miércoles, 3 de junio de 2015

Desde Puerto Edèn 4ª parte

Y con este post se acaba la marathon (no está mal, cuatro textos en dos días) y se acaban las fotos por una temporada.

Las buenas novedades que compartir son que hemos conseguido contratar sailmail y funciona de maravilla, así que a partir de ahora está previsto mandar una crónica todas las semanas (aunque sean sin fotos...las ilustraremos en Pto Natales, dentro de aproximadamente un mes y medio).

Salimos tempranito de Yvonne (ya tenemos cierto grado de maestría con lo de los cabos y subir el dinghy) pero con luz -o sea, que no madrugamos, porque no hay luz hasta pasadas las 9h) y seguimos rumbo sur hacia una caleta con muy buena fama -de bonita, de segura- para estudiar con calma el tema de las corrientes en la angostura.

Caleta Vittorio nos recordaba de alguna manera la cala de Juan Yates (una de nuestras preferidas, desde ya, caleta Vitorrio, también) ya que hay un montón de islotes que ir sorteando antes de llegar al fondeo. De las guías que manejamos la de Imray sitúa el ancla en una poza más amplia -y fácil- pero no vimos ningún árbol suficientemente bueno para atar, la guía de los italianos sugiere un hueco en una esquinita que, bien sí parece, pero... buff, tuvimos que entrar marcha atrás porque no hay espacio para girar en la poza. Johan echó el ancla (yo como siempre iban pensando “aquí no cabemos”) y dando marcha atrás con mimo y cuidado se situó en el punto justo desde el que yo debía remar a tierra (poco porque me dejó casi en tierra!)




Llegué fácil, encontré dos árboles maravillosos (vivos, firmes, gorditos) y el barco quedó fijado en un plis plas (más arrimadito a estribor donde la pared cae vertical porque de babor se veía el fondo ahí ahí)



Como habíamos llegado con tiempo nos dimos un paseito por la playa (la recorrimos 10 veces en 15 minutos... hay que caminar) y decidimos que era buen día para estrenar la red de pesca que Johan llevaba días fabricando con esmero y dedicación. Es una red de 13 metros que podemos colgar del lado del barco, pero dado el poco calado del fondeo, Johan la llevó a proa. Hemos leído un blog de unos holandeses que solucionaron el tema de la proteina de esta forma (se pesca poco cuando se pesca, pero un pececillo o dos un par de veces por semana parece ser que caía sin problemas)



Ya todo organizado volvimos a coger las guías porque lo del paso de la angostura no nos quedaba muy claro. Según el libro de los italianos hay corriente a favor cuando vas norte-sur (y la corriente según el texto puede ser de 6-8 nudos) 45 minutos después de la marea baja. ¡ahí va! teníamos un problema: la marea baja al día siguiente era a las 6'35h de la mañana (noche negra) o a las 19,35h de la noche (noche negra). Si queríamos pasar con luz (la armada nos indicó por radio que no podíamos hacerlo de otro modo) teníamos que esperar como 6 días.

Según el libro del chileno (el tercero de los que manejamos) dice que hay que pasar la angostura con estoa -marea muerta- ya sea de la plea o de la baja... visto así podíamos pasar en el punto más alto de la marea a las 12.45.

Al día siguiente recogimos la red (sin éxito, hay que seguir probando) y nos encaminamos a la angostura.


Hay obligación de comunicar con el destacamento de la armada en Edén que son los que organizan el tráfico caso de haber más de una embarcación queriendo cruzar. Estábamos solos.


La marea, en el camino a la angostura propiamente dicha era de uno o dos nudos a favor (íbamos bien) y al llegar a la angostura (unos 20 minutos antes de la estoa) no fue de más de 3/3'5 nudos. Un paso divertido y sobre todo tranquilo.


El camino está completamente balizado, es fácil y sorprendentemente, del sur de la angostura y pasada la estoa... la corriente seguía siendo de dos nudos a nuestro favor.



Así que un rato antes de lo previsto ¡pueblo a la vista!: llegamos a Puerto Edén


Lo primerito que hicimos fue echar la auxiliar al agua y remar a tierra. Visitamos a los carabineros (los de la armada se conformaban con que dieramos señales de vida por la VHF) y nos fuímos a conocer.



