sábado, 17 de abril de 2010

Ios



Salimos de Naxos con dirección a Ios, 30 millas -más o menos- nos separan de nuestro nuevo destino y por fin hay un buen viento para desplegar las velas y coger una velocidad decente!!
Como en el puerto había mucha ola y el barco había estado bailando toda la mañana conmigo dentro, yo ya salí un poquito mareada... pero con dos hombres a cargo de la navegación y la comida preparada en la nevera, me relajé, me puse en la posición stand by y dije aquello de "no me habléis mucho que voy justita" y para adelante.



El viento -especialmente en el tramo entre Paros y Naxos, un paso estrecho ideal para encañonarse- era algo mayor de lo que esperábamos pero con un rizo íbamos fenomenal, el problema eran las olas que nos venía cruzadas y que hacían que fuera bastante incómodo.
Hubo un momento en el que sin que nadie dijera nada, nos miramos los tres y fuimos a por nuestros chalecos y nos sujetamos a la línea de vida. No era ni de lejos una navegación extrema ni peligrosa... pero somos de los que toman medidas muuuucho antes de que sean realmente imprescindibles. Nos gusta así.



Cuando llegó la hora de la comida di gracias al cielo por tenerla a punto, saqué una estupenda ensalada... y me fui a dormir al salón. Mi mareo, sin ser para morirse, iba en aumento...

Hubo un momento, ya cerca de Ios, en que una ola loca nos dió un buen meneo... y me pegué un porrazo (bueno, del sofá al suelo) que me dejó con un moretón en el trasero para una semana -de eso no hay fotos ;-) -

Tomás y Johan disfrutaron del paseo, yo lo sobreviví, y con la última luz de la tarde llegábamos a la bahía que acoge el puerto... tan protegido para casi todos los vientos que a pesar de que fuera soplaba con ganas tenía el agua plana como un espejo




La llegada a puerto fue preciosa, con las casitas blancas que empiezan a salpicar la montaña




Con un reguero de iglesias y pequeñas ermitas que van ascendiendo hacia la cima




y un faro imponente que vigila y cuida de los hombres de mar



Podíamos elegir -porque no hagía otros veleros- entre amarrar de costado en el muro que arriba el ferry y donde había un par de pescadores o con la popa a muelle en el muro del fondo donde nos habían dicho que había muertos. Como no queda muy claro la profundidad del muro del fondo optamos por ir de costado, olvidándonos del ancla!





y la cervecita con papas fritas de la llegada se vió regalada con una puesta de sol!




A la mañana siguiente, justo detrás del Alea, oímos movimiento y vemos que están reparando los muertos -moviendo la cadena, cambiando los cabos, las boyas de señalización- y nos alegramos de habernos puesto de costado ya que de otro modo nos habríamos tenido que mover




La mañana se nos fue de las manos sin apenas darnos cuenta de en qué. Nos habíamos quedado para comprobar cuál es el efecto del ferry al entrar en puerto; nos habían avisado que los motores de éstos al maniobrar dentro de un espacio tan pequeño hacen que el agua del puerto baje medio metro y después suba otro tanto... una ola loca que hace mover el agua más de un metro arriba y abajo

Habíamos dejado las amarras flojitas para dejar espacio a las defensas al producirse el efecto ola pero la verdad es que es increíble, los pescadores bajaban a tierra para empujar sus barcazas y nosotros seguimos su ejemplo... buff, la cosa fue bien pero nos dejó con cara de bobos! (a Ios llegan varios tipos de ferry: supergrandes, hydrofoils, catamaranes y el más pequeño es el más castigador porque toma una curva que te deja sin aliento... y sin agua bajo la quilla)

Nos habían dicho también que para visitar Santorini este es un puerto perfecto: dejar aquí el velero e ir a la más famosa de las Cicladas en ferry (a penas una hora) puesto que amarrar en Santorini es un número. Nosotros vamos a ir a Santorini con Alea y procuraremos dejarlo en la marina (Asier nos viene a visitar y su vuelo llega allí) pero lo cierto es que la idea de ir en ferry es buena, en ese caso hay que amarrar al muelle del fondo, popa o proa al muelle, muerto -nuevo- bien firme y dejar el barco alejado un par de metros de la pared (así el fondo es de unos 3 metros y medio y la ola del ferry no es problema!)

