domingo, 22 de enero de 2012

Tobago

Cuando desperté el primer día y saqué la cabeza por el tambucho me sorprendió ver la jungla que prácticamente bajaba hasta la playa y que las luces que veíamos la noche anterior no eran más que un pequeño pueblo de pescadores.






Mi primera impresión fue que estábamos en el sitio más cutre de todo el Caribe: casas con tejados que se venían abajo, gente desocupada por todos sitios, gallinas campando por las calles. Cinco minutos más tarde me había enamorado del lugar: el colorido de sus casas, la sonrisa de sus gentes, su cerveza fresquita, las palmeras en la playa, la música saliendo de las ventanas, los olores a bosque húmedo, la ausencia de hoteles, no ver a penas turistas… tal vez en este rinconcito todavía hayamos encontrado ese “Caribe auténtico” que nosotros estábamos seguros de que había desaparecido.







Ya en el pantalán en el que dejamos el dingy una pareja de americanos, propietarios de uno de los 6 veleros que estamos en la bahía (¡solo 6 veleros!) nos indicaron dónde podíamos hacer los trámites de inmigración.


Estábamos contentos porque era lunes y no nos tocaría pagar el plus de llegada en día festivo. Llegamos a las oficinas y no había nadie. Dimos vueltas y nada, todo estaba abierto pero no había que atendiera. Un rato después apareció el funcionario.


Teníamos que llenar montones de papeles y lo que más nos sorprendió fue que –a pesar de que tenían ordenador e impresora, de que había una flamante fotocopiadora- nos dieron cuatro impresos iguales y con papel de calco los llenamos todos a la vez (ya ni recuerdo cuándo fue la última vez que vi papel de calco). Resulta que el día 2 de enero era fiesta nacional! Empezábamos bien nuestro plan de gasto mínimo; inmigración nos cobró 100TT dólares por ser festivo, en días laborables es gratis. Tuvimos que volver a las 14.00 h para los trámites de aduanas. Ahí pagamos la tasa básica de 9TT ( 1TT=1/8€) y ¡¡290TT extras por ser festivo!! En fin, ya éramos legales. Los trámites habían sido sencillos y los funcionarios amables.


Nos fuimos a tomar nuestra primera Carib




Buscamos internet y encontramos un centro que reúne la lavandería y el servicio informático del pueblo. Al día siguiente dimos con la biblioteca donde el internet es gratis sin limitación de tiempo (bueno, hasta que alguien más solicite el servicio supongo) y nos vamos poniendo al día de los correos.
La biblioteca se parecía a la primera en la que trabajé y realmente me emocioné: había bastantes niños, un silencio más que aceptable y un montón de libros para una población que a mí me parecía pequeñita… todo era absolutamente precioso.






Al día siguiente fuimos a la oficina de turismo para planificar algún paseíto por la isla; la señora que atendía el local se mostró cualquier cosa menos amable (pero nos hizo reír, de hurtadillas para no enfadarla más) y nos pareció que la mejor opción era el bus que nos podía llevar a la capital –aunque no alcanzamos ni de lejos a entender los horarios-.


Intentamos reponer la despensa pero el super no tenía a penas nada (casi nada… pasta y diferentes botes de tomate con aliños diferentes, algo de pan y poco más; queríamos huevos y nos dijeron que tal vez en tres días…) pero un simpático señor nos vendió nuestras primeras frutas tropicales: papayas, mangos…









Comimos en el restaurante de los turistas (los menús del restaurante local no acabaron de inspirarnos) y volvimos a bordo.




Sólo hacía unos días de nuestra travesía y para ser sinceros lo único que queríamos era dormir y dormir y dormir. Menos mal que después coincidimos con una pareja francesa que había llegado 15 días antes que nosotros y nos dijo que a ellos el cansancio del cruce se les pasó después de unos 10 días de hacer poco o nada.






Mirando el calendario nos dimos cuenta que nuestros planes implicaban llegar a Grenada –donde íbamos a recibir a José Luis y Ana que iban a pasar una semana a bordo- también en horario festivo (o sea, de pago extra) y finalmente decidimos adelantar nuestra partida de Tobago: necesitábamos descansar y podríamos visitar la isla en otro momento (o tal vez no) pero no queríamos llegar con el tiempo justo ni seguir pagando extras. Llenaríamos los depósitos de gasoil (en Tobago es increíblemente barato, menos de 0’30€ el litro) y saldríamos hacia nuestro próximo destino.






Al día siguiente desembarcamos con Aleita en el pantalán que hay habilitado para las auxiliares. Fuimos a preguntar a la gasolinera y nos dijeron que no había gasoil, además no sabían cuando habría porque el camión que lo distribuía estaba estropeado… sin esperanzas de una rápida recuperación. Nos conformaríamos con llenar el pequeño tanque de gasolina para el motor fuera borda de la auxiliar.

Volví al pantalán a buscar el tanque de gasolina ¡y el pantalán había desaparecido!!!!





Había una cuadrilla de trabajadores que nos explicaron que estaban restaurando el pantalán… y en ese momento estaban en la fase destructiva! Nuestro dingui descansaba unos metros más allá, inaccesible. Decidimos darles tiempo y nos fuimos a comer un roti (comida típica del lugar, muy baratita, de esa que en todas las guías te dicen que te alejes y ni la pruebes) con nuestros vecinos franceses; pasamos un rato estupendo. Regresamos a buscar a Aleita y la cosa no había mejorado; Los trabajadores se ofrecieron a acercarla pero ya nos pareció feo ir a por gasolina y volver…

Volvimos a bordo, cenamos en la bañera disfrutando del paisaje de Charlotteville, maravilloso y nos prometimos volver algún día… posiblemente antes de lo que pensábamos en ese momento















4 comentarios:

Alejandro dijo...

Cuanto me alegro de leer vuestra felicidad y ver las fotos tan bonitas,sobre todo la de la niña con la manguera,que sencillo y cuantas cosas bonitas transmite,felicidades y os seguire cuando pueda,Alex

Carles dijo...

Bien! esto se anima... :-)

Carles /XaoXao

Anónimo dijo...

Mientras nos dais envidia con ese tiempo tan bueno que hace alli, aqui por el norte nieva un monton!!!! pero a pie de calle no en los montes eh!

j.

Velero Tango dijo...

Chicos , que bueno seguir sabiendo de ustedes.
Espero no llegar tarde con la advertencia, no se si ya les ocurrio. Pero el combustible en el Caribe suele ser muy pero muy sucio. Siempre lo hemos filtrado antes de llenar el tanque. Y a pesar del trabajito, en dos oportunidades se planto el motor por los filtros tapados. Y con casi todos los que nos hemos cruzado han tenido experiencias similares.
Suerte, Pao