domingo, 22 de marzo de 2009

Malta. Live a board


Seguimos en Malta... esta escala está resultando muy provechosa para el velero -hemos reemprendido nuestras tareas de bricolage, restauración, recuperación- que por fin empieza a parecer una casa y no un taller, pero no estamos teniendo demasiado tiempo para hacer turismo.
Eso no significa que estemos todo el días como tortuguitas dentro de nuestro caparazón, ni mucho menos: sin salir de los pantalanes, la vida social es muy activa.

A diferencia del puerto de Monastir -donde también había mucha gente pasando el invierno a bordo de los barcos- aquí los "live a board" tienen un programa de actividades bien organizado. Nos han comentado que lo mismo pasa en algunos puertos de Turquía, es un dato a tener en cuenta a la hora de elegir donde invernar, porque la cosa tiene su gracia.

Cada día a las 8'30h de la mañana, en el canal 77 de VHF Tom, David, Daphne... hacen un resumen de las actividades culturales de la isla (conciertos, exposiciones), dan el parte del tiempo, anuncian las actividades propias (excursiones, intercambio de libros, encuentros en algún bar cercano, barbacoas...) y "otras cuestiones" que van desde un "regalo cien metros de amarre que me sobran" hasta un "tengo un problema con mi piloto automático, ¿alguien me puede echar una mano?"

Nosotros hemos participado en varias de estas propuestas. Las quedadas en un bar son una buena excusa para conocer a otros navegantes y juntos discutir rutas, derroteros, puertos (siempre encuentras a alguien que acaba de venir a donde tú vas, o que va al sitio del que tú estás llegando) e intercambiar experiencias.

El pasado jueves, yo asistí a una clase... de bailes de salsa ¡impartida -en inglés- por una australiana!!! era divertidísimo (no hay que olvidar que mi inglés es muy de principiante) aprender una música que me resulta tan próxima al grito de "to move your hands like dancing flamingo!" o "now like a Ricky Martin"... y meneito para aquí meneito para allá a la voz de: "the right leg forward, the left leg back". No hay fotos que lo certifiquen -afortunadamente- pero ahí estuve!!

También tuvimos una barbacoa. Fue hace una semana y teniendo en cuenta que está haciendo un tiempo terrible, fue una suerte disfrutar de un maravilloso día soleado.

En un área que hay al final de los pantalanes, se instalaron varias barbacoas traídas de otros tantos barcos y cada quien se traía su propia comida. Nosotros -aun novatos en las costumbres europeas en cuanto a horarios comerciales- con la nevera vacía nos fuimos al Lidl el sábado a eso de las 7 de la tarde. CERRADO. Todo cierra a las 7 de la tarde. Buscamos un par de supermercados más y CERRADOS!!! Finalmente dimos con una tiendita de esas que parece que no cierran nunca y pudimos comprar unas hamburguesas congeladas (que resultaron ser de importación... de Burgos para más señas, por cierto, hay cientos de productos españoles en las tiendas... pero eso es otra historia) y con un par de mazorcas de maíz que teníamos, apañamos la barbacoa.

Además cada cual aportaba algo para compartir. Junto a las muchas y diversas ensaladas lució con éxito nuestra tortilla de patatas!

Fue un día perfecto... desde el Alea -que está casi junto al muro en el que se celebraba el evento- la vista era así de animada

Cada cual se hacía cargo de cocinar lo propio y todos de pie comimos charlando, riendo...



Nada mejor para estrechar lazos que un buen "filete con vistas"




Y desde luego, terminada la comida, repartidos los postres... llegó la hora de ir a los barcos para traer algo con lo que calentar el cuerpo y seguir con la charla hasta que el frío nos devolviera a bordo.


Lo mejor de la barbacoa fue que pudimos "romper el hielo" con mucha gente con la que nos habíamos cruzado en uno u otro momento pero con quienes no habíamos hablado.
Uno de los resultados es que nos hemos pasado la semana invitando y siendo invitados a cafés, tes, aperitivs, tapas, tartas...