Lo siguiente fue ir a ver los horarios de los ferrys para ver que hay uno a las 3 de la madrugada :-( pero por lo menos tenemos toda la tarde para pasear arriba y abajo de esta isla que tiene fama de ser la de más marcha loca de todas las Cicladas -para veinteañeros- cosa que nos deja un poco fuera de onda!

Llegamos hasta una iglesia que hay en la esquinita del puerto y vemos un camino de cabras que bordea la costa y lo seguimos, mirando el mar, viendo los pájaros, difrutando del color turquesa de las aguas (se nos acabó la batería de la cámara de fotos... somos los mejores!), y caminando caminando nos dimos cuenta de que ya llevábamos dos horas y no sabíamos dónde estábamos!




Fue fácil localizar la Chora y encaminarnos hacia ella... y de ahí al puerto!




Para rematar al día nos fuimos a cenar los tres a un barcito que tenía música en vivo... tuvimos que quedarnos en la terraza porque la música atronaba y los griegos estaban completamente entregados al baile...

fue divertido, sin duda!!



Y yo, que soy un poquito pesada, me puse el despertador para ver al ferry de madrugada -y comprobar que el Alea no se la daba contra el muelle- y así pude ver como con nocturnidad y alevosía llegan trailers llenos de frutas, vegetales, materiales diversos... y es que estas islas chiquitas dependen completamente de lo que les llega por mar ya que la agricultura no es tan abundante para hacerlos autosuficientes, la pesca es escasa... y los veinteañeros todavía no han llegado!

Próximo destino Santorini!

La mitad de las fotos de este post son gentileza de Tomás R.


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información para navegantes
  • el puerto de Ios da una buena protección y dispone de muertos nuevos (los arreglan al principio de temporada según pudimos comprobar) y luz y agua (solo en verano) pero hay que tener en cuenta el efecto de los ferrys!
  • Es un puerto público de modo que el precio el de siempre (unos 5€ para nosotros) pero en invierno no cobran
  • Hay supermercados y restaurantes en el puerto y en la Chora (hay una escalera para subir que acorta mucho el camino)
  • Se puede ir en ferry a Santorini
  • Se pueden alquilar coches y motos (Asier alquiló una scootter por 10€ al día)
  • En verano tiene fama de ruidosa, una "Ibiza para veinteañeros" pero en primavera es silenciosa y acogedora!

miércoles, 14 de abril de 2010

Naxos


Después de nuestra estancia en Naousa ponemos rumbo a Naxos, la isla vecina.
Nos separan a penas unas millas y aunque la previsión de tiempo es de poco viento la dirección es buena para navegar a vela y como a Tomás no le importa ir lento -quiere ir aprendiendo el manejo de las velas y demás e ir despacito no es inconveniente- así que soltamos amarras y... ¡a navegar!


Después de navegar un buen rato con un promedio de 3 nuditos -o sea, sin despeinarnos- el viento nos abandona del todo, recogemos génova y ponemos a trabajar al motor.

Por detrás como siempre, la línea del curri echada (y como siempre sin pescar nada!)

Estamos en un tramo con mucha circulación de ferrys, Paros y Naxos son islas muy populares y están justo en el medio de las Cicladas por lo que tanto las líneas que van hacia el norte como hacia el sur, al Pireo o a Rafini... todas pasan por aquí y el AIS no hace más que pitar todo el tiempo!

Nos cruzamos con un superferry que tiene preferencia y -Dios sabrá por qué- reducimos marcha y giramos en redondo para darle paso y.... y.... y nos comemos nuestra propia línea de pesca ¡somos los mejores!

No hay problema, el mar está como un plato, nos ponemos al pairo y Johan se pone arnés y cabo que lo mantiene unido al barco y ¡choff! primer chapuzón de la temporada; nada que ver con el del año pasado, fondeados en Ithaka, con las cabras como banda sonora... pero en unos minutos el asunto está arreglado, el capi se da una duchita rápida y volvemos a estar en camino

¿alguien pensó que navegar era aburrido?




Llegamos a Naxos con el plano de la marina bien estudiado; ya no sabemos si hay o no muertos pero confiamos en que sigan habiendo pocos barcos y podamos abarloar de costado a un pantalán olvidándonos del ancla... y sí, hay suerte y con una maniobra muy bien hecha (aunque yo casi me caigo al agua al saltar a tierra) en un plis estamos amarrados y felices y como siempre cerveza y cacahuetes para celebrar el arribo!



