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martes, 24 de mayo de 2011

Rumbo al Peloponeso. Táctica y estrategia II


Decidimos poner en práctica nuestra táctica (o estrategia) esta vez por escrito que el camino era largo y yo quería aprender estas artes. El plan erea llegar a Monemvasia -pasando de largo de la isla de Kithera... otra vez será- unas 85 millas en uno de los lugares famosos por el encañonamiento de los vientos. Aquí os dejo una imagen de las habituales (no del momento en que nosotros pasamos!) de la zona para que veaís lo que intento explicar


85 millas con nuestro conocido promedio de 5 millas nos daban unas 17 horas de trayecto; si queríamos llegar alrededor de las 8 de la mañana -de día!- teníamos que salir sobre de las 15h; como amanece alrededor de las 6'30 teníamos un poco de margen si acelerábamos y mucho margen si el ritmo era más lento ya que nosotros seguimos apostando por vela -a poder ser, sin motor- aunque nos movamos a 4 nuditos si las circunstancias lo permiten.

Con papel y boli hicimos un esquema de la ruta a seguir, con sus puntos intermedios, y del viento previsto en función de la hora a pasar por cada uno de ellos para ver cuál era la mejor estrategia.

En la salida se preveían vientos que nos obligarían a ceñir apoyados en el motor durante unas 4 horas, hasta despegarnos de la costa de Creta y a partir de ese momento el viento nos tenía que entrar entre 50/60º F4 con lo que esperábamos ir con ola ya formada y no muy cómoda, pero a vela!

Salimos puntuales a las 15h y con las velas arriba hubo que poner el motor un ratito


La previsión de F3 se iba cumpliendo y el viento entrando en 20º nos hacía poner el motor, aunque finalmente sólo durante dos horas. Si abríamos el ángulo -gran tentación- para ir en ceñida a vela después de las primeras horas habríamos seguido recibiendo el viento en 30/35º en lugar de los 50/60º previstos... así que decidimos "ser tácticos" y seguir no las ganas sino el plan!



La ola que había formada era bastante espantosa -alta y corta y entrando de ceñida- y yo me mareé un poco (bastante) cosa que no pasaba desde hacía meses... pero que aún me pasa de vez en cuando. En estos casos y si el capi me autoriza porque se puede apañar solo, me voy al salón y procuro dormir y dormir.

En cualquier caso y como era una travesía nocturna organizamos las guardias; habitualmente son de dos horas cada uno, pero como estaba pachucha Johan propuso empezar con tres (él) y una (yo) y me apunté sin pensarlo demasiado a la idea!

A las 22.00h me avisó, me equipé, salí y me puso en situación... y se fue a descansar un ratito. El lugar es de un tráfico MUY INTENSO ya que todos los mercantes que van camino de Pireos o Estambul, Mar Negro, etc. pasan por aquí en lugar de hacerlo por el canal de Corintio.

Esta es una imagen de días más tarde, pero que sirve para hacerse una idea de lo concurrido del lugar... como unos grandes almacenes el primer día de rebajas!



La fuerza del viento anunciada (F4) era en realidad F5/6 así que íbamos con dos rizos en la mayor para ir tranquilos. El ángulo previsto del viento (50/60º) era en realidad mejor (70/80º) así que nuestro promedio de 5Mn/h no se cumplía y llevábamos mucho rato por encima de los 6'5, adelantados sobre nuestras previsiones.

Yo me sentía fatal (no para morirme, no para no poder mirar el mar y el plotter... pero fatal) y no encontré mejor forma para concentrarme en algo distinto que el mareo y las ganas de vomitar que ponerme a cantar. En esos momentos no me sirven los 40Principales sino algo monótono -tipo mantra- y no se me ocurrió nada mejor que una canción infantil

¿os la sabéis?


Un elefante
se balanceaba
sobre la tela de una araña
como veía
que no se caía
fue a buscar otro elefante...

y así ir sumando elefantes uno tras otro

En la hora que Johan se tomó para descansar, mantuve el rumbo, controlé un par de mercantes en el AIS y llegué a 146 elefantes en la tela de la araña!

