jueves, 5 de octubre de 2017

Y se pasan los días y nuestros ojos siguen llenos de azul

Aquí estamos de nuevo... con más de una colleja por el retraso.

Lo cierto es que hemos pasado todos estos meses en San Blas / Kuna Yala y al final vivir en el paraíso se convierte en una especie de rutina y -error- piensas que todos los días son normales y que no pasa nada -error- y te preguntas que qué vas a contar.

Pero el simple hecho de levantarse aquí



es motivo suficiente para escribir y compartir y decir que todavía hay en el mundo rincones que son únicos, que la vida es bella, que vale la pena pelear por los sueños.

Cierto es que hemos estado ocupados recibiendo a tantos y tantos amigos, conociendo gente linda, abriendo las puertas de nuestra casa a cambio de que nos abrieran sus corazones.














También hemos estado haciendo un poquito el vago... las cosas como son, jeje



Somos unos privilegiados  y lo sabemos




Y así un poco sin sentir aunque con muchas historias en el tintero que prometemos compartir en las próximas semanas...llegó la temporada de lluvias que si bien no se pone seria hasta septiembre / octubre es patente desde julio / agosto


Lo más significativo para los navegantes en esta temporada "no seca" es que los alíseos desaparecen. El viento es más flojo y viene de cualquier lado, se puede navegar poco a vela y toca echar mano del motor. Hay que vigilar más los fondeos porque la ausencia del alíseo obliga a respetar las distancias de borneo. A veces llueve, muchas veces, pero no todo el día ni todos los días, sólo que las nubes están más presentes. Es una época del año terriblemente fotogénica. Hay construcciones de nubes que harían temblar a cualquiera y que en ocasiones no dejan caer ni una gota, ni el aire se inmuta ni el viento molesta




Aunque también pueden venir acompañadas de una lluvia alucinante, litros y litros en poco rato (a veces pocas horas, a veces ni eso) que llenan los tanques en minutos, que te dejan perplejo ante el espectáculo de la naturaleza, que no te dejan ver al velero que hay fondeado a tu proa...



Lo peor desde luego son los culos de pollo (menudo nombre jajaja) que son mini-depresiones que traen vientos de 50 nudos y más y que en media hora o poco más son capaces de dejar el fondo revolucionado. De ellos hablamos aquí hace ya tiempo... siguen dejándonos el alma encogida.

Pero para mí lo peor de lo peor son las tormentas eléctricas. Rayos y más rayos cayendo por doquier. Castigando a un velero tras otros (son varios, bastantes, los que cada año se ven afectados).

Nosotros este año decidimos tomarnos unos meses de vacaciones, más de lo habitual, a partir de primeros de agosto, para evitar el grueso de la época de rayos... y nos cayó uno en el mástil.. a principios de julio. 



El Alea es un velero de acero. Eso hace que ante una tormenta eléctrica, estando dentro del velero, estemos protegidos por el efecto de la jaula de Faraday  (Se conoce como jaula de Faraday al efecto por el cual el campo electromagnético en el interior de un conductor en equilibrio es nulo, anulando el efecto de los campos externos. Esto se debe a que, cuando el conductor está sujeto a un campo electromagnético externo, se polariza, de manera que queda cargado positivamente en la dirección en que va el campo electromagnético, y cargado negativamente en el sentido contrario. Puesto que el conductor se ha polarizado, este genera un campo eléctrico igual en magnitud pero opuesto en sentido al campo electromagnético, luego la suma de ambos campos dentro del conductor será igual a 0. info extraída de wikipedia).

 No sufrimos ningún tipo de daño y en todo momento nos sentimos seguros y protegidos por nuestro querido Alea, el mejor barco del mundo.

Cuando la tormenta se aproxima al velero el ruido de los truenos, cada vez más y más próximo a la luz del relámpago al que acompañan se va haciendo más ensordecedor, a veces parece que te retumba hasta la caja torácica. Cuando el tiempo entre el sonido y la luz es de menos de dos segundos, el primero deja de ser parecido a un cañón para aproximarse al ruido que haría un papel al arrugarse entre las manos. Cuando el rayo cae en el palo de tu velero mientras tú intentas no romper el dedo de tu pareja al que te aferras como si te fuera la vida... no hay sonido.



Sólo oímos caer cosas sobre la cubierta. Yo, con mi mente positiva (¿infantil?) le dije a Johan

"cielo, parece que solo ha salido volando la bolsa de las pinzas de tender la ropa y están cayendo por la cubierta!"

Él me abrazó paciente y me contestó

"creo que lo que oyes es la luz de fondeo, la antena de la radio..."

y sí, nosotros estamos genial pero parte de la electrónica del velero (pese a que teníamos desconectada la llave principal de la alimentación eléctrica, en posición "off" todos los interruptores y cualquier otra previsión que imaginéis) no sobrevivió al rayo.


Empezó ahí la batalla para conseguir que el seguro se hiciera cargo de los daños (que contentos estamos de la decisión, a veces difícil, de tenerlo todo asegurado) , para que una compañía nos encargara e instalara el equipo (mil gracias a Mackay Marine por el trabajo). 

Hemos tenido que retrasar la vuelta a casa y hemos tenido que ser muy muy pacientes... pero el Alea luce ahora como nuevo... o mejor que nuevo!

Hemos renovado prácticamente toda la electrónica porque aunque muchas cosas no se vieron dañadas el sistema de comunicación entre los distintos elementos (plotter, radar, AIS, sonda, etc etc) han cambiado y el nuevo plotter era incompatible con alguno de los elementos que habían sobrevivido...

Resultado: un susto grande, horas al teléfono, montones de mails, nervios, cambios de vuelos... y un velero flamante con la última tecnología para estrenar la temporada que empieza en diciembre



Ahora estamos disfrutando de esas otras cosas de la vida que conviene no olvidar: amigos, familia, asfalto, montañas, más amigos, más familia...

Y con el corazón y la cabeza puestas en el reencuentro con Alea que nos espera en una marina en Panamá.

Vamos a pasar otra temporada en San Blas porque cuesta imaginar un sitio más bonito en el mundo



Desde diciembre hasta mayo nos podéis venir a visitar para ver que es verdad, que puede existir algo así de bonito sin más filtro que el de vuestra mirada feliz




Y después... después está todavía un poquito lejos. 

Carpe Diem

Saludos desde Europa

4 comentarios:

jj sastre dijo...

Sana envidia...
Disfrutar
Saludos
j

saito dijo...

un placer volver a leeros.

saludos

Cefontes dijo...

Cuanto echamos de menos estas crónicas, tanta demora en escribir ya nos tenia preocupados, abrazos desde www.casonadecefontes.com

Tete Genoud dijo...

Buen día Silvia/Joan
Les mandé un mail al correo de yahoo

Saludos y buenos vientos esta temporada en San Blas

Gerardo