jueves, 8 de julio de 2010

Samos la encantadora



Por fin volvemos a estar conectados con el mundo... y con mucho que contar porque llevamos un buen retraso entre nuestras crónicas y la realidad

Pero para compensar hoy toca hablar de Samos, una de las más encantadoras islas que nos ha regalado Grecia

Salimos desde Agathonisi con poco tiempo de diferencia la familia del Chenoa, Jacquie y Richard del Laffitte y nosotros. La previsión era de poco viento y sin embargo a nosotros nos tocó el premio: haciendo bordos y sin prisas pudimos hacer a vela casi todo el trayecto pero ni los que salieron antes ni después pudieron desplegarlas.

El destino: el puerto de Piatagorion; a Johan -científico él- le hacía mucha ilusión estar en la ciudad de Pitagoras que allí estaba para darnos la bienvenida, triángulo rectángulo en mano.




El Laffitte llegó el primero y encontró sitio en el muelle; nosotros -más tarde- vimos un espacio amplio pero al acercarnos unos hombres que estaban trabajando nos dijeron con señas que no era posible amarrar allí así que no nos quedó otra que optar por el fondeo que hay justo a la entrada del puerto

Después veríamos que han dragado el puerto y hay más amarres de los que indica nuestro derrotero y los trabajadores estaban poniendo anillas para amarrar pero todavía estaba la obra de masiado fresca para poder estrenarla.




Acordamos con el Laffitte dejar la emisora abierta y él nos avisaría si alguien se iba y dejaba sitio; a penas unos minutos después llegaron al fondeo los del Chenoa y pronto recibimos la llamada de Richard que nos dijo literalmente "se va un camión de carne, estáis de suerte, cabéis los dos barcos!" y al momento vimos salir una supermotora con un par de rubias estupendas en la cubierta... jeje... me encanta el humor inglés (disculpas mil a todas las rubias estupendas que tomáis el sol en las proas de una supermotora, no es nada personal, pero quedó simpático).



Amarrados en el muelle (servicio de luz y agua previo pago de 5 euros diarios por cada uno de ellos) disponíamos de unos días para conocer la isla y disfrutar de eso que tanto nos gusta de no hacer demasiado.

De nuestra estancia en Samos -como dije de la estancia en Agathonisi- lo mejor sin dudas fue compartir tantas horas con los dos barcos vecinos. Era encantador tener a los niños a bordo, oír a Johan que ya estaba en el barco de Suiza o que Jacquie me regalara una receta de cocina... quien piense navegar es un deporte solitario se equivoca; la única pena es que las relaciones acostumbran a ser breves.

Es difícil explicar por qué congenias terriblemente con la gente de un barco y no con la de otro, no es sólo la edad, supongo que mucho más importante es compartir una determinada filosofía de vida (no vale con compartir el deseo de vivir en el mar... es otra cosa) pero lo cierto es que a veces encuentras a alguien y es como si hubiera estado siempre ahí, en tu vida. Pues eso nos ha pasado con Tina, con Hans, más tarde con Mike... esperamos de verdad volver a encontarlos en el camino!


Pero ahí estaba Samos esperándonos!

Tal vez no sea tan espectacular como otras ciudades que hemos visitado pero el enjambre de callejuelas que se pierden detrás de la calle que hace las veces de muelle son preciosas; a poco que camines la vista de la ciudad es espectacular.



Uno de los atractivos del lugar es la visita al túnel de Eupalino, un acueducto subterráneo de nada menos que 1350 m. de longitud que se terminó de construir en el 524 a.C con el fin de asegurar el suministro de agua; la construcción se inició en los dos extremos del túnel y cuando ambas excavaciones se encontraron apenas había unos centímetros de error ¡impresionante de verdad!

Actualmente sólo pueden visitarse unos 50 metros (poco para los 4 eurillos que cobran como entrada) pero para un ingeniero era visita obligada... así que allí que nos fuimos


La entrada es poco más que minúscula




y los avisos no son muy alentadores... pero




Nos gustó caminar por esa ruta, imaginar a los que trabajaron para hacerlo realidad -desde los pobres a los que les tocó el pico y la pala hasta los que obtuvieron los cálculos que lo hicieron posible-, la verdad es que es demasiado corto el tramo visitable pero valió la pena!




Un par de días después alquilamos un coche. Es algo que no hacemos habitualmente y aprovechamos cuando nos dicen que en alguna isla hay un Lidl; poder hacer las compras en una gran superficie -hacer acopio de las cosas básicas que tienen buena duración- hace que el alquiler te salga casi gratis!