Nuestros amigos Tom y Liz del Feel Free vinieron una noche para explicarnos sus lugares favoritos de Sicilia y Grecia (amarres, fondeos, tiendas, restaurantes) y preguntarnos otro tanto sobre Túnez hacia donde se dirigen. Regamos la conversación con un vinito y comimos unas tapas (aun me quedaba fuet , jamón y chorizo envasado al vacío) y la noche fue estupenda...
Al día siguiente, Tom me regaló un bonito ramo de flores silvestres (supongo que un efecto directo del pan con tomate y jamón, jeje)


Hoy vienen Göran y Aylin (sueco y turca) que nos invitaron el otro día a un cafecito; necesitaban información del puerto de Barcelona y les conseguimos el teléfono. He cocinado una tarta que tiene una pinta estupenda... si mañana no amanece otro ramo de flores en la puerta... es que el efecto del jamón serrano queda demostrado.


En resumen, que el cuarto de baño del Alea está terminado, el camarote de literas casi casi, el tanque de agua caliente instalado, los interiores de los armarios perfecto, o sea, que hemos trabajado bien y que tal vez no conozcamos demasiado Malta, pero en absoluto hemos perdido el tiempo!!

Un beso y hasta la próxima... delante de la pantalla o a bordo del Alea

www.sailingalea.com

miércoles, 18 de marzo de 2009

Travesía. Destino Malta

Dejamos Lampedusa a las 4 de la tarde; por delante teníamos unas 18 horas de navegación y esta vez llegaríamos de día. Detrás dejábamos la cara apenada de Fathi y Massimo a los que les habría gustado seguir los ratos de charla, café o cerveza a bordo de su barco de pesca o de nuestra casa!


Levantamos el ancla sin novedad (el molinete funciona fenomenal) y esta vez tuve tiempo de recoger las defensas antes de salir al mar abierto, que estaba tranquilito, lo que casi me aseguraba una travesía sin mareo!


La travesía fue perfecta. Un viento de entre 12 y 20 nudos, estable por nuestro través, nos permitió navegar sin tener que ocuparnos demasiado de trimar las velas. Un tráfico especialmente tranquilo que nos permitió navegar sin sobresaltos. Guardias rigurosas cada dos horas (no consigo controlar el sueño... pero no me duermo) y al amanecer ya estábamos próximos a Malta.


En principio, el rumbo que nos planteamos nos llevaba a pasar por el sur de Malta y enfilar hacia Valetta, pero el viento hacía que fuera más fácil pasar entre Malta y Gozo y llegar al puerto desde el oeste, y el viento manda, de modo que atravesamos el canal que hay entre las islas, bordeando Comino y esquivando a los dos Ferris que cada media hora hacen el trayecto que une las dos islas grandes. Parecía un juego de esos de feria en los que tienes que pasar entre dos figuras en movimiento sin que te toquen!!!


Al ir aproximándonos a Valetta esperábamos ver las cúpulas de las iglesias de la ciudad vieja levantarse ante nuestros ojos dándonos la bienvenida, pero la fiebre constructora ha llegado a todos sitios y lo primero que vimos fueron grandes moles de edificios




Edificios que se van comiendo esa vista clásica




imagen que, si tienes la paciencia de esperar hasta haberte acercado lo suficiente, sigue ahí para darte el merecido recibimiento





En Malta hay varias marinas. Nosotros habíamos decidido ir a Msida Marina (es una marina estatal -de momento, nos hemos enterado que están en vías de privatizarla) por lo que los precios son asequibles (el Alea, con sus 44' paga 250 € / mes incluidas agua y electricidad). Muy próxima está la marina de Manoel Island.


Siguiendo la ruta en el plotter vemos aparecer ante nosotros una pequeña entrada (muy pequeña) en la dirección de la marina. Pensamos que ese es el paso y desde ese momento nos concentramos en entrar, hay bastante mar, y nos olvidamos de mirar el plotter o cualquier otra cosa que no sea la bendita entrada



Y así, tan concentrados en la maniobra, lo conseguimos sin problemas, nos prometemos una cena como premio, nos quedamos boquiabiertos con la belleza de la bahía... y comprobamos que nos hemos equivocado!!!!!!!!!!!!!!


Estamos en el puerto comercial en el que atracan los grandes cruceros, los ferrys, etc. El estrecho paso por el que hemos entrado está en un extremo, junto a él un dique y al final una entrada gigantesca! Cualquiera que nos haya visto hacer tan maravillosa maniobra para girar y salir como unos campeones por la puerta grande... debe haberse quedado alucinado.