Dos horitas más de sueño -yo duermo siempre muy bien, hasta cuando estoy mareada- y volví arriba. La pantalla del AIS era una fiesta con decenas de mercantes que iban y venían en todas las direcciones.

Mi mareo estaba un poquito mejor y pude dejar descansando a los elefantes aunque los millones de estrellas del firmamento no conseguían conmoverme lo más mínimo (¡estaba mejor, pero no buena!). Johan me había pedido que lo avisara cuando tres mercantes que venían derechitos a nosotros desde tres ángulos distintos estuvieran a algo más de tres millas para controlar que nos ven, que nos respetan

De este modo mi guardia tampoco duró las dos horas de rigor, ya acostada podía casi oir la maquinaria mental de Johan: si arrumbo a estribor salvo A y B pero voy rumbo de colisión con C, si arrumbo a estribor... si voy algo más rápido, si quito velocidad... y finalmente pude oírle hablar por la radio con uno de ellos, que sí, que nos había visto, pero que hizo una maniobra a última hora que de no haber hablado directamente con ellos y estar seguros que sabían lo que hacían, nos habría matado del susto!


En mi siguiente y última guardia el viento que nos ha llevado en volandas alrededor de los 7 nudos, desapareció al quedar al abrigo del Peloponeso (de 30 nudos establecidos en el canal pasamos a 3!) Johan ya había recogido y abierto génova un par de veces, cuando subí a la bañera estaba abierta y me preguntó si podía recogerla yo sola si hiciera falta y poner el motor, le dije que sí, ¡claro!
el mareo ya era muy pequeñito y eran poco menos de las 4 de la mañana.

Recogí el génova y puse motor a 1500 rpm y en menos de 30 minutos, cuando salimos de la sombra de una montaña muy alta el viento volvió a aparecer: 8 nudos, 10 nudos, 14 nudos... ir a motor me parecía un pecado y despertar a Johan para que me ayudara a sacar la vela también ¿¿??
¿podría yo solita con el pedazo de génova? ¿sabría sacarlo dejando enrollado un rizo? ¿qué haría Johan ahora mismo?

Pues nada, allá que voy.

Los primeros metros sin problemas pero cuando el viento empezó a empujar la vela, aquello (los cabos) se me fue de las manos (literalmente) y corrí a fijar como pude en los winches, a tensar y ¡voilà! la vela estaba en su sitio, apagué el motor y volvíamos a navegar a 6'5 Mn/h
¿estaré aprendiendo cosas?

Johan se despertó -casi nunca tengo que avisarlo- y se sorprendió de ver la vela y no oír el motor, sonrió... yo creo que contento!

Ya me quedé con el porque nuestro objetivo estaba a la vista y en pocos minutos tocaba preparar el amarre en un puerto nuevo que segun el radar no coincidía exactamente con las cartas (también están haciendo obras y mejoras) y ¡otra vez de noche!

Había espacio sin problema para abarloar fácilmente al muelle en una maniobra sin problemas. Antes de las 06.00h estamos amarrados, con el barco recogido... y listos para ir a la cama!




ejem, ejem... sin comemtarios al respecto de las tácticas y las estrategias: habíamos conseguido hacer en poco más de 14 horas la travesía, casi en su totalidad a vela, habíamos aprovechado bien el viento, tan bien que lo único que no conseguimos fue lo que buscábamos: llegar de día

... ahora a descansar... buenas noches!


martes, 29 de marzo de 2011

Rumbo al sur 2ª parte. Samos-Kos




Y seguimos hacia el sur

En la ruta que trazamos decidimos parar nuevamente en Arki: ya que tenemos que repetir... que sea en una de nuestras favoritas!