Todo el pueblito se puede recorrer andando por unas resbalosas pasarelas. El paseo puede durar si apuras todos los senderos puedes llegar a caminar más de una hora ¡un lujazo!


Puerto Edén dispone de varios negocios (= pequeñas tiendas) donde “aprovisionarse” de productos frescos, eso sí, todo exactamente el doble -en el mejor de los casos- o triple de precio que en Pto Montt. Primero pensamos que era precio de turista pero después nos contaron que era igual para todos y que la mayor parte de la gente va a hacer las compras de vez en cuando a Natales (24h de ferry... y les vale la pena)


Nosotros compramos 12 huevos y listos. Diesel, tambièn el doble de precio, no necesitàbamos (afortunadamente)

Fuimos a la escuela porque nos habían dicho que podríamos conectar a internet, pero la bibliotecaria ha dejado su puesto y por lo tanto se acabó el internet para toda la población (solo está para los niños en sus clases). Afortunadamente hay cobertura de una compañía telefónica (la que nosotros usamos) y hemos podido actualizar el blog a base de comprar planes y planes de internet ¡sin quejas!

En nuestro paseo llegamos a lo que parecía un taller y conocimos a Luis, el hombre hace un poco de todo: soldadura, electricidad, pesca, taxi-bote... lo que se tercia. Nos comentó que hacía un mes un ferry había atropellado a una ballena que había quedado a la deriva en el canal y él junto a otro pescador fueron a atarla a un lugar seguro para evitar que otra embarcación pudiera tener un accidente. Nos invitó a ir a verla en su bote aprovechando que tenía que ir a tirar unas trampas para jaibas... y allá que nos fuimos





Como veis estamos poniendo fotos de cada día que disfrutamos, no importa si hace sol o no. No queremos dar una imagen falsa del invierno en estos lares, pero lo cierto es que estamos teniendo días bonitos (¡hoy ha hecho sol!) aunque nublados en su mayoría. Llueve pero no diluvia y hace frío pero no congela. Es mejor de lo que habíamos imaginado, esperemos que dure.

Y en nuestro paseo pudimos disfrutar de otra sesión de paisajes alucinantes




y finalmente ver (y oler) a lo que quedaba de la pobre ballena; los pájaros de la zona han ganado peso gracias al cetáceo (está prohibido comer la carne de la ballena a la población en un intento de evitar la pesca ilegal, o sea, que se mate a la ballena para comerla y se diga que fue por accidente).








Puerto Edén nos ha parecido un lugar bonito, acogedor, sus gentes respetuosas pero abiertas y simpáticas. Da pena. En su mayoría se dedicaban al marisqueo del mejillón y con la marea roja (un alga que ha invadido las aguas de buena parte de los canales y que hace que los mejillones sean venenosos) se acabó el trabajo para buena parte de la población. Hace 10 años vivían 700 personas, nos contaron que ahora quedan unas 70.

La escuela es grandísima, pero solo 10 niños y una profesora ocupan una única aula... difícil continuidad visto lo visto.

Pero estas gentes se esfuerzan por salir adelante y nosotros cruzamos los dedos para que lo consigan!

Nosotros salimos mañana por la mañana tempranito, próximo objetio: glaciar Pio XI, sabemos que puede ser dificilillo; si no lo conseguimos, pondremos rumbo al glaciar Amalia. Por el camino encontraremos montones de rincones espectaculares, no nos cabe la menor duda... ya os iremos contando. Pero cuando nos imaginéis, que sea con un fondo azul turquesa!



Si alguien se anima a acompañarnos, del 15 de julio al 15 de agosto estaremos en Puerto Natales, ofrecemos paseos de una semana por la zona; para almas más aventureras y arriesgadas, ofrecemos la posibildad de navegar con nosotros de Natales a Ushuaia (entre 8 y 10 semanas). Y desde luego, desde noviembre a marzo, paseos por los ventisqueros del sur y el cabo de Hornos a bordo del Alea!

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en respuesta a un comentario sobre la cadena del piloto automàtico, sì, es justo como las de bici, sì, es fácil conseguir un repuesto, no, en los canales no hay tiendas de bicis :-( toca esperar a Natales, pero afortunadamente todavìa funciona y las navegaciones hasta Natales son menos crìticas que el cruce del Golfo si la cosa deja de funcionar, pero mil gracias por el consejo.
ah! gracias tambièn a quien nos pasó la receta de las galletas, en Natales probamos!