Pero no perdemos el buen humor y seguimos pensando que la entrada ha sido impecable y que la cena no nos la quita nadie. No quitamos el ojo del plotter y enfilamos por la entrada del puerto correcto (a penas unos metros atrás) y llegamos sin novedad a Msida.


En lo que no estamos teniendo demasiada suerte es en la comunicación por radio con las marinas. Llamamos incansables y nadie responde. Aquí hay amarrados unos 800 barcos, la marina es una larga lengua de mar que se adentra en la tierra y no queremos ir demasiado lejos por si después resulta difícil maniobrar. Vemos a alguien a bordo de un barco y estrenamos el megáfono que hemos instalado en el mástil


  • disculpe, puede indicarnos dónde tenemos que dirigirnos para solicitar un amarre!!

  • ¿a mí -nos pregunta por gestos y con una cara de asombro impresionante- me preguntan a mí ?


Nos indica que nos amarremos en el muelle que hay entre los pantalanes 0 y M y él mismo viene a ayudarnos con los cabos. Lo primero que nos dice es que cada día, a las 8,30h, hay un comunicado a través del canal 77 de la VHF con las actividades programadas para los que viven a bordo en Msida y Manoel Island.


Vamos a la oficina, nos facilitan un amarre y soltamos lo cabos para ir a instalarnos. Nos ve una señora que nos pregunta si nos quedamos y se ofrece rápidamente a ayudarnos con la maniobra desde tierra. Al llegar a nuestra plaza -pantalán O- hay tres personas para recoger cabos, facilitarnos el muerto...


Ya conocemos a un buen número de vecinos!!!


El Alea queda vistosamente amarrado; cuando alguien nos pregunte cuál es nuestro barco, como siempre, sólo tendremos que decir que es el “orange boat”




Ahora tenemos un mes por delante para conocer esta isla... aunque el trabajo a bordo está esperándonos así que, si todo va bien, no tendremos demasiado tiempo para hacer turismo, aunque el lugar lo pide a gritos!





:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Para todos aquellos que nos seguís desde hace ya un montón de tiempo, para los que nos acabáis de conocer...

YA TENEMOS WEB

La mayoría sabéis que una de las formas en las que esperamos ir ganándonos la vida por el camino es alquilar un par de camarotes que tenemos libres! en la web encontráis el qué y el cómo y lo que no es menos importante un mapa en el que ir siguiendo nuestros pasos.



Esperamos que os animéis a vivir parte de esta aventura en directo, surcando los mares con nosotros.

www.sailingalea.com





martes, 10 de marzo de 2009

Lampedusa



Aquí estamos de nuevo para explicar nuestro paso por Lampedusa.

En la pared del salón tenemos un mapamundi que miramos y miramos… en él aparece la isla de Lampedusa como apenas una motita de polvo!!!
Cuando unos vecinos de pantalán nos dijeron que ellos vivían en Lampedusa mi primera impresión fue de incredulidad porque me pareció que allí no se cabía (yo tengo estas cosas… a veces, jeje)

Lampedusa está a unas 90 millas náuticas de Monastir y a una distancia similar de Malta. Sin embargo es una isla italiana. Está habitada por unas 4500 personas y vive principalmente del turismo por lo que en la época en la que la hemos visitado parecía un poquito una isla desierta, con la mayoría de comercios y restaurantes cerrados. La otra ocupación básica es la pesca. El tercer aspecto más destacable -y podríamos decir que en estas semanas el de mayor importancia- es la inmigración. La isla dispone de un centro para la acogida de inmigrantes ilegales (según algunas fuentes de prensa se denomina Centro de Primera Acogida, según otras directamente Centro de Identificación y Expulsión) en el que actualmente hay alrededor de 2500 inmigrantes y que el gobierno italiano quiere habilitar para 6500 personas (superando con creces el número de habitantes).


Las gentes de Lampedusa temen que este centro acabe con el turismo y el gobierno ve el enclave como un lugar perfecto ya que los inmigrantes no tienen donde escapar…


Así que esa islita en la que yo pensaba que no iba a caber el Alea está llena de gente, de conflictos humanos, de vida al fin y al cabo.


Lo cierto es que nuestra experiencia fue muy grata. Sí vimos manifestaciones en contra de la ampliación del centro, una presencia impresionante de distintos cuerpos de policía… pero nuestras horas las compartimos con los pescadores de los barcos vecinos, paseando por las calles casi desiertas del invierno sin turismo, disfrutando de una de las aguas más limpias y transparentes que he visto hasta ahora y de los atardeceres mágicos.