Y ya que teníamos coche nos dedicamos a las otras dos cosas que nos gustan: investigar desde tierra los otros puertos que nos pueden servir como destino, y disfrutar de lugares a los que no podemos acceder con el barco.

Samos tiene playas espectaculares en la cara norte de la isla pero con el Meltemi que acostumbra a soplar no es fácil fondear ante ellas con el velero. Elegimos Tsamadoú para dar un buen paseo disfrutando de colores que parecen sacados de la paleta de un pintor... pocas palabras puedo poner yo para describiros colores para los que creo que aún no se ha inventado un nombre






Todavía se me queda la boca abierta cuando reveo las fotografías!

Después visitamos Vathi, la capital, con un importante puerto en la cara norte de la isla



Hablamos con la guardia costera y preguntamos sobre la posibilidad de amarrar (había un muelle amplio, con servicio de luz y agua pero vacío) y nos dijeron que por mal que estuviéramos en Pitagorion -que de momento estábamos fenomenal- era preferible quedarnos ya que en Vathi el mar de fondo hace muy incómoda la estancia (es una amplia bahía, muy abierta y los barcos de la guardia costera bailaban arriba y abajo como locos).

Dimos un paseito por las calles, nos tomamos un desayuno de los que ya no recordaba (un café con leche y un croissant en una terraza sin peces alrededor) y seguimos camino




Nuestro siguiente destino, Vurliotes, un pueblecito colgado en la montaña. En Samos hemos vuelto a reencontrarnos con el color verde después de vivir un mundo de blanco y azul en las Cicladas: nos ha encantado volver a oler los pinos!




El pueblo es famoso porque se puede llegar andando a un famoso monasterio -que no visitamos... sorry pero somos unos "turistas" un poco atípicos- y nos "conformamos" con pasear hasta la última de las calles del pueblecito.

En la plaza había varios restaurantes en los que nos regalamos una cervecita fría que nos hizo felices en un momento; la verdad es que las mesas estaban llenas de manjares la mar de apetitosos



Pero nosotros optamos por un superpicnic a base de tortilla de patatas y otras "delicias" en tupper (y lo que nos reímos!)



Siguiente parada un puerto nuevo que hay en el norte, al oeste de Vathi. La verdad es que no había demasiado sitio y había un lío indescriptible de muertos, cabos... pero encontramos alguien a quien preguntamos y nos dió el tel. del responsable: si avisábamos de nuestra llegada nos preparaban un hueco y nos ayudaban en el amarre. Otra posibilidad fondear en la bahía que hay delante de la marina...

Decidimos que todo eso sólo será plan B porque no hay demasiado calado, hay mar de fondo y si el viento no gira violento al sur estamos perfectos en Pitagorion.

Eso sí, el camino nos regaló otros azules desconocidos



Y encontramos un grupo de jóvenes -todos estudiantes de ciencias marinas- que estaban recuperando barcos del desguace para una ONG. Fue un buen rato, volver a recordar la época de la restauración del Alea pero rodeados de jóvenes convencidos que en un mes habrían acabado el trabajo que así por encima iba a durarles medio año!

ahí os dejo una foto con el nombre de la ONG por si os apetece buscar más info.



Y el día siguió con más pueblecitos de montaña (buena cerámica y mejor café griego).

Siempre nos gusta jugar a "comprarnos" una casa de los lugares que visitamos y nos imaginamos que es nuestro hogar cuando dentro de muchos, muchos años volvamos a tierra firme... aquí era fácil soñar




Porque Samos es una isla donde el mar y la montaña se dan la mano... y poco más se puede pedir




Como nota simpática deciros que en Samos hay muchísimo turismo holandés (hay chárters directos de Holanda) casi tanto como turismo español encontraríamos días más tarde en Mykonos
¿se promocionan las islas por países? no entendemos muy bien el razonamiento ni el por qué... pero la verdad es que vale la pena dejar el convencionalismo español de que Grecia es Mykonos y Santorini y dejarse llevar por la carta y descubrir... siempre descubrir nuevos lugares


3 comentarios:

berberech0 dijo...

Ya tenía ganas de volver a leeros. Un saludo y mi pésame a Johan

Anónimo dijo...

CUANTO LOS EXTRAÑE!!!!!!ME ENCANTO VOLVER A LEER TUS RELATOS QUE COMO SIEMPRE SON TAN ATRAPANTES Y QUE NO DECIR DE LAS FOTOS,ESPECTACULARES!!!!.Samos es hermosa y de verdad tiene la conjuncion perfecta:mar y montañas, que mas!!!!
VIVIANA

Almudena dijo...

Guauuu, me ha encantado.
Un beso.


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