Al cabo de un ratito llega otro velero francés -Petrel Vert- en el que viaja Marie con sus dos hijas de 12 y 15 años y amigos que van yendo y viniendo. Ya coincidimos con ellas en Paros y seguiremos haciendo la misma ruta por unos días, como veis, ya no estamos solos!



A la entrada de Naxos, junto al puerto, nos recibe la puerta del templo de Apolo, impresionante -aunque algo solitaria- con unas vistas que bien merecen el paseo!







Del templo no queda más que la puerta... y paseando por las callejuelas del pueblo no es difícil adivinar dónde han ido a parar las piedas de las paredes. Johan dice que si al dar una palmada, todas las piedras originarias del templo volvieran a su lugar... el pueblo entero se vendría abajo!!




El paseo por las calles es como siempre agradable; la ciudad está culminada por una zona amurallada que se conoce en conjunto como Kastro. A pesar de que Semana Santa está encima y que en el puerto los bares ya están abiertos y hay gente en todos ellos y los ferrys descargan masas, aquí arriba todavía se puede pasear en silencio








El 25 de marzo, fiesta nacional en Grecia, es la fecha que tenemos prevista para marchar hacia Ios, Naxos no nos ha impresionado como otras islas y preferimos seguir en nuestro camino hacia Santorini

Yo me quedo a bordo recogiendo, preparando la comida para la ruta que hoy será algo más larga y los chicos se van a ver la fiesta.

En el puerto entra un mar de fondo superincómodo que nos hace bailar como una peonza. Medio mareada asomo la cabeza y veo que si el Alea se mueve, el Petrel Vert está bailando un mambo, su tripu ha bajado a tierra porque no hay quien aguante dentro!



Hay previsión de buen viento así que no le damos más vueltas

¡soltar amarras y a navegar!

Si Tomás hasta ahora ha navegado con velocidades de no más de 4 o 5 nuditos... ahora va a tener su bautizo de vela jaja

pero esto es historia para el siguiente capítulo



Repasando las fotos para este post me he encontrado esta tan bonita de la excursión de los chicos a las celebraciones de la fiesta nacional... lo que no me queda claro es si la foto es artística e intenta captar la llama del cigarro, el rostro ajado del protagonista... o la minifalda apretadita que se adivina detrás

¿vosotros qué diríais??






viernes, 9 de abril de 2010

Poupourri de cosillas

Bueno, antes de seguir con la ruta del Alea -que andamos un poquito atrasados en nuestras crónicas- quiero hacer un paréntesis para acalarar unas cuantas preguntas que han ido quedando en el aire en entradas anteriores

1. Para Rom, la Chora

hace tiempo nos comentaste la posibilidad de que la palabra Hora/Chora que designa a la capital de las islas viniera de la palabra "Coro", bueno, pues ahí te dejo una foto; la grafía no se corresponde exactamente con lo que tú nos comentabas... pero no anda muy lejos!

Quizás venga de la palabra "coro" que en griego precisamente se pronuncia algo así como "jorós" (χορός), más que nuestra jota inicial es una h aspirada.Su sentido era agrupación de hombres, mujeres y niños, o sea, un pueblo. :-))




2.- Para Rik, el largo de los amarres

en el capítulo de Milos decíamos que habríamos podido largar unos metros de amarras para quedarnos en el muelle pero lejos de tierra (ya que el fondo sube muy rápido al acercarse al muelle) y nos preguntabas de cuántos metros estábamos hablando
Los cabos de amarre largos que llevamos son de 20 metros así que doblándolos -para poder aproximarnos al muelle o largar amarras definitivamente- nos dan tranquilamente una distancia de unos 6/7 metros que habría sido suficiente.

3.- Los muertos (para BerberechO y Viviana)

aunque ya hay una respuesta en otro de los comentarios... no me resisto a explicarlo porque llevo días buscando fotos que me sirvan para ello, así que ahí va.

La definición, la que dio Jon; son unos bloques de hormigón o cadenas que sirven para hacer firme el barco sin necesidad de echar el ancla. Es lo habitual en España pero raramente lo encontramos en Grecia; es por eso que en Paros echamos el ancla sin pensar demasiado -e igual que nosotros los canadienses unos días antes-

El hormigón o la cadena tienen un cabo (o varios) que serán los que sirvan para amarrar el barco, y estos que a su vez van unidos a otro cabito más fino y manejable que va hasta el muelle para que desde el barco puedas cogerlo sin problema... a ese cabo también se le llama muerto.