Salimos con buen vuento de popa (¡milagro!) y 15 minutos después lo hacen nuestros vecinos suecos; quedamos para tomarnos una cervecita en el puerto de arribada



Sólo con el génova, viento de unos 15 nudos entrando por la aleta ponemos rumbo directo, justo detrás vemos como los suecos suben también la mayor y deciden ir haciendo bordos para ganar mayor velocidad. Llegamos a penas con 30 minutos de antelación, justo para recoger sus amarras. Conclusión: la diferencia de resultados de ambas estrategisa ha sido casi nula; conclusión 2: cunado el viento es bueno... ¡qué bueno es!

Pasamos ese día y el siguiente en Arki, que no nos decepcionó en absoluto;

paseito buscando calitas solitarias


monte arriba para verlo todo con prespectiva



y a casita a cenar que esta noche hay menú gourmet




¡Sí! lo habéis adivinado, nueva captura de capiJohan un estupendo atuncito de unos dos kilos (auque al sacarlo del agua gritábamos "ahí va, lo menos 4 kilos!!")




A estas alturas ya nos habían explicado que no nos ha entrado una sapiencia repentina en las artes de pesca; que la cuestión era que estamos en temporada de atún pequeño y que la zona -próxima a las aguas turcas donde parece ser no practican la pesca de arrastre y por lo tanto no destrozan los fondos- es ideal para lucirse con la caña

Salimos de Arki rumbo ¿Leros? ¿Kalimnos?
decidimos que podíamos pensarlo por el camino, según se nos diera el día


Finalmente llegamos a Kalimnos, o sea, que el día fue bueno para adelantar: navegamos 40 millas con un viento entre 8 y 12 nudos entrando nuevamente por la aleta que nos permitió desplegar el génaker y navegar con él más de 6 horas; todo un lujo. Claro que también nos permitió comprobar que cuando sube un poco el viento la maniobra de hacer bordos con esta vela la tenemos aun un poco verde; tendremos que seguir practicando!



Kalimnos sigue sin ser nuestro lugar favorito, pero nos gustó volver a pasear por sus calles, ver las terracitas concurridas... aunque la cena fue nuevamente a bordo ¡sí! otra pieza... esta vez cocinada en unas riquísimas croquetas!

A la mañana siguiente soltamos nuevamente amarras con Kos como destino; nos habían dicho que el amarre es "de pago" y como procuramos viajar "low cost" nos lo estuvimos pensando, pero Johan conocía la ciudad y pensaba que valía la pena así que allá que nos fuimos

No había mucho viento, pero como sólo eran 18 millas decidimos ir lentos pero a vela... y que yo practicara un poquito a la rueda... que aunque en la foto se me vea muy profesional, lo cierteo es que lo mío sigue siendo lo de inventar recetas de atún (todavía).



Por primera vez en semanas volvíamos a ver muchos veleros en el horizonte: las compañías de chárter de Kos y Rodas seguían activas -muy activas- a finales de octubre ¡bien!

Llegamos a Kos sin problemas y al embocar el puerto nos recibió un señor a gritos que nos indicó el lugar en el que debíamos amarrar; el precio de la noche (para un 44') 21,5€ (electricidad y agua no incluidas).



Al ir a hacer los trámites con la guardia costera preguntamos y nos explicaron que el muelle en el que estábamos tenía cedida la explotación a la marina de la ciudad (que está algo más al sur), pero no así el muelle que quedaba al frente y que en consecuencia costaría los consabidos 5,5€ en lugar de los 21'5.

Preguntamos también a los lugareños que nos dijeron que era cierto pero que se anunciaba un fuerte viento del sur y que donde estábamos era mejor (¿cierto? ¿lo decían para preservar su espacio? ¡quién sabe!) así que no nos quedó otra que creérnoslo y únicamente cambiamos nuestra plaza inicial por otra más hacia el interior, más protegida y nos fuimos a descubrir la ciudad.



Kos es muy turística; presume -seguro que con razón- de tener muy buenas playas -nosotros no salimos de Kos ciudad y no os podemos contar- y es destino de un buen número de compañías de chárter... y tiene motivos para ser popular!

