jueves, 5 de enero de 2012






Escribo estas crónicas más extensas mientras navegamos, para no caer en la trampa de llegar, relajarme y olvidarme de la mitad mala del camino (ya se sabe que tendemos a recordar lo bueno!)

Después de tanto pensar en el cruce –creo que es algo que estaba ahí ya cuando restaurábamos el barco-, después de pensar una fecha y tener que posponerla, después de comprar y comprar (comida, repuestos, materiales: el tangón nos llegó el martes y lo instalábamos el miércoles/jueves), por fin decidimos salir el sábado día 10.

Pero -como siempre- un buen parte de meteo hizo que Johan quisiera salir 24h antes. Desde el programa de radio de la Cadena Ser La Ventana, nos habían invitado a charlar un rato con Juanjo Millas, imposible decir que no, con él hablamos al ir al agua por primera vez, al partir de Valencia… es como un talismán, así que llegamos a la solución salomónica de salir el viernes en cuanto colgara el teléfono, sobre las 16h UTC

Como siempre los planes de tenerlo todo perfectamente estibado iban con un poquito de retraso, pero literalmente, cuando terminé la conversación radiofónica, Johan arrancó el motor, ya había preparado los amarres para partir. Me despedí de la familia por teléfono mientras salíamos por la bocana de Gran Tarajal!!



El parte hablaba de vientos de 15 a 20 nudos entrando por popa para los primeros 5 días; eso nos permitía salir a buen ritmo… después, ya veríamos qué tal nos trataba el tiempo, pero lo que lleváramos adelantado eso no nos lo quitaría nadie.

Ahí estábamos, con el barco bien equipado, con comida para un par de meses, agua sobrada, los tanques de gasoil llenos, un nuevo AIS que transmitía nuestra posición, un tangón flamante, dos plotter por si las moscas, el piloto de viento deseando demostrar de lo que era capaz, etc etc.

Yo había cometido la insensatez de decir en la radio que ya no me mareaba (bueno recuerdo que dije que “casi nunca” me mareaba porque ya estaba marinizada) y antes de que cayera el sol ya me encontraba FATAL, mareada como hacía tiempo que no me estaba. Fui incapaz de tomar nada en las siguientes 36 horas, cualquier cosa la vomitaba; no era un buen principio.



El viento era algo superior al anunciado –nos hemos movido entre los 25 y los 30 con rachas de 35 los primeros días- y las olas impresionantes. Parecía que había una ola de fondo (alta, larga, eso que me habían explicado de las olas atlánticas) pero sobre ella pequeñas olas, más cortas, no siempre en la misma dirección. Sea como fuere el barco se movía como una coctelera. Dentro todo hacía ruido –nos ha costado una semana ponerlo todo de modo que no golpeara: trapos en el armario de la vajilla, trapos entre las botellas del botellero, rehacer estibas-.

Ir de un lado a otro equivalía llenarse de moretones, las noches eran frías e íbamos con los trajes de agua e incluso bufanda… ¿dónde estaba todo lo que me habían contado del cruce?



La verdad es que yo me sentía un poquito estafada:

-harás el viaje con una camiseta y un bikini; ¡ja!

-la ola atlántica es larga y tranquila, ni te enteras; ¡ja, ja!

-la navegación es tan tranquila que te olvidas de trimar las velas; ¡ja!

Por la VHF oímos un barco francés que daba media vuelta y se volvía a Canarias; ninguno de los dos dijo nada pero más tarde Johan me comentó que se pensó que tal vez era lo mejor (sobre todo con mis vómitos y mareos). Si en ese momento me hubiera preguntado le habría dicho que sí.



En compensación íbamos comiendo millas a un ritmo mucho más rápido de lo previsto, al salir pensamos que entre 21 y 28 días sería un cruce aceptable. Somos una tripulación de sólo dos y Johan estaba en plena recuperación de la intervención, así que teníamos pactado no pasar el día cambiando velas, no subir el gennaker la primera semana; pero con el viento que teníamos, atangonando el génova con un rizo íbamos todo el tiempo por encima de los 6 nudos, buenos ratos por encima de los 7, a veces 8 nudos mantenidos.


Si habíamos calculado un promedio de 120/130 millas al día, estábamos alrededor de las 160!!!