Ahí os dejo un par de fotos, la primera de Ios donde estaban recolocando la cadena que hace las funciones de muerto




Y esta en Levitha, es una bahía en la que hay muertos con boyas (o sea, lo mismo pero cada bloque de hormigón tiene un único cabo que acaba en una boya que hay que cazar para hacerlo firme al barco)





y por último pero de ningún modo menos importante, queríamos aprovechar este post para daros las gracias por estar siempre ahí... y hacer que nuestro contador de visitas llegara a la estupendísima cifra de

50.000 visitas

si al llegar a las 40.000 nos comimos un croissant de chocolate, ahora lo hemos celebrado con una pizza; hace meses que no probaba una esperando este momento y me ha estado buenísima!!



Pero por si fuera poco Johan me ha comprado una maceta de geranios... en una isla perdida...



y ahora a pensar en como celebramos las 100.000... y a escribir el siguiente post que las islas pasan y os tengo que poner al día!

jueves, 8 de abril de 2010

Paseando por Paros



Aquí estamos de nuevo...


Bueno, volvemos a Paros, esta isla -en el corazón de las Cicladas- me ha robado el corazón; está claro que dedicarle más tiempo a un lugar te permite conocerlo mejor, conocer a gente, hacer más excursiones y supongo que por eso somos el velero más lento en su ruta por el Mediterráneo, pero seguimos pensando que esta es la forma en que nos gusta viajar!




Un día decidimos ir a pasear por Naousa, una ciudad al norte de la isla con unos buenos fondeos -nos dicen que para cualquier viento- y un pequeño puerto en el que se supone pueden amarrar veleros.

Autobús a una hora razonable y rumbo al norte

Nos recibió la estampa blanca y azul a la que ya nos hemos acostumbrado y sin prisas nos dedicamos a explorar el puerto (a penas si encontramos un sitio en el que podríamos amarrar -estaba lleno de barcos locales con mil cabos tirados de un lado a otro que hacían difícil encajar un barco más- y tomamos buena nota para venir con el Alea) y a callejear .



De entre todos los barcitos que encontramos abiertos -todavía no demasiados- elegimos uno en el que desayunan los pescadores y que tenía una solitaria mesita frente al puerto.

Uno de los mejores cafés que nos hemos tomado hasta ahora -y a precio de lugareños- acompañado de un libro; cuando la gente me pregunta qué le encuentro a esta forma de vida no sé cómo explicar el nivel de tranquilidad que soy capaz de alcanzar con un café, buenas vistas, lectura, buena compañía... por lo menos nosotros no necesitamos mucho más (que no es poco!)



Paseamos hasta las playas para estudiar los fondeos para volver con el velero. Las rocas tenían una estructura especial, el agua completamente cristalina.



Y regresamos al Alea después del paseo como si hubiéramos viajado muy lejos...

Con la llegada de Tomás decidimos hacer otra escapada en bus; nos habían recomendado Lefkes, un pueblito en el interior. Por los horarios de bus teníamos unas 3 horas o algo más para visitarlo, esperábamos que fuera suficiente, porque queríamos volver a comer al barco!

Lefkes es famosa porque tiene una impresionante iglesia de mármol que sin embargo no está muy bien conservada y no se puede visitar el interior -salvo cuando ofician misa, por lo menos nosotros no supimos ver un horario de visitas- pero lo que realmente nos cautivó fueron sus callejuelas empinadas, blancas y laberínticas

Después de una hora y media o dos ya habíamos dado la vuelta al pueblito tres veces así que preguntamos por una cafetería para tomarnos algo mientras se hacía la hora del autobús

Nos mandaron a un bar en lo todo lo alto del pueblo- el único abierto además de la panadería-, con unas vistas preciosas que a pesar de lucir un enorme letrero de "abierto todos los días desde las 12 am" y a pesar de ser las 12.15... estaba cerrado

No nos quedó otra que esperar el bus durante una hora... y de vuelta al velero

A la mañana siguiente había poquito viento según las previsiones pero el suficiente para hacer a paso de tortuga -no necesitábamos más- las 6 millas que nos alejaban de Naousa. Así que desayunamos y a levantar el ancla... si es que el ancla quería.

