jueves, 24 de marzo de 2011

Rumbo al sur 1º parte. Lesbos-Samos

Y ahora tocaba bajar: rumbo sur

Millas y millas -algo a lo que no estamos acostumbrados de momento, aunque todo se andará- para ir en busca de Rodas (en aquel momento aun pensábamos que era Creta nuestro destino).



El primer tramo -78 millas- nos llevó desde Mytilini hasta Chios en unas 15 horas ¡y sólo dos de ellas a motor! o sea mucha vela y manteniendo esa media de poco más de 5 millas por hora que se ha convertido en nuestra base de calcular tiempos de ruta.

Ciñendo el primer tramo, ciñendo después bajo la lluvia, un poco más tarde ciñendo con un rizo tomado y finalmente ciñendo bordo tras bordo... llegamos a Chios! un buen día de navegación




Por primera vez en meses oímos el carrete de la caña de pescar y se nos iluminó la cara.

Johan iba cobrando la pieza sin dificultad -no pesaba 20 kg, ¿unos 2?- hasta tenerla justo en la popa del barco... y no pudimos subirla ¡se escapó! Estaba claro que necesitábamos una red y eso hizo que nos acordáramos de una historia que nos contaron sobre un pescador aconsejando a un profano en la materia: "no gastes demasiado dinero en artilugios de pesca, empieza con algo muy sencillo y cuando consigas que piquen empezarás a ver lo que necesitas: que no puedes subirlo, necesitas una red; que se rompió el hilo, necesitas otro más fuerte..."

Y lo cierto es que nosotros habíamos gastado dinerillos comprando todo tipo de señuelos y finalmente la pesca llegó con este artilugio tan sencillito que se llama purito y que nos recomendó un vecino de pantalán en Valencia!



En resumen, que debíamos ir por buen camino porque necesitábamos una red (señal de que habían picado)

A las 21h amarrábamos en Chios (38º22'N 026º09'E) sin problemas pese a ser de noche ya que el puerto es amplio y no había problema de espacio (sólo vimos otro velero con gente a bordo); eso sí, estábamos en un nuevo con la consabida ola interior hacía la estancia muy incómoda,
qué le vamos a hacer!

Puesto que mis dotes culinarias "en ruta" todavía son un tema a trabajar y sólo habíamos comido un bocadillo, salimos a cenar y a hacer una primera inspección del lugar que nos pareció muy agradable, grande y con mucha gente joven.

A la mañana siguiente -previsión de mal tiempo, día en puerto- salimos a comprar nuestra red y nos regalamos un café con unos pastelitos, una especie de buñuelos que te hacían en el momento, en un lugar donde podríamos haber estado toda la mañana libro en mano; pero empezó a llover y volvimos al barco, ya visitaríamos Chios cuando despejara... ¡pero no despejó!

Sobre la ciudad cayó el diluvio universal, hasta salió en las noticias nacionales: coches con el agua a la altura de las ventanas, bajos inundados, sirenas de bomberos por todos lados...

Así que Chios pasó a engrosar la lista de "cosas pendientes si la vida nos deja" y al día siguiente, encapotado pero sin lluvia, soltamos amarras para dirigirnos a Samos.



Salimos con la mayor con dos rizos tomados -por si acaso, subir siempre es fácil- y apenas fuera del puerto nos recibió un viento de proa que nos acompañó durante todo el canal que separa Chios de Turquía y nos obligó a apoyarnos en el motor para ir avanzando.

Pero pasado el estrecho un buen viento de 20 nudos hizo que dijéramos adiós a la máquina y navegáramos a vela -subiendo un rizo, bajando un rizo, subiendo, bajando- con una muy buena velocidad durante unas horas

Al llegar al abrigo de Samos hubo un momento en que las olas venían cruzadas, el viento roló al oeste y como ya oscurecía y no nos atraía hacer bordos hasta la media noche, pusimos nuevamente el motor y rumbo directo a Vathi.



Conocíamos el lugar de nuestra anterior visita -habíamos venido en coche desde Pitagorion- así que sabíamos que el muelle es MUY bajito, que por lo tanto hay que poner las defensas casi a ras de agua, también sabíamos que era un sitio incómodo y casi imposible con vientos del norte.

Antes de acabar de ordenar los cabos (37º45'3N 026º58'6E) ya estaba la guardia costera pidiendo que fueramos a presentar los papeles YA. Bueeeeno, para allá que se fue Johan mientras yo me quedaba preparando la cena, porque al margen de que yo me había estrenado cocinando "en ruta" un guiso de coliflor exquisito ¡HABÍAMOS ESTRENADO NUESTRA RED!



Pasamos todo el día siguiente en Vathi, incómodos por la dichosa ola que había formada y Johan -como no- buscando un plan B entre los pescadores del lugar; hablando con éste y aquel encontró un mejor lugar en el muelle en el que atracan los pescadores medianitos y donde había un hueco para nosotros, así que nos movimos con nocturnidad y alevosía y pasamos mejor noche.

Al día siguiente esperamos a salir a las 13h. cuando la previsión del tiempo indicaba un descenso del viento; la Pilot habla "regular" del estrecho de Samos: viento que se encañona, una corriente en contra que puede llegar a los 3/4 nudos; así que preferimos "comernos" millas a motor pero ir más tranquilos.

Salimos del puerto con las velas arriba y para nuestra sorpresa pudimos ir sólo empujados por el viento todo el primer tramo -la cara norte de la isla- ciñendo a ratos, a ratos a un descuartelar a muy buen ritmo (vaya, tanto como para que yo hiciera una foto de la corredera!)




Al "dar la curva" el viento se pegó a la isla y no varió el ángulo con respecto al Alea; eso que nos ha pasado tantas veces en contra, con el viento en la nariz, esta vez nos pasaba para bien... este descenso estaba tocado por la suerte, sin duda!

En el estrecho encontramos corriente pero solo de 1'5 nudos así que podemos seguir a vela sin problemas y lo hicimos "regateando" con un Nauticat 35 que navegaba paralelo a nosotros. Sorteamos un peñón (nosotros por babor, ellos por estribor) y tuvimos que echar mano del motor, apenas 5 minutos pero... ¡descalificados! jeje

Llegamos hasta la bocana del puerto a vela ¡un día magnífico de verdad!

Amarramos sin problema popa al muelle; el Nauticat, que se había dirigido a la marina, apareció unos minutos más tarde: les habían pedido 41 €/día (por 35') y el muelle público a ellos les costaba menos de 5! La electricidad 2€/día.... porque queríamos seguir al sur que de no ser así lo mismo nos quedamos, nos pareció una estupenda opción para un invierno!

pero al día siguiente seguimos camino... pero esto ya será en el siguiente capítulo




si te apetece una buena travesía a bordo
www.sailingalea.com

1 comentario:

Globetrotter dijo...

Qué maravilla de rutas!!! te sigo!!

Te invito a paasarte por mi blog que también es de viajes

Living to travel

Saludossss