Es una pena, sin embargo, saber que esa otra realidad está ahí a la vuelta de la esquina.



Llegamos a Lampedusa a las 2 de la mañana (después de que Johan hiciera él solito toda la navegación porque a mi me tocó día de mareo) y tuvimos ciertas dificultades para conseguir amarrar. Disponemos de imágenes de los puertos a los que vamos a ir de Google Earth que son de gran ayuda, pero llegar de noche no es -normalmente- la mejor opción porque hasta ahora no siempre encontramos alguien al otro lado de la radio para darnos las instrucciones necesarias.





Nos costó un poquito entendernos con las autoridades del puerto pero finalmente amarramos al muelle y nos dedicamos a dormir y dormir.


Cuando nos despertamos ya había llegado el Fidelity (un velero inglés que compartía pantalán con nosotros en Monastir) y nos invitaron para tomar algo a las 7 con ellos, todos los días conocemos a alguien! Vino y dulces para la primera noche en Italia.


Paseamos por las casi desiertas calles de Lampedusa, compramos dulces típicos, nos asustamos con los precios de la comida (que bien vivíamos en Túnez!), encontramos a un carabinieri que hablaba un castellanos casi perfecto (novia catalana), intentamos hacer los trámites de entrada en Europa (nos dijeron que no era necesario hacer nada: somos europeos y Lampedusa es italiana, nos recordaron, ya no estábamos en África), charlamos con los responsables de un centro de conservación de biología marina (en la isla es posible avistar ballenas, tienen un programa de protección de las tortugas marinas)… y sin darnos cuenta se nos pasó el día.






Esa misma noche llegaron otros vecinos de Monastir. La familia francesa que viaja en el Dhamma con sus dos hijos. Los reencuentros siempre son agradables y la sensación de que vamos creando una red de amigos es cada día mayor.


El tercer día de estancia en Lampedusa se anunciaba con viento fuerte del oeste, que era poco recomendable para el lugar en el que estábamos amarrados. Pasamos buena parte del día consultando previsiones meteorológicas, hablando con gentes de la zona y con la guardia costera y finalmente nos recomendaron que siguiéramos en el mismo enclave pero anclados en lugar de amarrados a muelle.


Fue la primera vez que utilizábamos el ancla y la maniobra fue bien -aunque a mi todavía me asusta todo lo que hacemos por primera vez-; soltamos unos 40 metros de cadena (llevamos 100), el ancla agarró en el fondo de arena y tiramos un par de cabos largo por popa hasta el muelle… y a pasar la noche.


No hubo problemas pero el viento era realmente fuerte y la previsión no era de mejoría sino todo lo contrario; el barco se movía (parecíamos un sonajero), así que finalmente a la mañana siguiente decidimos adentrarnos en el puerto de pescadores y buscar mejor refugio.
Junto a un barco de la polizia di finanze había un buen lugar para amarrar y nos dieron permiso a condición de que estuviéramos localizables por si llegaba el otro barco de la policía que ocupaba normalmente ese lugar. Al cabo de unos minutos empezaron a llegar barcos de pesca que amarraban para pasar un par de días sin faenar a causa del tiempo. Primero fue uno. Después otro que se abarloó al primero. Un tercero… y así hasta cinco. Entre ellos y el Alea quedaba un hueco de unos 15 metros, hasta que llegó otro pesquero que debía medir 14 y que se encajó magistralmente en el espacio libro ¡casi estábamos pegados!





Así conocimos a Mássimo (tunecino con el nombre “italianizado”) a Fathi y a otros pescadores. Compartimos con ellos charla y café de pie junto a los barcos. Les preguntamos dónde era posible comprar pescado porque a pesar de todos los que faenaban por allí todas las pescaderías estaban cerradas. Nos explicaron que en invierno no había demasiado comercio abierto y que las capturas se destinaban a Sicilia o a la península italiana… pero nos regalaron un plato de salmonetes frescos como para quitarte la respiración!!!





