jueves, 15 de octubre de 2009

Crónicas de tierra firme. Olores




Pues ya estamos instalados en Holanda... lejos del Alea pero no lejos del mar!

Middelburg está al sur del país, en la región de Zeeland -según dícen todos por aquí la que tiene mejor tiempo de toda Holanda... aunque los días de sol y lluvia andan por el momento al 50%-, es una ciudad con mucha historia, edificios preciosos, recorrida por diversos canales, con paseos que en otoño son como un sueño... y con un pequeño puerto para veleros!!

Y como es Holanda, pues tiene sus correspondientes molinos



Y aunque no pasa ni un día sin que vea un velero (es habitual cuando voy a la estación encontrarme el puente levantado para dar paso a alguna embarcación y los fines de semana está claro que la gente sale con su velero a navegar) lo más habitual -como no- es ver muchas, pero muchas bicicletas.




El otro día estábamos paseando camino de la biblioteca -es impresionante y se merece un capítulo propio- junto a uno de los canales percibimos un olorcillo familiar que realmente estaba fuera de lugar. Olía... olía a barco recién sacado del agua, ese olorcillo a mar, a caracolillo, a ...

Y sí, ahí estaba, no era una alucinación

Una bicicleta debió caer al canal hace ya tiempo y los servicios de limpieza la habían recuperado!!
Y quedaba claro que no le habían hecho un oportuno tratamiento con patente porque estaba así de original -y en mi opinión bonita!-





Y por un momento pudimos comprobar que sí, que como con la magdalena de Proust, los olores te pueden hacer viajar en el tiempo y mirando la bicicleta estuvimos por un instante en Kilada, junto al Alea recién sacadito del agua.



Mañana os cuento historietas de las islas para que se me pase la añoranza de mar


4 comentarios:

Araceli dijo...

Hola amigos,
Estoy convencida de que los olores y los demas sentidos, nos pueden transportar a cualquier parte... si señor... bella bicicleta, jajaja.
Un beso
Eli

Cecilia dijo...

El mar es como un amor de la juventud, no se puede olvidar aunque te hiciera pasar malos momentos.

talula dijo...

Hola Silvia,
ahora soy yo la que te leo. Desde la tierra profunda, te envío un fuerte abrazo y no dejes este blog ahora que estás en Holanda ya que me encanta y me hace revivir lo mejor que me ha pasado en esta vida.
Talula

silvia dijo...

Hola Laura... qué raro ser yo la que escribe y tú la que lees; la de buenos ratos que me has hecho pasar.
Esperamos con ganas que empieces a relatar las aventuras que nos hemos perdido ¿para cuando?