Tomás en proa, Johan a la rueda y yo en el camarote de proa, con la cabeza en el cofre del ancla, ordenando la cadena y rezando por que no nos quedaramos atrapados en la cadena del muerto... et voilà!!! A la primera

Johan había tenido la precaución de dejar caer el ancla en un sitio que le pareció sin cabos, y al recogerla en lugar de tirar de ella fue adelantando el barco hasta situarse en su vertical... y arriba tranquilita y sin dar guerra (y yo que había tenido pesadillas cinco días seguidos!!!!, qué razón tiene el capi, tengo que aprender a preocuparme cuando toca y no antes).

Llegamos a Naousa después de una travesía divertida y leeeeenta -eso sí, a vela- y amarramos en el sitio que ya teníamos estudiado de nuestra visita en bus.

Volvimos a pasear ahora acompañados de Tomás y en una callejuela descubrimos una peluquería que bien merecía una foto


Y claro... ya puestos, por qué no un corte de pelo!

La peluquera -que había empezado a estudiar español y sabía decir de corrido la frase "Carmen y Pedro están en la cola de facturación del aeropuerto y la azafata (esta palabra le costaba un poco) les recoge su maleta", nos invitó a un licor de la zona -elaborado por su padre- mientras le cortaba el pelo a Johan... más de media hora amenizada con el relato de la leyenda del Arcángel San Gabriel de una iglesia de Lesbos... ¿se puede pedir más?

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Información para navegantes

1. en el puerto de Paroika -la capital- hay muertos. En verano se llena bastante con flotillas de chárter; es posible amarrar en la cara exterior del muelle -aquí si con ancla- pero queda muy expuesto al meltemi que es el viento predominante en verano

2. por lo menos en invierno nos han insistido en que el puerto es gratis, hemos tenido conexión a la electricidad y no al agua porque estaba estropeada la tubería

3. hay wifi gratis en toda la ciudad

4. hay una empresa -se ve desde el puerto- que se llama Afros y que hace trabajos de mantenimiento para chárters; ahí hemos conseguido gas (finalmente nos hemos rendido y hemos comprado botellas de gas griego que esperamos poder revender al salir del país) y tiene bastante material náutico.

5. en Naousa se puede fondear en distintos puntos y siempre es posible encontrar un buen refugio para cualquier tipo de viento; la marina de esta población al norte de la isla ha sido ampliada con respecto a la info que teníamos en el plotter y la guía. Hay espacio sin problemas para unos 10 veleros con fondos entre 2 y 4 metros.

6. los fondeos que encontrábamos en Antiparos no nos convencían mucho por nuestro calado... pero la isla es preciosa!

7. Hay buenas playas, es fácil moverse en bus, los precios de bares y restaurantes no son muy diferentes al del resto de las Cicladas.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Paros y Antiparos

Pues aquí estoy de nuevo.

La navegación de Milos a Paros no fue especialmente cómoda. Salimos en medio de un vendaval de más de 40 nudos con los tres rizos en la mayor y un poquito de génova y según pasaban las horas el viento iba bajando, la mayor subiendo y el génova abriéndose hasta que el último tramito tuvimos que hacerlo a motor. Pero las olas incómodas no variaron ni un ápice en todo el trayecto.

La entrada al puerto de Paroika -la capital de Paros- está salpicada de rocas por lo que es importante tener bien estudiada la carta, pero llegamos sin problemas, como os adelanté con una puesta de sol majestuosa que me hizo olvidar las calas no visitadas de Milos y casi me hace olvidar como se hace un as de guía para los amarres!!!

La bocana es chiquita y hay tres veleros amarrados (¡no estamos solos!), en la guía indica que se amarra con ancla y amarres y el capi intenta encontrar el mejor lugar para dejar caer el ancla entre boyas, cabos... y nos sale una maniobra bastante buena (o sea, que no me pongo de los nervios, salto a tierra, ato los cabitos, etc... de la parte que le toca a Johan ya no hablo porque ya le ha pillado el puntito a llevar el barco hacia atrás desde hace tiempo y se maneja fenomenal).



Al momento aparece el vecino (un francés afincado en Paros, tiene casa y barco y vive entre el uno y la otra) y se lleva las manos a la cabeza "¿habéis echado el ancla?, fatal, hay muertos y la semana pasada unos canadienses también echaron el ancla y tardaron horas en recuperarla, al final con la ayuda de un buceador!!!"

Glups!

Le decimos que en la guía no habla de muertos (y aunque hablara, después de la experiencia de Milos....) y nos confirma que son nuevos del año pasado y nos indica que hay una señal en la bocana que avisa de no echar ancla; concentrados como estábamos en la maniobra y con la poca luz del atardecer ni siquiera hemos visto el letrero.