Pasear por la ciudad es encontrarte en cada esquina con un buen número de restos arqueológicos


es confirmar a simple vista la proximidad de Turquía, su pasado común, la mezcla de culturas



Pero si queréis saber qué es lo primero que me viene a la mente cuando pienso en Kos, es un café BUENÍSIMO, acompañado de una tarta de manzana INSUPERABLE con una bola de helado de vainilla RIQUÍSIMA a la que me invitó Johan para celebrar quién sabe qué (tenemos por costumbre inventarnos motivos para celebrar cualquier cosa al menos una vez por semana)
Lo siento. No hay foto
Me temblaba el pulso y tenía la vista nublada...
cualquier día me pongo a dieta, ja ja!




si quieres ser un tripualea
www.sailingalea.com

jueves, 24 de marzo de 2011

Rumbo al sur 1º parte. Lesbos-Samos

Y ahora tocaba bajar: rumbo sur

Millas y millas -algo a lo que no estamos acostumbrados de momento, aunque todo se andará- para ir en busca de Rodas (en aquel momento aun pensábamos que era Creta nuestro destino).



El primer tramo -78 millas- nos llevó desde Mytilini hasta Chios en unas 15 horas ¡y sólo dos de ellas a motor! o sea mucha vela y manteniendo esa media de poco más de 5 millas por hora que se ha convertido en nuestra base de calcular tiempos de ruta.

Ciñendo el primer tramo, ciñendo después bajo la lluvia, un poco más tarde ciñendo con un rizo tomado y finalmente ciñendo bordo tras bordo... llegamos a Chios! un buen día de navegación




Por primera vez en meses oímos el carrete de la caña de pescar y se nos iluminó la cara.

Johan iba cobrando la pieza sin dificultad -no pesaba 20 kg, ¿unos 2?- hasta tenerla justo en la popa del barco... y no pudimos subirla ¡se escapó! Estaba claro que necesitábamos una red y eso hizo que nos acordáramos de una historia que nos contaron sobre un pescador aconsejando a un profano en la materia: "no gastes demasiado dinero en artilugios de pesca, empieza con algo muy sencillo y cuando consigas que piquen empezarás a ver lo que necesitas: que no puedes subirlo, necesitas una red; que se rompió el hilo, necesitas otro más fuerte..."

Y lo cierto es que nosotros habíamos gastado dinerillos comprando todo tipo de señuelos y finalmente la pesca llegó con este artilugio tan sencillito que se llama purito y que nos recomendó un vecino de pantalán en Valencia!



En resumen, que debíamos ir por buen camino porque necesitábamos una red (señal de que habían picado)

A las 21h amarrábamos en Chios (38º22'N 026º09'E) sin problemas pese a ser de noche ya que el puerto es amplio y no había problema de espacio (sólo vimos otro velero con gente a bordo); eso sí, estábamos en un nuevo con la consabida ola interior hacía la estancia muy incómoda,
qué le vamos a hacer!

Puesto que mis dotes culinarias "en ruta" todavía son un tema a trabajar y sólo habíamos comido un bocadillo, salimos a cenar y a hacer una primera inspección del lugar que nos pareció muy agradable, grande y con mucha gente joven.

A la mañana siguiente -previsión de mal tiempo, día en puerto- salimos a comprar nuestra red y nos regalamos un café con unos pastelitos, una especie de buñuelos que te hacían en el momento, en un lugar donde podríamos haber estado toda la mañana libro en mano; pero empezó a llover y volvimos al barco, ya visitaríamos Chios cuando despejara... ¡pero no despejó!

Sobre la ciudad cayó el diluvio universal, hasta salió en las noticias nacionales: coches con el agua a la altura de las ventanas, bajos inundados, sirenas de bomberos por todos lados...

Así que Chios pasó a engrosar la lista de "cosas pendientes si la vida nos deja" y al día siguiente, encapotado pero sin lluvia, soltamos amarras para dirigirnos a Samos.



