viernes, 19 de junio de 2009

Argostoli II

Lo maravilloso de cambiar a menudo de lugar es sentir el viento en la cara durante la navegación -ahora que el calor aprieta es un regalo-, poder pasear por calles nuevas, descubrir nuevos paisajes... viajar al fin y al cabo.

Lo maravilloso de permanecer unas semanas en un lugar es que llegas a hacer tuyas las calles, sabes dónde comprar, dónde están las cervezas más fresquitas... y tienes tiempo de congeniar con tus vecinos.

Como os dije, llegamos a Argostoli para 3 días y -por razones varias- nos hemos quedado 3 semanas... así que si queréis saber dónde comprar o qué bar tiene las mejores cervezas no tenéis más que preguntar; yo os cuento aventuritas con los vecinos





La mayoría de gente amarra en el muro del boulevard como nosotros. Ahí nos hemos reencontrado con La Lopé, Hasta Luego, Windy... conocidos de Túnez, Malta, Siracusa. Hemos conocido a la tripu de Mariah, Baloo, C'est la vie, Anelo... y hemos compartido los primeros ratos tranquilos con tripulaciones españolas: un breve saludo con los chicos del cata mallorquín, una buena comida -o dos- con Marga y Enric del Mandala, unas cervecitas con los ocupantes del Sailar (un estupendo Moody 64) o unas charlas con cacahuetes con los flamantes nuevos propietarios del Espiadimonis, un velero de acero de 46 pies.............. la verdad es que ha sido un gustazo.




Como si hay algo que todavía me asuste es llegar a puerto y que no haya nadie para ayudarme con los amarres he dedicado estas tres semanas a cultivar mi karma y ayudar a cuantos han ido llegando; es una forma estupenda de establecer un primer contacto y a partir de ahí es más fácil pasar a la cervecita y al explicarse aventuras pero también es una buena forma de aprender: ahora ya entiendo qué amarras tengo que echar, cómo las tengo que recoger y sobre todo por qué así y no asá... y desde que dejamos Argostoli SIEMPRE ha habido alguien dispuesto a recoger mis amarras, más de una vez gente a la que yo ayudé antes!


Y hablando de vecinos y de ayudas... os cuento una batallita: el viento que prevalece en el puerto de Argostoli es de E (perfecto para la disposición del muelle)... pues bien llegó el día en que empezó a soplar NW... y soplar. A nuestro lado estaba La Lopé que ya había garreado pasando a escasos metros del Alea en Siracusa, así que no nos fiábamos demasiado y procurábamos mantener los ojos bien abiertos cuando vimos que su ancla había desarraigado, otra vez!!!

Gritos, carreras y de repente los tripulantes de los 6 barcos que estábamos ahí en ese momento -hombro con hombro- intentábamos tirar cabos para amarrarlo en paralelo a la pared; cuando la maniobra parecía más o menos controlada el Windy empezó igual, a repartir las manos y a multiplicar los esfuerzos!! un buen rato de trabajo y todo volvía a estar tranquilo, todos nos felicitamos y cada cual a su barco... solidaridad entre marineros: hoy por tí mañana por mí!

Pero esa no iba a ser la única aventura del viento en Argostolis; Johan se ha ido una semana a Holanda a visitar a la familia y yo he vuelto a quedarme a cargo de la vigilancia y cuidado del Alea. Puesto que nuestro fondeo aguantó sin problemas las embestidas de 28 nudos de viento, me quedé tranquila............ pero no contaba yo con los posibles "accidentes" porque los vecinos son un placer, o no.

En toda la zona son -incluso a finales de mayo, principios de junio- muy abundantes los barcos de charter que hacen un recorrido de una semanita (Argostoli toca los lunes o martes); llegan todos a la vez y se van todos juntos. Algunos se toman muy en serio lo de ser un equipo de navegación



Pues cuando sólo hacía unas horas que Johan había partido mis vecinos -un charter con 5 hombretones a bordo- decidió soltar amarras... sin ver que unos segundos antes el barco que había a su estribor había hecho lo mismo, cortándole la proa ¿frenó la maniobra? ¿intentó dar marcha atrás? ¿se abarloó como pudo al Alea y esperó a tener paso?? NO, sencillamente cerró la curva y levantó mi cadena con su quilla

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡SOCOOOOOOORROOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!

Laurent del Anelo sacó su auxiliar para comprobar si me había movido mucho, unos ingleses que estaban hablando conmigo subieron a bordo para ver si era necesario tirar de molinete........ parecía que todo estaba bien, ahora solo quedaba rezar para que el viento no subiera más de la cuenta.

Pero yo no debo rezar bien o Dios estaba ocupado porque un par de días después volvíamos a tener 29 nudos en puerto... del lado malo.

Es divertido ver como en un instante todos los barcos tienen a alguien en proa mirando fijamente la cadena, como buscando la respuesta a todas las preguntas




Hubo gente que tuvo que sacar la auxiliar poner segundas anclas, hubo quien tuvo que sacar la auxiliar y remolcar la propia ancla para volver a tirarla y probar si había mejor suerte, hubo barcos que empezaron a garrear.
Hubo quien propuso unir todos los barcos con un cabo, hubo quien se negó a semejante invento, nervios, malas caras.
yo me pasé horas en proa mirando asustada mientras mi vecino Klaus me decía que tranquila, que todo estaba bien pero yo puse una conferencia para explicarle al capi que la cadena se iba un poquito para allá, y el capi que tranquila, que todo va bien... y en verdad el Alea permaneció en su sitio, buff, qué contentos estamos de la inversión que supuso el ancla!