Desde Puerto Edén 3ª parte. Glaciar

Salimos del estero donde se encuentra Suárez con buen tiempo, cruzando los dedos para que la meteo que teniamos correpondiera con el mar que nos encontraríamos, cruzándo los dedos -hasta de los pies- para que el arreglo en la cadena del piloto automático funcionara.
Y lo de cruzar los dedos funcionó.
Estuvimos los dos casi toda la noche arriba -no hicimos “guardias”- yo bajaba a descansar cada hora un ratito, Johan apenas dejó de vigilar que todo estaba bien: hablamos con el faro Rapper, navegamos con vela-motor (somos de los que preferimos lento y a vela, pero a veces... llegar lo antes posible es una prioridad incuestionable). Muy de madrugada hablamos con el faro San Pedro ya del otro lado ¡lo habíamos conseguido!
Nuestro destino era caleta ideal pero estábamos llegando en plena oscuridad y estábamos bien de ánimos así que decidimos seguir y parar en la primera buena caleta que nos pillara con luz de día.
En la radio oímos a otro velero intentando comunicar con el faro San Pedro, los llamamos, eran un barco belga que iba de sur a norte. La meteo que nosotros teniamos era muy desfavorable (habíamos aprovechado una ventanita pequeña) y así se lo dijimos. Hablaron finalmente con el faro que les dio el mismo pronóstico que teníamos nosotros, viento subiendo a 30 nudos del norte con rachas de 50. Dieron las gracias y dijeron que preveían estar en Rapper a las 8 de la mañana ¡¡¿¿??!! ¿navegar hacia el norte con rachas de 50 nudos del norte? ¿su español habría sido suficiente para entender la meteo? Nos contaron que llevaban 3 semanas esperando y ya estaban cansados. Nos quedamos preocupados y no hemos vuelto a oir de ellos (cosa en principio positiva) y esperamos que todo fuera bien... la paciencia es una de las artes más complejas!

Llegamos alrededor de la 9'30h a la caleta Puerto Island (48°03' 074°35'3W); un espacio muy amplio pero con una entrada protegida por islas, con una majestuosa cascada al fondo y una cascadita donde echamos las líneas de popa. El fondo no es maravilloso (el ancla no cogía en el lugar en que queríamos) así que Johan fue hasta el lecho que bajaba de la cascada (que debía ser de grava y barro) y alli dejamos caer la Rocna, usando 75 m de cadena llegamos a situar la popa donde queríamos, remé y até los cabos sin problemas (estoy mejorando) y ahí pasamos un día tranquilo


La mañana siguiente fue nublada pero sin lluvia y decidimos bajar tanto como las escasas horas de luz nos permitieran. Nuestro objetivo en esta área era el glaciar Iceberg y la meteo era buena para dos o tres días más tarde y queríamos estar cerca para asegurarnos la visita. Fue una navegación tranquila pero espectacular. Yo fui llevando la rueda a ratos (tengo que practicar) y no quería bajar para nada porque el paisaje me tenía hipnotizada. Es cierto: hay mucha nubosidad, es fresquito (todavía no es crudo invierno) pero es taaaan bonito!




Llegamos a Caleta Yvonne (48°39'8S 074°19'03W) con buena luz para la maniobra del fondeo. Es un lugar recogido, tanto que yo no veía la entrada (angosta, angosta), una vez dentro el espacio aun se divide en dos. Bajamos la auxiliar en la poza más amplia y nos metimos en la chiquita: ancla y dos cabos a tierra (maniobra limpia y rápida, empezamos a ser expertos) y allí pasamos dos días estupendos. Las caletas en las que estamos fondeando son tan protegidas, tan remetidas entre las montañas, que nunca tenemos sensación de fuertes vientos (aunque sabemos que los hay) y a cambio nos dificultan la comunicación por radio (tanto con Miguel de Argentina que nos da la meteo en las tardes, como con Wolfgang que lleva una net patagónica en las mañanas, por suerte o milagro, con los del Galactic siempre ha ido bien y nuestros ángeles de la guardia nos han tenido siempre informados de la meteo).



