viernes, 12 de junio de 2009

Rumbo a Grecia



La previsión del tiempo no era fantástica pero ya nos estábamos acostumbrando; teníamos delante unas 260 millas y un par de días de poco viento pero no debía ser mal momento porque ese mismo días unos 8 veleros partíamos de la bahía de Siracusa con rumbo a las islas del Jónico, al Peloponeso o a Mesina.

Nosotros, como de costumbre, no madrugamos y salimos de los últimos! teníamos por delante unas 48 horas de viaje y saliendo a las 9 nos asegurábamos que -aun con retrasos importantes- llegaríamos de día

¿destino? en principio Kefalonia, pero si el viento era mejor para poner rumbo más al norte llegaríamos a Lefkas.

Empezamos a motor y por primera vez notábamos que la primavera ya había llegado y que no hacía falta abrigarse demasiado para navegar... el capi, vigilante, otea el horizonte


Un viento suavito nos hace pensar que ha llegado el momento de estrenar el génaker; el día anterior lo habíamos sacado de su cofre y puesto en cubierta, con todos los cabos preparados. Nunca hemos usado esta vela y estamos un poco nerviosos ¿sabremos ponerla bien? ¿funcionará? ¿será fácil recogerla?
Alguna vez tiene que ser la primera, así que izamos la vela y cuando la tenemos arriba subimos el calcetín... y voilà, una fiesta de colores se despliega ante nosotros: naranja, blanco y azul inflándose al viento. Apagamos el motor. El barco avanza en silencio, casi sin escora ¡magia! con 8 nudos de viento sacamos 5'5/6 de velocidad................. es maravilloso




Mucho rato después de la partida, miramos atrás para despedirnos de Italia y aún está ahí el Etna presidiendo el paisaje, como suspendido en el aire



Con el génaker navegamos unas 6 horas. En ese tiempo descubro que por primera vez me apetece un bocadillo en lugar de las tostadas secas-anti-mareo, que puedo leer durante la travesía, que puedo charlar animadamente... que me encuentro fenomenal (he tomado el Stugeron y llevo las pulseras de digitopresión... pero aun así el encontrarme tan bien es especial)

Empieza a caer el sol y tenemos que organizar la primera noche de guardias. El Etna nos dice adiós definitivamente




Como siempre, al caer el sol y empezar a refrescar sólo uno de nosotros se queda en la bañera (SIEMPRE hay uno vigilante) y el otro baja a descansar. Las guardias las empezamos a las 10 de la noche, yo duermo un par de horas y me hago cargo del turno de 12 a 2, después de 4 a 6 y finalmente de 8 a 10.

En mis primeras guardias me limitaba a mirar el horizonte y si navegábamos a vela -puesto que lo del trimado es todavía un misterio para mi- Johan me indicaba en qué grados debía entrar el viento para que las velas permanecieran más o menos bien y yo movía el rumbo en lugar de mover las velas... si veía otro barco cuyo rumbo no me quedaba claro... despertaba a Johan, una y otra vez!!

En esta travesía el tráfico de mercantes ha sido menor, no hemos visto muchos pescadores ni boyas que indicaran redes... Johan ha podido dormir un poquito más en condiciones. Él ha disfrutado de las espectaculares salidas de la luna y yo de las del sol. Perfecto.



En mi guardia de 4 a 6 del primer día veo como unos delfines vienen a acompañarme. Supongo que han estado en la proa y como no les he hecho caso vienen junto a la bañera para hacerse notar. Son por lo menos seis, más grandes, más pequeños, juguetones... me muero por hacerles fotos y grabar un vídeo, sé que normalmente están a penas unos minutos y después se van como han llegado, pero nos hemos prometido que NUNCA saldremos de la bañera sin el chaleco y la línea de vida si estamos solos ahí a fuera; miro los delfines y recuerdo la promesa. Les ruego que me esperen y bajo corriendo a por los trastos que siempre están preparados, me ato y voy a la proa: ahí siguen y durante un buen rato dejarán que los fotografé, los grabe, que me ría con ellos, que sea feliz!!!





El segundo día no podemos disfrutar de la vela ni por asomo. El mar está como un plato, hace calor y podemos leer, dormitar, disfrutar del paisaje, otear el horizonte...



Esta vez me he acordado de cocinar y una tortilla de patatas nos hace más llevadero el viaje (las primeras veces me olvidaba completamente y teníamos que vivir de bocatas y fruta; aun no me atrevo a cocinar en ruta), todo fluye como si navegar fuera lo más natural del mundo; empiezo a pensar que esto me gusta!

Segunda noche de guardias. El mar parece aceitoso y hay una niebla que hace que la visibilidad sea muy escasa así que por primera vez echamos mano del rádar que está integrado en el plotter y podemos sobreponer a la misma pantalla donde seguimos la carta y vemos las señales del AIS.

Mi madre me ha regalado un pequeño Mp3 y escuchar música me ayuda a mantenerme despierta pero este viaje lo hemos empezado realmente descansados y se nota: las guardias no se hacen pesadas, el sueño no me ataca... tener que estar pendiente del radar y con los prismáticos siempre a mano también ayuda!!!




Al amanecer veo acercarse a gran velocidad un barco de pasajeros. El AIS me indica que pasará a sólo 0.3 millas de nosotros en 25 minutos (consideramos "peligrosa" una distancia inferior a una milla). Él tiene preferencia y pienso qué debo hacer. Cambio unos grados nuestro rumbo (esto sirvió hace unas horas con un mercante) pero no ayuda así que sólo se me ocurre que puedo reducir la velocidad del motor para aumentar la distancia que nos separa o cambiar el rumbo 90º. Pero todavía soy novata y no hago nada sin consultar. Cuando vea que acierto en mis propósitos varias veces empezaré a ser más independiente pero todavía no que esto no es un juguete... así que una vez más despierto al capi (qué paciencia tiene!!!)

Justo cuando estamos comentando la jugada ¡ la caña de pescar !!!!

Paramos el motor para dar paso al ferry y recuperar lo que ha de ser nuestra primera pieza ¿será un atún? Johan pelea durante un buen rato, debe ser grande porque tira con fuerza... un poco de hilo, recoger, un poco de hilo, recoger, un poco de hilo ¡se escapó!!!

seguramente hacemos algo mal, pero en el fondo me alegré -un poquito- de que en la lucha el pez ganara y siguiera surcando los mares.................

Perdido el pez, pasado el ferry, tierra a la vista, ponemos rumbo a Argostoli, la capital de Kefalonia que nos recibe con un bonito faro



Por fin cambiaremos el buon giorno por el kalimera

El Alea llega a un nuevo país. Nuevas aventuras nos esperan


4 comentarios:

unchusco dijo...

toda Grecia es una maravilla, ya lo vereis.

Mucha suerte.

Nautijorge dijo...

¡¡¡Enhorabuena Silvia!!!
Ya te has amarinado !... ;-)
Suerte con el Meltemí.

Susana dijo...

Da gusto leerte, y más un lunes por la mañana....un fuerte abrazo.

Olga dijo...

impone el capi en esa foto eh!