O sea, que esta vez no me he chocado contra el muelle como en Monastir y en pocos días Johan volvió para hacerse cargo de la situación ¡ y me trajo un bonito ramo de flores desde la otra punta de Europa !
¿quién dijo que el enamoramiento no supera la prueba del primer año en común????



Al margen de estas aventuras hemos aprovechado este tiempo para ir acabando -todavía- detalles pendientes de la restauración. Johan ha hecho la tapicería del salón. Compramos la tela en España antes de salir y ha estado en los cofres esperando su gran momento y por fin ha llegado

Llevamos a bordo una pequeña máquina de coser que con el conversor de 12 a 220 trabaja sin problemas (con la electricidad que producen las placas solares de momento no hemos necesitado arrancar el motor ni una sola vez para cargar baterías!) y bajo el bimini en la bañera, el capi iba haciendo un par de cojines cada día




El resultado ha sido espectacular y nuestro salón ahora luce así de bonito



Yo, que no soy muy amante de las costuras, me he conformado con cosas más sencillitas como los manteles o la funda del compás


Después yo aproveché los días que Johan estaba fuera y barnicé el suelo del interior... un horror... no por el trabajo de lijar a mano y dar cuatro capas y dejar secar 48 horas... sino por caminar por el barco con todos los suelos en la cubierta, dando saltos cual rana!!! (de esta etapa no tengo fotos que no tenía humor para cámara)

Eso sí, con estas tareas nos hemos vuelto a confirmar que el mundo está lleno de estereotipos porque cuando Johan cosía en la cubierta más de dos y más de tres grupillos se han parado a aplaudirle (que yo le decía que era por rubio e irresistiblemente guapo y él me decía que no, que era que ver a un hombre cosiendo todavía da risa), mientras que yo no me he ganado ningún aplauso a la máquina pero sí más de uno cuando me veían lija en mano...


Ah! y siendo este un post dedicado a las relaciones de vecindad no puedo dejar de hablar de nuestras dos vecinas más ilustres: en la bahía hay un par de tortugas muy muy grandes, es fácil encontrarlas, sólo hay que ir a los alrededores de los barcos que venden su pesca por las mañanas y esperar un poquito. La señal inequívoca de que están ahí es que hay un grupo de turistas con la cámara en la mano... nosotros también estuvimos ahí desde luego, hasta que con el paso de los días nos acostumbramos a verlas alrededor de los barcos y pasaron de ser una noticia a ser unos vecinos más

6 comentarios:

hola dijo...

Gracis compis, siempre pasamos buenos ratos leyéndoos. Seguid así de felices.
Besitos

Cap's III dijo...

Pensaba que en el comentario anterior saldría mi nombre.
Bueno, firmo ahora:
Virgi (Cap's III)

Náufrago dijo...

Supongo que ese par de compañeras con concha sean ya residentes fijos del puerto, ¿verdad?

Después de los sustos con el viento y los problemas con las anclas, el ramo de flores, como decía Antonio Banderas en "Átame": un puntazo, ¿eh?

Un saludo desde tierra firme.

Adrian dijo...

Hola. Soy de Aguadulce (Almería) y tengo un velero pero mis obligaciones familiares no permiten disfrutar de la navegación como me gustaría. Vuestro blog es en cierta medida un alivio para mi pasión fustrada. Os sigo desde los preparativos del barco y os admiro por vuestra tenacidad. Creo que ahora que el tiempo es mejor disfrutareis enormemente de las islas griegas. Sin haber estado en persona, imagino que deben de ser el paraiso para los navegantes, aparte del Caribe y la Polinesia, supongo. En fin, gracias por compartir vuestra experiencia y quizás algún día tenga la suerte de coincidir con vosotros en algún puerto o fondeadero encantador.
Por cierto, me gusta el barco que aparece fondeado junto a otro en la segunda foto, el del casco azul marino, ¿me podeis decir de que astillero es? Gracias y que disfruteis de vuestro sueño.

silvia dijo...

Hola Virgi y Jose... gracias por seguir nuestras aventuras; las vuestras están a punto de empezar!!

Naufrago, las tortugas tienen más años que el puerto! risa les tiene que dar la sesión de fotos a las que las someten cada día...
y sí, el ramo de flores desde Holanda fue UN PUNTITO

Adrián, ya sabes que nos encanta tener polizones a bordo de la aventura; y seguro que sí, que cualquier día se cruzan nuestras proas ¿qué barco tienes?? ¿cómo se llama???

ah! el barco azul de la foto es español y el un Moody 64 (creo que 64 Johan cree que algo más grande) no estuvimos dentro, pero la pinta que tenía fondeado era IMPRESIONANTE

un beso a todos

Adrian dijo...

Muchas gracias Silvia por contestarme.
Mi barco es un Bavaria 37 y se llama Blumar (es un spanglish). Nada que ver con el Moody 64.
Que sigáis disfrutando y compartiendo algunos momentos con nosotros a través de vuestro blog. Un abrazo.