Al día siguiente nos invitaron a comer con ellos en su pesquero: espacios pequeños (cocina, salón y cama en a penas unos metros) y trabajo duro. Esa es su vida y nos dejaron entrar en ella por un ratito. La hospitalidad fue estupenda, tanto que nos pareció que estábamos comiendo en el mejor de los restaurantes: pescado fresco frito, tomate con huevo especiado a la tunecina y pan para mojar… cinco tenedores, sin embargo no deja de ser duro imaginar a cinco hombres faenando y conviviendo en aquellas condiciones.


Por la tarde vinieron a tomar café con nosotros y al ver las cañas de pescar (con las que aún no hemos pescado nada), Fathi quiso ver los aparejos que teníamos y a la vista de nuestra inexperiencia nos ayudó a montar los anzuelos y nos dio unas lecciones teóricas que todavía no hemos puesto en práctica.


Hablamos de sus condiciones de vida, de las distintas artes de pesca, de los sueldos, de los sueños de un futuro mejor para sus familias, de mil cosas que son las que nos vienen a la cabeza cuando pensamos en la isla: porque cuando miras atrás lo que resulta realmente importante son las personas que has ido conociendo, mucho más que los paisajes que han enmarcado esas relaciones… y Lampedusa ha sido un lugar rico en contactos y eso la hace especial.


Les habíamos pedido la previsión del tiempo a nuestros vecinos de amarre de la policía. Amablemente nos la trajeron a bordo a las tres de la tarde. Todo apuntaba que era un buen momento para poner rumbo a Malta así que en un plis plas (cada vez lo hacemos mejor y más deprisa) estibamos el barco y a las cuatro levantábamos el ancla, embocábamos la salida del puerto y dejábamos atrás a esa isla italiana, a sus pescadores, sus aguas transparentes y nos encaminábamos a Malta, nos esperaba una navegación nocturna y un nuevo país al final de la noche… la magia de vivir viajando.


martes, 24 de febrero de 2009

Camino a Lampedusa

Después de unos días de observar el tiempo de este invierno loco ya habíamos aprendido que las borrascas se suceden casi sin cesar y a su paso forman un ciclo estable: borrasca (35-40-45 nudos de viento); cola de la borrasca (15-20 nudos de viento pero mal revuelta); post borrasca (sin viento)… y vuelta a empezar.

La única forma de salir era optar por ir a vela con buen viento pero olas o hacer toda la travesía a motor (bueno, también nos podíamos quedar hasta la primavera como casi todo el mundo!)

Para el día 15 la previsión era de 15-20 nudos de viento durante unas 30h, viento del oeste ideal para ir a Lampedusa y decidimos madrugar para salir tempranito; la travesía que teníamos por delante era de unas 15 horas.

Ese mismo día salía un velero de 50 pies con base en Lampedusa que había pasado una semana de vacaciones en Monastir; nuestros vecinos del Dhama que salían y regresaban a Túnez para solucionar el límite de 3 meses de estancia en el país; una pareja de ingleses a bordo del Fidelity y nosotros.

El despertador a las 7 de la mañana. Antes de que sonara ya estaba despierta (nervios??) pero el viento soplaba mucho, no hacía falta mirar para saber que demasiado. Johan, sin apenas abrir los ojos, me dijo

-No salimos, puedes seguir durmiendo!

Nos levantamos a las 8 y los aguerridos italianos lo tenían todo preparado para salir a pesar de la que soplaba; los del Dhama habían cancelado la salida y lo mismo la pareja del Fidelity… nosotros esperábamos a ver cómo evolucionaba el tema (fieles a nuestra fe en el Ugrib pero sin quitar el ojo a lo que teníamos delante) y a las 11, con el viento amainando, decidimos ir a realizar los trámites de policía y aduana.

Supuestamente los trámites son de apenas 10 minutos pero en Túnez se hacen laaaargos. Con todo OK nos acompañaron al barco un representante de emigración y otro de aduanas. Tras comprobar que no llevamos armas ni ilegales a bordo se sentaron tranquilamente a tomar un café y sin que se les moviera un pelo del tupé preguntaron cuál era el regalo que teníamos preparado para ellos (muchos veleros tienen preparada una botella de vino para cada uno para estas circunstancias). Les dijimos que no teníamos alcohol ni cigarrillos… abrí la nevera para guardar algo y vieron nuestras latas de refrescos (limón y tónica) y uno de ellos me dijo que aquello podía servir… se acercó y me pidió que pusiera las latas en dos bolsas de plástico!

Ya podíamos salir.

