domingo, 10 de mayo de 2009

Siracusa III. Vivir fondeados.

Siracusa III. Vivir fondeados.

Hasta ahora todas las estancias largas en una ciudad las habíamos hecho en puerto y lo cierto es que hasta Malta ni siquiera sacamos la auxiliar -nuestra Aleita- de su bolsa!!

Todo el mundo nos había explicado que Siracusa es un fondeo ideal: una bahía amplia y bien protegida, una ciudad acogedora, supermercados donde aprovisionarse a buen precio y facilidad para dejar la auxiliar cerca del centro.





Llegamos -esta vez de día- a una bahía que esperábamos ver atestada de veleros fondeados... pero no había ni uno !! Fuimos a la guardia costera a consultar cuál era el lugar indicado para el fondeo y hacia allí que nos fuimos.



Para ir a tierra utilizamos la auxiliar. Es divertido -a mí todo lo nuevo me parece divertido y desde que salimos casi todo es nuevo- pero no me atrevo ni a arrancarla ni a manejarla... así que Johan me da unos días de gracia y después empieza el cursillo intensivo: arrancar me cuesta (cuestión de fuerza y de saber aplicarla) pero las maniobras cuando llegamos al pequeño puerto pesquero donde la dejamos son el primer día una verdadera tortura que me lleva al borde de las lágrimas (me muevo sin mucho control porque lo de poner punto muerto a la vez que hago otra cosa me desborda, no controlo para nada la dirección y giro demasiado o no giro en absoluto) pero como todo esfuerzo tiene su premio a día de hoy no soy demasiado buena pero ya me puedo mover con el trasto.


Ya veníamos advertidos de que aquí las auxiliares vuelan con facilidad de modo que venimos preparados con cadena y candados y cruzamos los dedos para que no desaparezca mientras callejeamos por Siracusa...



El robo de auxiliares parece una cosa habitual. Estando aquí a Bill le robaron la suya (nueva, 3m y un fueraborda de 10hp) y después de denunciarlo se dedicó a dar vueltas por el pequeño puerto que hay en la otra cara de Ortigia (sabíamos que allí aparecen de nuevo muchas veces) y la encontró pero sin fueraborda que es lo que realmente buscan los amigos de lo ajeno. Tom y Liz -de esto hace unos meses- tuvieron más suerte y la encontraron completa, seguramente unos chiquillos que quisieron darse un paseo. A Olivier se la robaron hace unas semanas estando fondeados en Malta... en todos los casos no tenían cadena, pero como todas las precauciones son pocas nosotros la subimos a bordo todas las noches y la dejamos bien atadita!



A penas un par de días después, fondeaba junto a nosotros el Argonauta con Diane y Bill a bordo; los conocimos en Monastir y nos alegra nuestro primer reencuentro; no mucho después llega el Champagne con Andy y Kathy, ya somos una pequeña familia.

Nosotros nos vamos unos cinco días a Catania con el Alea y a la vuelta el equipo se ha ampliado con el catamarán de Bill, Simba y empieza lo que será una intensa semana de vida social: cerveza en tu barco, charla en el mío, cena en el otro...........................

Y la popa del velero se convierte en un parking en toda regla




Cada uno de los que viene trae alguna cosilla (una ensalada, un vino, un postre) y en un plis plas se organiza la fiesta. Y la noche se nos hace corta entre tanta risa y tanto vinito.




Poco a poco se fueron los tres veleros y nosotros nos quedamos a la espera de unos amigos que nos iban a regalar unos días de su presencia a bordo... y en este tiempo la bahía se fue llenando de barcos, incluido un buque escuela que nos sorprendió una mañana con su estupenda estampa




En su mayoría conocidos de nuestros días en Monastir y en Malta y es que se nota que los alquileres invernales de amarre llegan a su fin y empieza la temporada de navegar


Hemos llegado a ser 21 veleros fondeados. Es simpático observar cómo se van agrupando por nacionalidades: aquí los suecos y noruegos, allí los holandeses, un poco más allá los franceses, los de bandera británica en esa esquina.............

Siempre es fácil encontrar a franceses, británicos y holandeses. Holandeses hay muchos; aquí han llegado a ser ocho al mismo tiempo (con lo pequeñito que es el país... Johan dice que por eso viajan tanto, porque no caben, jeje) y sin embargo los españoles siguen brillando por su ausencia.

Hace un par de días llegó un catamarán con la primera bandera española que hemos visto ondear en los últimos casi seis meses; cuatro amigos que iban rumbo a Grecia y con quienes a penas tuvimos tiempo de compartir una cerveza porque a penas hicieron aquí una noche, pero alcanzamos a ver que llevan una pata de jamón a bordo así que estoy segura que volveremos a encontrarnos... por el olorcillo podré ir siguiéndolos!!!!!!!!!!

En cuanto a las diferencias de vivir fondeados y amarrados en puerto, para mí la principal es la de la comodidad de llegar a tierra; depender de la auxiliar es algo nuevo pero como cada día la bajamos por la mañana es como vivir en una casita en la montaña y depender del coche para cualquier cosa. No estamos conectados a la electricidad de 220v pero las placas funcionan fenomenal (sólo me tengo que olvidar por ejemplo de pasar la aspiradora) y con los 380l de agua que llevamos podemos pasar sin problemas un mes.

Me gusta que el barco se meza en el mar todo el tiempo, me gusta mirar los peces que cuando llega la tarde no paran de saltar, me gusta ver las puestas de sol sin estar pegadita a otros barcos en un amarre, me gusta estar fondeada!




También es verdad que a ratos el viento sopla con fuerza y aparece el miedo a garrear... pero esta es suficiente materia para otro capítulo

3 comentarios:

Olga dijo...

silvia.... espero que para nuestro encuentro ya seas toda una experta con aleita
felices fondeos

Jose Angel Lopez Barrios dijo...

Que buen lugar para cenar!!

BlasFT dijo...

O sea que por Siracusa los "manguis" estan también presentes. Una vigilancia extra no viene mal.
Y me acabo de acordar de una rueda de una Vespa que veo todos los días a la entrada de mi casa (Madrid). Se llevaron la Vespa sin la rueda que está con su cadena de seguridad atada a la farola.
Un beso, y cuídate/ros.