Salimos con la mayor con dos rizos tomados -por si acaso, subir siempre es fácil- y apenas fuera del puerto nos recibió un viento de proa que nos acompañó durante todo el canal que separa Chios de Turquía y nos obligó a apoyarnos en el motor para ir avanzando.

Pero pasado el estrecho un buen viento de 20 nudos hizo que dijéramos adiós a la máquina y navegáramos a vela -subiendo un rizo, bajando un rizo, subiendo, bajando- con una muy buena velocidad durante unas horas

Al llegar al abrigo de Samos hubo un momento en que las olas venían cruzadas, el viento roló al oeste y como ya oscurecía y no nos atraía hacer bordos hasta la media noche, pusimos nuevamente el motor y rumbo directo a Vathi.



Conocíamos el lugar de nuestra anterior visita -habíamos venido en coche desde Pitagorion- así que sabíamos que el muelle es MUY bajito, que por lo tanto hay que poner las defensas casi a ras de agua, también sabíamos que era un sitio incómodo y casi imposible con vientos del norte.

Antes de acabar de ordenar los cabos (37º45'3N 026º58'6E) ya estaba la guardia costera pidiendo que fueramos a presentar los papeles YA. Bueeeeno, para allá que se fue Johan mientras yo me quedaba preparando la cena, porque al margen de que yo me había estrenado cocinando "en ruta" un guiso de coliflor exquisito ¡HABÍAMOS ESTRENADO NUESTRA RED!



Pasamos todo el día siguiente en Vathi, incómodos por la dichosa ola que había formada y Johan -como no- buscando un plan B entre los pescadores del lugar; hablando con éste y aquel encontró un mejor lugar en el muelle en el que atracan los pescadores medianitos y donde había un hueco para nosotros, así que nos movimos con nocturnidad y alevosía y pasamos mejor noche.

Al día siguiente esperamos a salir a las 13h. cuando la previsión del tiempo indicaba un descenso del viento; la Pilot habla "regular" del estrecho de Samos: viento que se encañona, una corriente en contra que puede llegar a los 3/4 nudos; así que preferimos "comernos" millas a motor pero ir más tranquilos.

Salimos del puerto con las velas arriba y para nuestra sorpresa pudimos ir sólo empujados por el viento todo el primer tramo -la cara norte de la isla- ciñendo a ratos, a ratos a un descuartelar a muy buen ritmo (vaya, tanto como para que yo hiciera una foto de la corredera!)




Al "dar la curva" el viento se pegó a la isla y no varió el ángulo con respecto al Alea; eso que nos ha pasado tantas veces en contra, con el viento en la nariz, esta vez nos pasaba para bien... este descenso estaba tocado por la suerte, sin duda!

En el estrecho encontramos corriente pero solo de 1'5 nudos así que podemos seguir a vela sin problemas y lo hicimos "regateando" con un Nauticat 35 que navegaba paralelo a nosotros. Sorteamos un peñón (nosotros por babor, ellos por estribor) y tuvimos que echar mano del motor, apenas 5 minutos pero... ¡descalificados! jeje

Llegamos hasta la bocana del puerto a vela ¡un día magnífico de verdad!

Amarramos sin problema popa al muelle; el Nauticat, que se había dirigido a la marina, apareció unos minutos más tarde: les habían pedido 41 €/día (por 35') y el muelle público a ellos les costaba menos de 5! La electricidad 2€/día.... porque queríamos seguir al sur que de no ser así lo mismo nos quedamos, nos pareció una estupenda opción para un invierno!

pero al día siguiente seguimos camino... pero esto ya será en el siguiente capítulo




si te apetece una buena travesía a bordo
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domingo, 30 de enero de 2011

Rumbo a Lesbos


Y volvemos al mar, que es nuestro medio!