Besos, abrazos e intercambios de mails con todos los amigos que dejamos ahí y que tal vez algún día volvamos a encontrar y por fin otra vez hacia el mar abierto.

Apenas unos minutos después, al intentar levantar la mayor, algo no funcionaba bien. La sal en los carros no dejaba subir la vela y decidimos poner rumbo al puerto para solucionarlo.

De repente una granizada se nos vino encima!!! Al llegar otra vez al puerto (sólo 10 minutos después) la lluvia ya nos había solucionado el problema. Aun así, por haber vuelto, tuvimos que volver a recibir a la policía para que comprobara que no habíamos embarcado a nadie.

El viento era perfecto -15 a 20 nudos del noroeste- pero había olas de 2 o 3 metros, el barco se movía de aquí para allá… y me mareé!!!! Nada grave, pero incómodo-. Me pasó algo parecido al salir de Tabarca. Parece ser que acepto bastante mal las olas justo en el momento de partir, porque he hecho alguna travesía con más viento, con mar y sin problemas…

Si este blog lo escribiera Johan os podría explicar que hay una pequeña isla al este de Monastir; se puede pasar por el sur a través de un canal -las aguas ahí son poco profundas- de ese modo te ahorras unas 10 millas, pero el canal tiene una profundidad de 3 metros, nosotros calamos 2,20 y nos comentaron que las boyas de indicación a veces se mueven… pasamos por el norte.

También os explicaría la emoción de ver un delfín muy grande jugar con el Alea pasando una y otra vez ante nuestra proa.

O como cambió los planes de pasar Lampione (una pequeña isla ya perteneciente a las Pelagie, en la que sólo habitan conejos) por el norte ya que el viento había rolado al norte y era mejor abordarla por el sur.

O que ha sido una de las travesías en que menos tráfico hemos encontrado pero en la que más veces ha tocado trimar las velas.

Pero como escribo yo sólo puedo deciros que al salir de Monastir, le hice una foto de despedida



Me acosté en el salón apenas empezamos a navegar


y me levanté para ayudar en la maniobra de atracar cuando ya ondeaba la bandera italiana en nuestro velero, estábamos de nuevo en Europa!!!


La comunicación con el puerto de Lampedusa fue un poco complicada porque no había quien hablara inglés y tuvimos que apañarnos con mi poco italiano… nos decían que echáramos el ancla frente a un edificio en el que había un letrero que ponía Guardia Costera. Nosotros buscábamos un rótulo de neón, una planta baja, vueltas y vueltas dentro del puerto, hasta que vimos que justo por donde habíamos entrado se levantaba un pequeño montículo, sobre él un edificio y allá arriba un letrero pintado con la dichosa inscripción de la guardia costera.

En lugar de echar el ancla nos amarramos al muelle… y nos fuimos a dormir. Habíamos tardado 14 horas en recorrer 90 millas; un promedio de 6,5 nudos no está nada mal para el Alea, los tres nos merecíamos un descanso.

lunes, 23 de febrero de 2009

marinas en Túnez


Por fin un huequecito de buen tiempo nos ha dejado salir de Túnez y hemos vuelto a desplegar las velas!!!!


Antes de explicaros nuestros nuevos rumbos y nuestros nuevos descubrimientos (que siempre son geográficos y humanos y eso es el mayor de los regalos del viaje) quería cerrar el capítulo de Túnez donde nos hemos sentido estupendamente, tanto como para no ver con malos ojos volver a pasar otro invierno si seguimos con los planes de no escaparnos por Suez y dar toda la vuelta al Mediterráneo para volver hacia España y después remontar en busca de los mares del norte de Europa... pero eso queda muy, muy lejos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


A lo que iba, para los que penséis en navegar hasta Túnez, cuatro cosas sobre las marinas y los precios por si os pueden ser de utilidad.


A lo largo de toda la costa tunecina hay diferentes puertos de pescadores. En todos ellos se puede amarrar y pasar unos días, el precio es el mismo en todo el país, si no recuerdo mal la fórmula 0,45 dinares * metro de eslora de registro * día; para nosotros eran unos 5 dinares/dia (2,75 €) más impuestos. No en todos ellos hay servicio de agua y luz y cuando lo hay, el precio no está incluido.