Pero bueno, a lo que íbamos, porque el gran día por fin llegó. Puede -seguro- que veamos glaciares más grandes, más espectaculares, dudo que más bonitos, pero ninguno, ninguno será mi primer glaciar. Estoy enamorada del glaciar Iceberg, lloré como una niña perdida en los azules del hielo, feliz de estar aquí, sabiendo que el esfuerzo por llegar había tenido su premio. Aun nos queda mucho que recorrer y yo siento que ya he llegado.


La mañana se levantó tranquila y fría. Nos separaban del pie del glaciar unas 17 millas que habría que hacer a motor. No hacía sol pero no llovía y la luz era bonita.


Y al pasar un recodo vimos el azul del glaciar; yo -que soy del género miedoso- ya empezaba a ver témpanos de hielos, cabezas de glaciar, peligros por todos lados. Johan tranquilo, seguro, feliz, me iba llevando hacia destino



Los témpanos y las cabecitas del hielo flotando llegaron pero nosotros seguimos adelante (solo hay que saber llevar la rueda, tener la cabeza frìa... y afortunadamente yo no era la encargada)


Por fin habíamos llegado (48°43'15S 073°58'7W). Johan llevó al Alea a escasa media milla de donde vimos desprenderse un pedazo de hielo; estábamos maravillados, prendados, emocionados. ¿Cómo puede la naturaleza hacer cosas así de bonitas? ¿cómo podemos ser tan zafios y tan torpes como para estar destrozando tanta belleza? El glaciar ha retrocedido varias millas en los últimos años; las rocas que quedaban descubiertas con los desprendimientos hace milenios que no veían la luz.


Os dejamos unas fotos para compartir con todos un pedacito de maravilla indescriptible con palabras, difícil de captar con una cámara...








Después de flotar un buen rato frente al glaciar, decidimos regresar a Yvonne a pasar la noche para enfrentar al día siguiente el primer paso para cruzar la Angostura Inglesa (otro punto con cierta dificultad... esto de los canales es la mar de entretenido), regresamos casi en silencio. El fondeo, siendo el lugar conocido, fue increíblemente rápido y bien. Nos fuimos a dormir con los ojos llenos de azul.





martes, 2 de junio de 2015

Desde Puerto Edén 2ª parte



Y 8 o 9 días más tarde llegó la ventanita que esperábamos. Teníamos tiempo suficiente para llegar a Suárez -la última parada antes del Golfo- del tirón o parar

en Skyring si nos parecía mejor. Eso sí, por las corrientes o salíamos a las 2 de la madrugada (no amanece hasta pasadas las 9h) o a las 15 de la tarde (a las 19h ya es noche cerrada y teníamos unas 5 horas mínimo de navegación). Decidimos madrugar. Por la tarde doblamos los cabos para poder dejar la auxiliar ya recogida y facilitar la maniobra, madrugamos y partimos (corriente a favor, viento escaso pero no de nariz).

Antes de las 10h estábamos frente a Skyring (45°43'8S 074°59'6W) y decidimos parar (el viaje había sido movido, al salir de los canales el océano no recibió con olas cruzadas y feas y yo estaba mareada y vomitando sin parar). Hay dos fondeos recomendados y preferíamos el que implica poner líneas a tierra pero la guía indica que el tenedero es pobre y el ancla no cogió ninguna de las tres veces que lo intentamos y fuimos a la amplia bahía solo por ancla, en 10 metros de calado, 60 metros de cadena, fondo de barro duro. Perfecto... si no fuera porque sin avisar cayó un chubasco mayúsculo acompañado de granizo del gordo que nos dejó empapados, en diez minutos: llegó y se fue, cosas del sur.

El lugar es bonito pero como dicen los libros cuando el viento sube, hay rachas fuertes (tuvimos casi 40 nudos con alguna de ellas) pero como el ancla se porta bien no nos sentimos ni intranquilos ni inseguros (solo “racheados”).


El tiempo estuvo bien, luego regular, sin lluvia... y pasaron tres días; aquí celebramos el cumple del capi como es debido





si algo está teniendo esto del slow sailing es que me lo estoy pasando en grande en la cocina (mis panes son ya de concurso, intenté hacer galletas pero fueron a la basura, hago tortitas de pan de pipas, de ajo, de romero, de orégano ¡y todo sin horno que el gas es un bien preciado en el camino!)







Y más pronto que tarde, llegó otra ventanita de apenas 10 horas, suficientes para llegar a Suárez desde donde afrontaríamos el salto del Golfo (parecía que había una buena meteo para 7 días más tarde).

