso sí, pero cabemos!