Normalmente hay reservado un determinado número de plazas (en el puerto de pesca de Monastir un pantalán, en el de Mahdia cabían un par de barcos) y no son demasiado atractivos -son puertos de trabajo en los que no encontrareis bares bonitos- pero son un buen lugar en el que pasar unos días conociendo ciudades menos turísiticas.


En cuanto a las marinas de recreo, los precios varían algo de unas a otras. Creo que la más cara es Sidi Bou Said y la que tenía fama de más barata (por lo menos en invierno) Monastir -no tengo en cuenta aquí Tabarca que es un híbrido entre marina de pesca y de recreo, pero ya comenté los precios más arriba-.


Nosotros comparamos precios por internet (hablo del 15 de diciembre más o menos) y en Monastir, en temporada baja, para un velero de 13 m de eslora, el precio -previos impuestos y sin agua y luz- era de 220 dinares al mes. Sin embargo cuando llegamos (25 de diciembre) nos recibieron con la sorpresa de que los precios del nuevo año, o sea la tarifa que nos iban a aplicar, no contemplaban la diferencia entre temporada alta y temporada baja y que el coste del mes eran 440 dinares. Además el agua y la luz a parte.


Después de oir las quejas de un montón de gente -la unión hace la fuerza- han cambiado nuevamente los precios que han quedado en algo más intermedio: 320 dinares el mes!!!! Este es el precio que hemos pagado para segundo mes, pero ni hablar de corregirnos lo cobrado por el primero.


Los precios de Hammamet en temporada baja 450 dinares mes (para nuestro velero de 13 m; el agua y la luz no están incluidas pero son más económicas) y un precio similar en Al Kantaoui.


Monastir tiene la ventaja de estar muy próximo a la población; en apenas 10 minutos puedes estar en el mercado del pueblo, hay supermercados y el puerto tiene bares, restaurantes...


Hammamet es una marina más moderna y con todos los servicios, pero está a 7 Km del pueblo; hay que coger un autobús para ir a hacer las compras... o comprar en el super del puerto que es un poco carete.


Port Al Kantaoui está cerca del núcleo urbano pero es un enclave mucho más turístico...


Ah!!! y recomendaros que llaméis antes para aseguraros que hay plaza; un velero que llegó a Monastir cinco minutos después que nosotros se tuvo que dar media vuelta.

Nosotros procuramos escribir un mail para tener constancia por escrito que hemos hablado para reservar un amarre... puede que suene un poco exagerado, pero, tenéis que creerlo ¡Túnez está lleno, pero lleno de barcos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


Pues hasta aquí nuestra primera recalada en Túnez.


Hoy escribo desde Malta. Justo al final del pantalán donde nos encontramos hay un restaurante que ofrece un simpático servicio: disponen de wifi y puedes comprar una conexión (te dan la contraseña) por 2,5€ día o 12€ semana. Te dan un papelito con el pasword y puedes utilizar el importe pagado en consumiciones en el bar; o sea, que tenemos pagados 12 € de cervezas y conexión rápida por lo menos esta semana. No tengo excusa para no explicaros pronto como fue la travesía y la estancia en Lampedusa........ ¿me dais un par de días??????


saludos cada vez más marinizados

jueves, 12 de febrero de 2009

Monastir

Aunque la mayoría de gente que se dedica a esto que se llama “hibernar en un puerto” pasa cinco meses amarrada en el mismo pantalán –cosa muy inteligente económicamente hablando y para la que nosotros salimos demasiado tarde, pagar por todo el invierno es mucho más barato que pagar mes a mes aunque sea temporada baja- esperando que pase el mal tiempo antes de reemprender la navegación… nosotros (y digo nosotros incluyéndome a mí por extraño que me suene a mí misma) estamos deseando desplegar las velas YA y cambiar de lugar. NAVEGAR otra vez.

Nos gusta Túnez y estamos muy a gusto en este puerto, la compañía es buena, la camaradería entre los tripulantes estupenda; aun así tenemos ganas de mar y de conocer nuevos lugares!!!

Pero el tiempo no nos acompaña demasiado. El viento sopla y sopla. Esta noche nos hemos tenido que levantar para comprobar que todo estaba bien ya que el viento rugía como un león, había rachas que superaban los 40 nudos.





Sin embargo parece, según Ugrib que es nuestra página de cabecera en materia de meteo, que entre el sábado y el domingo se abre un huequecito y por ahí nos queremos escapar!!! Ponemos rumbo a Malta, posiblemente haciendo una escala de un par de días en la isla italiana de Lampedusa.