Salimos temprano pero con luz y en pocas millas estábamos en el temido Pacífico.
El viento era manejable pero las olas de 5 metros con las corrientes encontradas que le dan la mala fama a este tramo estaban ahí para marearnos. Y ¡pum! De repente el piloto automático dejó de funcionar.

Con el viento entrando casi de popa al principio y llegando a ponernos a ceñir al final, tocó llevar la rueda a mano las 8 horas de camino (Johan se hizo cargo sin queja alguna, a mi las olas me podían y se me hacía poco gobernable...)

Por fin llegamos exhaustos a Suárez (46°36'8S 075°27'6W). Es un fondeo perfecto, al final de un fiordo de dos millas, tienes que confiar en la carta porque llegas casi a tierra antes de encontrar el bracito que se abre a babor y allí -calma total- había una flota completa de pescadores artesanales, hasta 30 barcos esperando mejor meteo para ir a faenar.


Nos abarloamos a uno de ellos y nos fuimos a descansar sin más.


A la mañana siguiente la primera preocupación fue averiguar qué le había pasado al piloto automático; la electricidad parecía llegar bien, fuimos a ver la parte mécanica. Tenemos un piloto mecánico y se había roto la cadena que conecta el timón con el motor (la casa da garantía de por vida sobre el aparato pero a quién le sirve eso perdidos en medio de los canales!)


Preguntamos entre los pescadores si alguien tenía una pieza que nos sirviera para reparar, se movilizó todo el mundo, todos rebuscaron en sus sentinas, pero nada. Pedir una pieza nueva era imposible hasta Puerto Natales (mínimo 2 meses!) y la idea de cruzar el Golfo sin piloto me asustaba bastante...

Johan sacó la soldadora, el generador y soldó las piezas rotas (2) porque era la única solución probablemente temporal; si no lo probaba estábamos sin piloto automático, si lo probaba y no funcionaba estábamos sin piloto automático, pero ¡funcionó!


La estancia en Suárez fue larga (otros 8-9 días) pero entretenida. La flota de pescadores nos mantenía bien abastecidos de pescado fresco, de conversación y compañía.



Pero también tuvo sus ratos menos divertidos.

La primera noche nuestra ancla golpeaba al pesquero que teníamos en proa, pero teníamos que mover los cabos que nos sujetaban al vecino y no podíamos sin su ayuda: noche de mal dormir.

La segunda noche había previsión de una depresión (el barómetro caía en picado, así en plan caída libre, el mínimo que hemos registrado es 980, tampoco demasiado) y el fondeo estaba a rebosar. 



A las 20h. oímos un ¡pling! y salimos a ver: el cabo de popa que sujetaba a nuestro vecino a tierra (o sea, a nuestro vecino y a nosotros) se había partido en dos. Nos dijeron que no había problema porque éramos 4 los barcos abarloados en total y el siguiente estaba sujeto a un buen árbol y nos aguantaba a todos, podíamos pasar la noche tranquilos y reponer el cabo por la mañana.
23h. ¡PLONG! salimos corriendo: el árbol que sujetaba a la tropa se había ido al agua. Tocó buscar una barquita, alguien con ganas de remar, reponer los dos cabos...

Quinta noche; nos avisan que hay buena meteo para ir al norte y el grueso de la flota del fondeo sale. Nos avisarán a las 02h porque tenemos que dejar paso y abarloarnos a alguno de los 4 que se quedan. Nos acostamos tempranito para dormir algo antes de las 02h pero a las 23'30 nos dicen que se van; desde luego con algo de lluvia, ¡boing! nos damos con el ancla por aquí ¡beng! se oye un porrazo por allá, “pásame un cabo” “tira de aquí” “muévete alla” a las 01h estábamos perfectos pero el pescador al que nos habíamos abarloado salía por la mañana temprano, nos despertamos con la sonda avisando que estamos en 2'5m de calado, la flota se apoya en nosotros y nos manda a la playa... toca tirar más cabos a tierra del otro lado.