Peeero… la cuarta noche, mientras yo dormía, en la guardia de Johan, oí un ruido estruendoso; salí de cualquier manera a la carrera. Johan me gritó que él estaba bien pero que el tangón había partido ¿¿??

Ni tiempo habíamos tenido de bautizar a nuestra nueva adquisición ¿y ya se había roto? Todavía no sabemos cómo fue; hubo una racha de 35 nudos y el tangón se partió en dos. Como pudimos lo recogimos y dejamos el análisis para el día siguiente.

Navegamos el resto de la noche con la vela sin tangón, abriendo el ángulo y con el piloto automático.

Por la mañana vimos que el tangón estaba limpiamente partido ¿no había aguantado la racha? ¿tenía un defecto de fabricación? La cuestión era que estábamos empezando el viaje y un elemento muy importante se había ido a freír viento. Johan hizo un apaño y el tangón se convirtió en “tangonino”, tendríamos que navegar todo el trayecto con un tangón demasiado corto, por lo tanto sin poder abrir la vela adecuadamente… eso nos restaría por lo menos medio nudo a la hora… mmm… nuestros promedios empezaban a irse al garete


Para acabar, era el estreno del piloto de viento, algo no acababa de ir: Johan iba y venía de la joupette a cada rato –con unas olas altas, grandes- y la cosa solo iba regular. ¿nos habríamos equivocado con la elección? ¿tendría fuerza para gobernar al Alea??

En resumen, si lo sé no vengo! Supongo que hay gente que tiene cruces idílicos, también imagino que los habrá que lo pasarán a ratos bien y a ratos mal y que al llegar borran los ratos malos de la memoria; por eso escribo mientras navegamos, para no olvidar que aquí, en mitad del océano, no estoy demasiado feliz. La navegación no es cómoda, sería como decir que me gusta volar en avión y que lo mejor son las turbulencias… por cierto, hablando de avión, a mí, en ese momento, no me habría importado tener un billete aéreo para aterrizar sin más en Tobago.

Y para que esto no quede taaaan pesimista, decir que la recuperación de Johan no iba del todo mal –y eso que hacía mucho más de lo que le había recomendado el médico- , que las comidas eran variadas y ricas, que la convivencia era en todo momento estupenda.




Yo con Johan y en el Alea, cruzaría tres océanos sin escalas… pero porque lo quiero, no porque los océanos me roben el corazón. No todavía!




4 comentarios:

romi dijo...

Vale, ahora cuenta lo bonito, porfi :)
A mí me encantaría cruzar, y siempre me imagino que me darían ataques de misticismo ateo ante la maravilla de la naturaleza y la soledad -no sé porqué las dos cosas juntas me parecen emocionantes- Ni un ratito para caer rendida con el olor del mar, la forma de las olas o un cielo precioso?
Y que conste que no pregunto nada de otra imagen que tengo: sol, calorcito, nadie alrededor, cojines cómodos en la popa...
En todo caso hasta que sea hora de "descruzar" hay miles de millas pa disfrutar :)
Un beso

Norberto Jesús Blanco de Armas dijo...

Hola muy linda crónica, hermosas fotos, la fatalidad del tangón no es nada... accidentes del oficio, pero cuando las rachas aumentan de 25 nudos en adelante se prefiere buscar una posición portante a los vientos de tales velocidades y fuerza, el tangón me pareció muy delgado para la eslora y el desplazamiento que tiene el ALEA, pero en fín eso fué un GOAL de experiencia. me agrada mucho poderos seguir, felicidades..saludos

unsui dijo...

En toda travesía hay momentos buenos y malos. Vosotros ibais sólo dos y así es mas, mucho más cansado. Las guardias sol@ esas noches negras y con mar y viento son duras, pero también hay momentos muy buenos. En cualquier caso una travesía es una experiencia " intensa". Con el tiempo se van recordando más los buenos momentos que los buenos y además cuando con la perspectiva del tiempo recuerdas los malos momentos lo que te queda es que los ha superado.
Lo habéis hecho muy bien y la travesía a dos es dura.otra vez os digo ¡enhorabuena!

Antonio Herrera dijo...

Enhorabuena. Me está encantando seguiros. Tengo algunas preguntas: ¿qué tipo de conexión a internet tenéis durante la travesía? ¿Trinidad y Tobabo son dos islas, la grande es Trinidad? Describid las islas y poned fotos. Un saludo desde Tenerife.