lunes, 24 de agosto de 2015

Caleta Emilita. Invierno en Tierra del Fuego

Llevamos días fondeados en Caleta Emilita. El tiempo está bastante feo y muchos días hemos amanecido con unas nevadas impresionantes sobre la cubierta (me paso el rato con mi pala de juguete quitando nieve como un niño jugaría en la arena de un parque).



Cuando nieva es imposible ir a pasear (el terreno es muy blando e irregular y la nieve no nos deja ver los agujeros y los malos pasos), pero también hemos tenido algún día sin lluvia ni nieve y hemos podido subir a la cima de la montaña y disfrutar de las vistas de todo el canal desde la cumbre.
El día que subimos paseando pudimos ver cómo la intensidad del viento iba subiendo con nosotros, monte arriba. Al llegar al punto más alto, Johan -yo me quedé resguardada más abajo- dice que hacía falta bastante voluntad para no salir volando.




Veíamos las rachas peinar la superficie del mar levantando olas, sin embargo, al bajar de nuevo, esas rachas a penas si se hacían sentir en el fondeo. Definitivamente es un buen lugar.



Aquí Alcamar Timbales está muy activa todo el día controlando a la flota que hay en sus aguas; cada tarde a las 17h hace un QTH (control de posición de los barcos) y si no contestamos nos llama de forma expresa para saber que estamos bien. A las 20h. da el parte meteorológico; hace un par de días en el canal Cockburn había olas de 10 metros ¡qué miedo!. También sirve de enlace con los pescadores y el mundo y a veces oímos como comunican con alguno para decir que ya llamaron al teléfono que les facilitaron y que el papá sigue hospitalizado pero estable y cosas por el estilo; a mí me sigue pareciendo entrañable.


Hemos pasado cuatro días en que Alacamar ha prohibido la navegación para las embarcaciones menores (hasta 12 metros) y recomendado lo mismo para cualquier otra de mayor tamaño y en la bahía estábamos con 7 barcos fondeados en su único cabito.

Podría decir que han sido días duros, en que el viento no ha bajado de 35/40 nudos y las rachas han estado día y noche por encima de los 50 y llegando a los 73 nudos, lo que en el fondeo se traducía en rachas contínuas de 40 nudos, decir que el viento nos ha vapuleado de lo lindo, entrando bastante de costado, tensando los cabos hasta hacerlos restallar, como látigos, ululando sin descanso hasta volvernos locos, que la nieve ha llegado a tener 25 cm en la cubierta -los cabos completamente congelados e inmanejables-, el frío cada vez mayor, que el barómetro ha caído en el plazo de 36 horas de 1020 a 954, que hemos pasado algún rato, alguna noche, abrazados en la cama sintiendo la fuerza de la naturaleza desatada fuera de nuestro cascarón...

barómetro en caída libre

nuestro récord, por el momento

nieva

y sigue nevando

sin comentarios, jajaja

extraordinario paisaje tras la nevada
Todo eso sería cierto pero sonaría un poco negativo y la verdad es que mientras pasaba todo eso -que ha pasado-, hemos estado leyendo a la lumbre de la chimenea -nos hemos fundido una serie de novela policíaca sueca de los años 60/70 que nos ha distraído de lo más-, disfrutando muchísimo de los recursos culinarios que nos quedan, inventando recetas con casi nada para chuparse los dedos, apurando los últimos traguitos de vino (la cerveza se acabó hace rato pero creedme si os digo que no cambiamos un té por una cerveza en estas latitudes), hablando con Miguel por la radio, jugando con la nieve (chupitos de ron con granizo!), ¡charlando por horas como si hiciera meses que no nos vemos!; también hemos cambiado el aceite del inversor, repasado filtros y demás, limpiado y recogido, sintiendo la seguridad que da estar en un barco en el que confiamos, atados con buenos cabos a mejores árboles, departiendo con Alcamar que nos ha vigilado (o mimado) todos y cada uno de los días.

patata hervida sobre crudité de verduras con centolla y allioli

pinchos de verdura, huevo duro y centolla con queso sobre fondo de palmito

Han sido 9 días de parón pero han sido unos días estupendos! Mañana salimos a ver si es posible visitar los ventisqueros... aunque tenemos miedo de que las entradas estén totalmente congeladas. Cruzamos los dedos y ya os contaremos. De momento seguimos disfrutando del entorno


4 comentarios:

Martin Iut dijo...

BRUTAL. Me quito el sombrero. Pedazo de aventura. Que ENVIDIA!!!
Gracias por los continuos relatos. Me hacen soñar y seguir creyendo de que si se quiere, se puede!
Un fuerte abrazo!

Alberto Garfias dijo...

El clima es bastante extremo, les recomiendo tener cuidado, porque los vientos no paran en esas latitudes. El frío continuará hasta fines de septiembre, la primavera es linda pero con tiempo variable (ratos de sol y calor, otros nublado y otros lloviendo) muy lindo.
Espero que posteen mas fotos.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Mis queridos Alea, vuestros relatos siguen maravillandome! Un abrazo muy fuerte y a seguir adelante.

Anónimo dijo...

Anonimo es Pilar Izqui, por cierto.