Día 6: parece que nos quedamos solos en el fondeo y tenemos que echar el ancla y coger una de las líneas a tierra por popa. Lo hacemos; todo asegurado y bien. ¡Zas! aparece uno de los pescadores que regresa con problemas técnicos. Toca recoger el ancla y abarloarnos a él (ellos tienen anclas grandes y si dejamos la nuestra corremos peligro de que la “pisen” y nos dejen inmovilizados). Johan, nuestro taladro, radial y brocas se van para la sala de máquinas a maquinar soluciones.

Día 7: se va el de la avería pero han llegado dos más; nos desabarloamos aquí nos abarloamos allá

Día 8: se van todos, ancla y cabo de popa... antes de tener el cabo firme, llega uno nuevo, recoger ancla........................ grrrr.


y todo esto amenizado con días en los que podíamos tener ratos de sol, de lluvia, de granizo, todo en menos de 4 horas.






Día 9 a las 9 de la mañana se van los tres pesqueros que quedaban en la bahía; todos hacia el norte pero todos coincidiendo con nuestra meteo (gracias a los chicos del Galactic) que era un día tranquilo, no mucho viento, olas de no más de 3 metros: perfecto para cruzar.




A las 14h iniciamos la maniobra de recoger el ancla y salir a enfrentarnos al Golfo de Penas que tanto quebradero de cabeza nos había dado.


Desde Puerto Edén 1ª parte

Buff, tantos días si poder dar señales de vida.

Os cuento, hay dos servidores para la radio de onda corta con los que -usando el pactor, un módem- podemos tener correos a bordo (decir internet es demasiado).
Nosotros tenemos winlink y no hay servidores cerca de la zona, eso sumado a lo escondido de los fondeos, sepultados entre altísimas montañas... nos ha tenido incomunicados sin remedio.

El otro servidor, sailmail, tiene un repetidor aquí en Chile. Ahora que hemos llegado a Puerto Edén, vamos a intentar contratar una cuenta con sailmail que según todos los veleros con los que hemos hablado, funciona perfecto.

Para nosotros es importante disponer de un correo para comunicarnos con familia, amigos, escribir el blog, pero es FUNDAMENTAL, poder bajar la meteo cada día.

Nos ayuda de manera desinteresada y genial Miguel desde Bahía Blanca en Argentina (cada día a las 22.00UTC en 14395) pero en algunos fondeos la señal no nos llega. Si hemos podido cruzar el Golfo de Penas ha sido porque el velero Galactic (navega un par de semanas por delante de nosotros) ha tenido la gentileza, la paciencia, la bondad de pasarnos cada día la previsión (ellos tienen sailmail). En fin. Cosas que trae el camino.

Voy a intentar hacer un resumen cortito, aunque me conozco y no creo que lo consiga, del camino que nos ha llevado hasta los pies del glaciar del seno Iceberg.


Salimos de Chacabuco con un día soleado, corriente y viento a favor, la ruta marcada en el ploter


disfrutando de la cordillera (el fiordo Aysen es realmente bonito de navegar... cuando está amable), íbamos con los amigos del Poloflat y el destino era caleta Gato de nuevo. 


A la mañana siguiente Matt y Marie ponían rumbo norte y nosotros, rumbo sur.
La navegación no muy larga, tranquila, a ratos a vela a ratos a motor.
Llegamos con buena luz a la caleta Carolina (45°34'02S 073°51'55W) y amarramos con los cabos a tierra sin demasiada dificultad.



El fondeo protegido y tranquilo, remamos un ratito por un riachuelo que se adentraba en el brazo, para estirar músculos y a dormir.



Por la mañana salimos con buena luz y nos dirigimos a la caleta Jaqueline (45°43'33S 073°54'47W).

Al llegar al fondeo vimos una línea de amarre puesta por los pescadores, atravesabe toda la bahía (estaba en el punto en que deberíamos haber echado el ancla e ido hacia atrás para atar a tierra). No entendíamos muy bien si los pescadores -con poco calado, quilla corrida- la pasaban sin más -no estaba muy tensa- y la usaban para amarrar la popa tirando una línea por proa a tierra o cómo funcionaba; como el parte era de calma, nosotros echamos el ancla más a fuera y usamos la línea para poner dos cabos a popa. Más tarde los pescadores nos explicaron que ellos prefieren usar esa línea para atar el pesquero de lado y no usar ancla.



En el fondeo hay una cascada linda y el tiempo estuvo muy tranquilo.