Teníamos pensado alargar unos días más en las Esporadas antes de dar por finalizada nuestra temporada veraniega, pero teníamos gente a bordo que nos pedía millas... y teníamos millas para darles



La previsión de tiempo era buena -según meteogr F3- con viento del norte que nos entraría de través -perfecto- pero subía bastante en intensidad si nos esperábamos un día más. Como parte de la tripu tenía cierta predisposición al mareo, decidimos entre todos que era mejor arriesgar a tener que usar el motor que vernos en una travesía larga con F5/6.


Madrugamos -todos, nadie quería perderse el amanecer- y levantamos el ancla a las 6:00 para afrontar las 83 millas que nos separaban de Lesbos.



Nada más salir del fondeo nos esperaba un mar como un plato, ni F3 ni F2... con suerte una brisita para recordarnos que estábamos navegando... ¡a motor!




En cualquier caso era un placer para la vista. Los primeros rayos de sol daban un aspecto realmente mágico al entorno



Sin forzar el motor, contentos con una velocidad que variaba entre los 5 y los 5,5 nudos, tuvimos tiempo de leer, dormitar, jugar, ver delfines; con un tiempo tan tranquilo resultó sencillo cocinar, recoger y demás






Y poquito a poco el sol se fue ocultando volviendo a regalarnos un espectáculo que es único... todos los días



Y puntuales, a las 23h, según lo previsto, llegamos a Sigri.


La entrada es sencilla... si se dispone de la información necesaria (para entrar siguiendo los alineamientos de los faros) y/o los instrumentos (plotter, radar) ya que hay que pasar por una zona con bajos poco visibles; a la mañana siguiente vimos que no se trataba solo de historietas de navegantes y que otros habían corrido la peor suerte


El puerto que aparecía en la Pilot que manejamos (ed. Imray, la que utiliza casi todo el mundo que se mueve por estas aguas) estaba muy mal iluminado -no se veía nada- y optamos por amarrar en el muelle que hay un poco antes; la guía indica que pertenece a la Marina -al ejército de Marina- pero que dejan pasar la noche a los veleros habitualmente.

Con 10m de agua de calado y miles de pescados alrededor (se había producido una fuga de una piscifactoría cercana y parecía que el mar hervía de peces) aun tuvimos tiempo para ir a tomarnos un ouzo ya que Lesbos es la isla especialista en la materia.

Felices de haber cerrado una etapa y haber dado inicio a la siguiente nos fuimos a dormir algo perplejos porque después de tantas millas habíamos dejado atrás las Esporadas (del oeste)... para llegar a las Esporadas!(del este)


ya sabes que te esperamos

a bordo www.sailingalea.com

miércoles, 21 de julio de 2010

Fourni o donde el viento nos lleve -again-




Había llegado la hora de abandonar el este de Grecia para volver a las Cicladas en nuestra ruta prevista hacia las Espóradas.

Es conocido -nos lo cuentan todos los que ya han navegado por aquí- que el canal que se forma entre la isla de Samos y la de ikaria acostumbra a ser difícil de transitar porque en él el viento se encañona y sube en intensidad considerablemente (todos nos dicen que dos puntos más de la escala Beaufort); algo similar pasa ente Andros y Evia.

Sabíamos que las historias eran ciertas porque unos vecinos llevaban tres días intentándolo y dando marcha atrás.

No me resisto a contaros la anécdota con los susodichos vecinos!!!

Se trata de una pareja de una edad ya considerable, ingleses, pero de los que lucen una "blue flag" (banderan inglesa pero en lugar de sobre fondo rojo, sobre fondo azul; nos han dicho que pueden llevarla quienes son o han sido miembros de la marina inglesa o quienes pertenecen a un Royal Yacht Club, ellos pertenecen al RYC Thamesis y él ha sido miembro de la armada, o sea, doblemente "blues") y habían estado a bordo del Alea para consultar la meteo en internet.
En nuestra conversación dejaron claro que eran super VIPs (que si habían cenado en el restaurante de F. Adrià sin tener reserva previa, que si esto que si aquello) y para corresponder a nuestro vinito, nos invitaron a una cerveza con cacahuetes



Como no tienen mesa en la bañera, el Mr. Thamesis man nos acercaba el cuencito para que nos sirviéramos; cuando Johan fue a hacer el gesto de coger un puñadito de cacahuetes Sir Thamesis le dijo con una sonrisa "puedes coger uno o dos"................ todavía nos estamos riendo y ahora es broma obligada en el Alea, cada vez que comemos cacahuetes, lo del "puedes coger uno" !!!!!!!