Johan me dice que no me preocupe -o por lo menos no todavía- que ha mirado bien antes de soltar la cadena... y que si no siempre nos queda el buzo (yo evidentemente me paso una semana pensando en la dichosa ancla, los dichosos muertos... soy así de pesadita)

Y ya estamos de nuevo en un puerto felices y protegidos!




Al día siguiente conocemos a la persona que se encarga de los barcos de chárter en verano y nos dice que por ser invierno no nos va a cobrar... después nos explicarán que el puerto es municipal y gratuito y que ni se nos ocurra pagarle nada! y desde luego, nos dice que nos vió amarrar, que faltal lo del ancla y nos facilita el teléfono del buzo (eso es optimismo, sí señor).

Milagrosamente hay electricidad en el muelle (en invierno gratis en verano no podemos asegurarlo) aunque no agua -pero podemos ir a buscarla en el pantalán de enfrente donde amarran los pescadores sin problemas- y para nuestra absoluta sorpresa hay hasta wifi gratuito (de la municipalidad) así que no lo dudamos un momento, faltan dos semanas para que llegue nuestro primer visitante del año y decidimos esperarlo aquí sin prisas y aprovechar para hacer bricolage.


Como seguimos teniendo la intención de visitar países de clima frío, además de los 8cm de aislante y la calefacción queríamos poner doble acristalamiento. De Valencia salimos con todos los metacrilatos cortados -y guardados en un cofre- y decidimos que era buen momento para ponerlos, poner más guapa a Alea y quitar trastos de enmedio... y en unos días ya teníamos la faena hecha!




Y nuevamente hemos podido descubirir el gusto de pasar un período más o menos largo en un lugar en el que hay otros veleros .

Hemos conocido a Keneth y a Melody, una pareja de alemanes que vive a bordo de un velero de 9 metros con su bebé (aunque los meses más fríos han alquilado un apartamentito) viajando por el Mediterráneo actualizando guías náuticas para una editorial de su país.

También se presentó un día en el barco un holandés atraído por el discreto color del Alea (él pensó que semejante color solo podía ser de un holandés patriótico y no nos esforzamos mucho en explicarle que somos naranja porque es un color estupendo para que te vean desde el aire en caso de un accidente) y después de un rato de charla y cerveza nos invitó a usar su lavadora: esto es amistad a primera vista y lo demás tonterías .

Cenas, cervezas, charlas, vinos, tortillas de patatas, ensaladas alemanas, especialidades holandesas, información de primera mano sobre la isla... el placer de las relaciones humanas!

Y desde luego hemos tenido tiempo para pasear por la isla -en bus- y conocer algunos de sus rincones.

La primera salida fue a Antiparos, situada al oeste de Paros y a la que se accede por un ferry que pasa cada media hora.




Y como siempre... a la espera de la Semana Santa, si demasiado público




La pequeña isla -que según la guía tiene alguna de las mejores playas del Egeo... no podemos confirmar ni desmentir- nos recibió con el típico molino, aunque un poquito destartalado!



Paseamos por sus callejuelas blancas, todavía solos




Y vimos un bar lleno de pescadores que se estaban poniendo las botas a media mañana. Y como dice mi padre: un bar lleno de trabajadores sólo puede dar bien de comer por un precio aceptable.



Nos tomamos un par de cervezas, un saganaki (queso frito... el mejor hasta el momento, riquísimo!) y unos cafecitos grigos.

Hicimos apuestas ¿precio de turistas o precio de pueblo??

¡precio de pueblo! ¡qué sabio que es mi padre!!



Un paseito por la playa envueltos de silencio



Y de regreso para casa.

Después Rob -el holandés- nos explicó que Madonna y Tom Hanks se han comprado casas en Antiparos y que eso había disparado los precios y dado un toque de glamour a la isla...

Pero para nosotros será siempre un lugar agradable y sencillo en el que encontramos detallitos que nos hiciero sentir como en casa!




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  • La parada de autobuses está junto a la del ferry y tiene expuestos los horarios
  • El bus cuesta 1.4€ y no hay bonos con descuento de ningún tipo
  • El último bus pasa a las 15,30h o poco más... si quieres pasear todo el día no queda más que alquilar un coche, nos pidieron 32 € con seguro a todo riesgo... pero preferimos tres medios días de excursión en bus que un día de turismo intenso a bordo de un coche
  • El ferry cuesta 1 € por trayecto