El próximo objetivo era la caleta Mariuccia, protegida para todos los vientos, porque el parte de meteo prometía unos días más bien movidos.


Navegar por los canales, más en invierno, tiene su truco, su arte, su dificultad.
Las horas de luz cada vez son menos (ahora mismo estamos en unas 8 horas de luz) y las mareas traen corrientes en algunos lugares muy considerables, así que hay que tener en cuenta muchos factores a la hora de trazar la ruta: no quieres salir de noche ni llegar de noche a los fondeos... pero si quieres -o debes- navegar con la corriente a favor, a veces no te queda otra que salir o llegar de noche (en este caso y si es posible, siempre elegimos salir sin luz por aquello de que conoces el terreno).

Sin embargo, saliendo de Jacqueline, todo nos cuadraba perfecto: pocas millas de camino, salida justo con la luz de la mañana, corriente a favor pero apuraditos de tiempo para pasar el canal Pelluche antes de que cambiara la marea.
Guau! Lo de navegar con corriente y viento a favor es como estar en una atracción de feria. El Alea iba la mar de feliz a 10 nuditos (había unos 2'5/3 nudos de corriente empujándonos) con las velas desplegadas, fiuuuuuuu, corriendo sobre el agua; bonito, muy bonito.

Tocó poner una horita el motor para asegurarnos de que pasabamos Pelluche en buenas condiciones y por fin, con luz, llegamos al fondeo (45°48'0S 074°23'5W). Es en verdad protegido, muy muy protegido, pero al llegar el viento estaba bastante levantado y la corriente era importante; el espacio donde meter el velero: bastante chiquito.

En una poza antes del huequito que recomiendan las guías echamos el dinghy al agua, ya situados Johan echó el ancla, yo me metí en el bote y con el cabo hecho firme en la cornamusa que hemos instalado en el espejo de popa de la auxiliar, me puse a remar (yo veía que la cosa urgía porque era difícil mantener el velero en el centro del hueco). La corriente me llevaba a donde le daba la gana
  • a tu derecha, a tu derecha, me gritaba Johan
  • no puedo, no puedo, contestaba yo a todo pulmón
  • Silvia, cualquier punto lo más a la derecha posible, insitía impotente
  • no puedo, no puedo, me desgañitaba yo, ya con lágrimas en los ojos
y zás, me estampé contra la playa, muy lejos del punto donde tenía que buscar un árbol; intenté ir por tierra hasta algún lugar adecuado y en menos de un minuto tenía el agua (ay señor!, qué fría) a medio muslo. Encontré un arbolito e hice un nudo... Johan estaba casi en las rocas cuando por fin pudo cobrar el cabo.

Una vez hecho firme el primer cabo Johan remó para poner hasta dos más (yo cagadita de frío, con el agua subiendo pierna arriba por la ropa mojada) y nos dimos por satisfechos (tengo que mejorar, tengo que mejorar)




Al día siguiente corregimos los cabos (el mío quedaba
MUY sumergido con la marea alta) en un día con el mar como un plato, ni rastro de las penurias del día anterior.


Y así empezó nuestra laaaaaaaaaaaarga estancia en Mariuccia.

Estábamos a unas 15 millas de un fondeo -Malibú- que nos habían dicho era precioso, pero que en las guías avisan que está sujeto a fuertes rachas cuando hay viento del norte (era lo esperado para los próximos días) y a unas 45 de Skyring, el siguiente lugar seguro, rumbo oeste, ya frente al océano, un buen punto para saltar Penas.


Pero un día tras otro teníamos parte de 30 a 50 nudos normalmente NW -que por la trayectoria en los canales horizontales se convertía en W- , algunos días algo menos, unos 25-30 pero del W, o sea, siempre justo de nariz... y llovía y llovía.


Por un lado estábamos locos de ganas de movernos, pero Mariuccia se había demostrado un lugar perfecto (oíamos el viento aullar por encima de nosotros pero el anemómetro nunca marcó más de 20 nudos en el fondeo). El barómetro iba loco cuesta abajo; 



los cabos nos tenían firmes en el lugar, el entorno era bonito. Lo sensato era esperar. Habíamos venido a los canales a navegar “seguros y sin prisas”. Teníamos que llevar a la práctica lo que habíamos hablado tantas veces y esperar; aprender a ser pacientes, saber aprovechar el buen momento y no correr a la desesperada.