miércoles, 24 de junio de 2009

seguimos en Kefalonia. Poros

Ya era hora de dejar atrás Argostoli y seguir descubriendo las islas verdes de Grecia. El día anterior habíamos ido a capitanía a conseguir nuestro sello de salida del puerto y pagar nuestra cuenta (0,36€/m/día + tasas); nos habían dicho que era importante ese sello, hay gente que por ahorrarse el pago se va del puerto sin él y al llegar al siguiente los han hecho volver atrás... se puede jugar a no dar aviso de la llegada y a irse sin más, pero si se tiene el sello de entrada en puerto el de salida es imprescindible!

Sin madrugar demasiado -siguiendo nuestra costumbre- soltamos amarras para poner rumbo a Poros o Sami al este de Kefalonia.



El viento, también como de costumbre, era escaso pero teníamos muchas ganas de desplegar las velas así que el génaker estaba preparado; aun así, la primera hora -hasta salir a mar abierto- la hicimos a motor, adelantamos a un Contest aparejado en kecht y patroneado por una pareja francesa (de 65 y 75 años) que iban haciendo bordos pegados a la costa avanzando muy despacito...

Con apenas 5 nudos de viento izamos el génaker y quitamos la llave del motor; nos dejábamos llevar a apenas entre 2 y 3 nudos de velocidad, sin ruido, sin escora... y desde luego sin prisas; el camino no era largo y valía la pena ver las velas arriba otra vez: sacar un buen libro, algo para picar y adelantar despacito hacia Poros.



El Contest seguía haciendo bordos pegado a la costa, nosotros nos alejamos un poco del rumbo buscando algo más de viento, pero quedaba claro que las dos estrategias daban para avanzar despacio, casi igual de despacio: ni John ni Cris ni nosotros estábamos dispuestos a quemar gasoil ese día!!

Tras una navegación plácida y feliz el viento empezó a subir un poquito y tocaba bajar el génaker. Ya al subirlo habíamos visto que el calcetín en el que se recoge tenía un par de vueltas arriba pero confiábamos que tirando de los cabos se arreglaría sin más... pero NO!!!, el calcetín se negaba a bajar y los montones de metros de tela de la vela se hacían difíciles de recoger con el viento; solución de emergencia: abrimos la escotilla del salón y fuimos metiendo la vela sobre los sofás sin más historias; en puerto ya la guardaríamos como es debido, lo importante era no causarle daños dejándola flamear sin ton ni son en la cubierta...

Según la guía Pilot que tenemos en el puertecito de Poros apenas hay sitio para amarrarse y éste es de poco calado, pero otros navegantes ya nos habían avisado que se ha construido un nuevo dique para el atraque del ferry y que el lugar que éste ocupaba anteriormente es perfecto para amarrarse -ancla a proa y popa al muelle- y ahí el calado es de entre 3 y 4 metros. En los días de poco viento también es posible fondear justo fuera del puerto.

Llegamos con apenas 10 minutos de diferencia con respecto al Contest, cuando ellos acababan de amarrar y tras un vistazo rápido vimos un lugar perfecto para nosotros (hay un pequeño banco de arena de algo menos de dos metros de calado a la derecha); iniciamos la maniobra que cada vez dominamos mejor y pese a que al Alea no le gusta mucho ir marcha atrás, a la primera y sin problemas entramos en nuestro sitio; Cris y John ya estaban dispuestos para recogernos los cabos!!!!




Poros es un puerto muy pequeño y está a las espaldas de la ciudad a la que se accede tras un paseíto de unos 15 minutos... es un lugar turístico al que se veía un poco desangelado esperando la llegada de la gente que le diera vida, aún así la caminata arriba y abajo fue más que agradable.



Ya tranquilos y bien sujetos a puerto, fuimos sacando la vela y volviéndola a izar pusimos el calcetín y todos los cabos en orden para evitar que en otra ocasión nos pasara lo mismo: no es malo cometer errores... es malo repetirlos!

Y con la vela recogida nos fuimos a un bar precioso que hay justo junto al puerto, construido siguiendo la escarpada ladera de la montaña y con acceso directo a un mar cristalino! y como no, brindamos con una cerveza bien fría por la llegada a un nuevo destino!


Al día siguiente nos dedicamos a caminar un poco más y descubrimos un lugar en el que era fácil bañarse, sin gente, disfrutando del entorno, del agua, de los peces que nadaban con nosotros... el primer chapuzón de la temporada!!!!




Y como no necesitábamos hacer compras y ya nos habíamos recorrido el lugar, decidimos cambiar de emplazamiento al día siguiente

¿rumbo a...? posiblemente rumbo al norte, pero como siempre dejándonos llevar por los vientos favorables.


3 comentarios:

Navegante dijo...

Vaya sitio más bonito para tomarse una cervecita bien fría. Desde luego que dan ganas de tirarse a ese mar tan cristalino.

Supongo que en barcos "pequeños" siempre exista un problema con las velas al disponer de un pequeño pañol para ellas, con los consiguientes problemas a la hora de sacarlas y recogerlas. ¿Me equivoco?

unchusco dijo...

o es malo cometer errores... es malo repetirlos!

Bien dicho

silvia dijo...

Hola a los dos... vamos por partes

Navegante; la verdad es que la cervecita nos estuvo de muerte pero el baño más; nos sentamos en la orilla y de repente sentí a los pequeños pececitos dando mordisquillos en mi piel ¡alucinante! (me salí del agua al instante, jeje)

En cuanto a la estiba de las velas, tenemos un génova de reserva, una trinqueta, un tormintín, todo estibado en los
cofres de proa, popa, donde caben! el problema que tuvimos fue debido a que el calcetín tenía vueltas de la última vez que lo recogimos; problema fruto de la inexperiencia más que del espacio... en fin, aprender equivocándose pero aprender al fin y al cabo

Unchusco... más razón que un santo