Pero centrándonos en la navegación. La zona no es sencilla cuando el viento sopla y los srs. Thamesis salieron tres días seguidos y tras navegar dos o tres horas, llegados al canal entre las islas daban media vuelta de regreso a Pitagorion... demasiado viento para seguir.

Con un parte de meteo aceptable, salimos para probar suerte; la navegación al abrigo de Samos fue excepcionalmente tranquila. Nuestro plan era hacer noche en Ikaria y de ahí seguir a Mikonos y como no había demasiadas millas no nos importaba navegar con toda la vela arriba y apenas 4 nuditos de velocidad, tan tranquilitos que por una vez el geranio hacía la travesía en cubierta


En un momento Johan me gritó "rápido, dos rizos en la mayor" y yo no pude menos que pensar que había tomado demasiado sol, ¡si íbamos casi parados!, pero donde hay patrón no manda marinero y cogimos a toda velocidad los dos rizos; en apenas 30 metros el viento había subido a 30 nudos y las olas de inexistentes a 2 metros!!!!!!!!!!!! Adelantar muy en ceñida con aquel viento era difícil pero en lugar de volver a puerto echamos mano de nuestro plan B y decidimos ir a pernoctar en Fourni así que giramos 90º y con el viento de aleta fuimos raudos y veloces (muy veloces, a más de 8 nudos con los dos rizos, no es muy habitual en el Alea) en busca de un buen fondeo




Primero optamos por el más cercano, en el sur de la isla. Echamos el ancla en un agua increíblemente bonita y estudiamos la situación: demasiado estrecho para poder bornear con la cadena que habíamos echado (el lugar es bastante profundo) y como estaba previsto que el viento girara tuvimos que levantar el fondeo y buscar un mejor lugar



Después fuimos al "pueblo" de la isla. Nuestro derrotero indica que hay un muelle con un calado de 2,50 que puede utilizarse y fuimosa por él; un chaval holandés que estaba nadando nos indicó que el fondo junto al muelle era suficiente y que su novia desde tierra podía ayudarnos con los cabos; felices con los espontáneos colaboradores dejamos caer el ancla e iniciamos la maniobra.

Pasamos el cabo a tierra justo cuando oímos que la pala del timón (2m) está rozando fondo... había que salir, pero.... el nudo que había hecho la muchacha (un nudo nudo) no hay quien lo deshaga así que finalmente me tocó chapuzón y sacar el cabo para llevarlo al barco con nudo incorporado, bufff, menudo día


Un poquito más al sur encontramos otro fondeo en el que ya descansa un velero francés y POR FIN, nos aposentamos para pasar la noche!!!




Aquí os dejo un resumen de nuestro periplo




Y al día siguiente iniciamos la travesía más larga de los últmimos meses: 65 millas. La verdad es que el Egeo tiene tantas, pero tantas islas, que rara vez es necesario navegar más de 20 millas sin tener un nuevo lugar que descubrir, pero para llegar a Mykonos tocaba hacer un día de esos de los que ya no nos acordábamos.


Con un viento moderado pero suficiente pudimos hacer toda la travesía a vela (un promedio de 5 nudos) y sin problemas para cocinar a bordo (que es algo que practico poco), tiempo para leer, para siestear, para soñar con que estamos haciendo una gran travesía...



y al caer la tarde nos saludó el faro de Mykonos ¡ya estábamos de vuelta en las Cicladas!



Y pudimos disfrutar de una preciosa puesta de sol



Y empezaba una nueva etapa...