Parece que no somos los únicos que hemos descubierto es rayito de sol porque de nuestro pantalán seremos cuatro veleros los que partiremos con el mismo rumbo el mismo día!!!!

Algunos de los veleros que sí han decidido pasar todo el invierno acostumbran a hacer una escapada a Lampedusa (es la isla no tunecina más próxima desde Monastir) o a Pantelleria (si el puerto base lo tienen más al norte) porque como turista puedes permanecer 3 meses en Túnez. Pasado ese tiempo tienes que salir y volver a entrar o bien solicitar una prórroga del permiso de permanencia (que cuesta 10 dinares por persona y semana). La mayoría de gente se regala una navegadita… nosotros no llegaremos a consumir los tres meses, aunque cerca nos quedamos.
Mientras esperamos que llegye el día de partir, estamos trabajando a mejor ritmo en el final de los interiores (las crónicas –aunque con algo de retraso están en nuestro blog del brico-barco http://www.sailingalea.blogspot.es/), estamos acabando de hacer la web en la que aparecerán todos los datos –rutas, fechas, precios- para la gente que nos quiera acompañar un ratito en cualquier momento, y paseamos por esta ciudad y sus alrededores…

Hoy os dejo algunas instantáneas de Monastir…


el cementerio


la mezquita



el Ribat



el complejo del mausoleo


un mercado gigante que hay los viernes y sábados
donde puedes comprar ropa (nueva, de segunda mano...)


y montañas de vegetales frescos



volvemos a pasarnos por aquí prontito














lunes, 2 de febrero de 2009

Johan ha ido a visitar a la familia durante 15 días. Yo me he quedado como “capitana en funciones” del Alea.

Por lo menos de momento hemos decidido viajar a casa por separado y quedarnos siempre uno en el barco (es lo que tiene proceder de países distintos) y tal vez más adelante probemos otras formas para comparar. Por ahora nos gusta no dejar a “la niña” sola!!

Tengo que decir que en estos días he podido comprobar que cuando hibernas en un puerto, pasas a formar parte de una pequeña familia; casi todos los vecinos sabían que estaba sola y me han invitado a cenar, me han “vigilado” por si necesitaba cualquier cosa, me han visitado, me han mandado mensajitos al móvil antes de dormir!!

Además de toda esta vida social… he hecho más cosas y me han pasado más cosas… empecemos por lo último.

Apenas un par de días después de irse Johan hubo una tormenta con mucho, pero mucho viento (rachas de más de 40 nudos dentro del puerto). Normalmente en este puerto el viento sopla del norte o noreste y tal y como estamos amarrados es perfecto ya que tiende a alejarnos del pantalán. Tuvo que esperar a que yo estuviera sola para soplar del sur!!! A lo que íbamos, a pesar de que el barco está amarrado a una distancia más que adecuada del pantalán, el sitio en el que estamos está pensado para un barco más pequeño y el muerto nos queda un poco –mucho- cerca por lo que no hace demasiado bien su trabajo. Si a esto le sumamos que el viento era importante el resultado es que yo veía cómo el barco iba acercando su proa al hormigón.

Lejos de quedarme con los brazos cruzados me puse a buscar alguna solución… y a falta de resultados inmediatos me fui a pasear por los pantalanes para ver qué hacían los demás. La mejor idea parecía amarrar una defensa en el pantalán a la altura a la que previsiblemente iría a dar la proa. Así lo hice. Debían ser las 9 de la noche, todos los vecinos debidamente recogiditos en sus hogares...

Cada ratito salía a comprobar la idoneidad del invento hasta que me pareció que una defensa no iba a ser suficiente e intenté colocar una segunda. ¡Demasiado tarde! Nuestras defensas son muy grandotas y no cabía una segunda. Era imposible tensar los cabos con la que estaba soplando. Me encomendé a los santos para que la cosa no fuera a más y me metí dentro.

CLONC !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

El ruido de un golpe seco me dejó como si yo me hubiera caído escaleras abajo. Salí corriendo y vi que había tocado el pantalán en una de las embestidas. En ese momento –demasiado tarde- vi que el vecino tenía unas defensas pequeñas que serían perfectas!!! Le pedí una prestada, mejoré mi invento y a dormir (poco) con la sensación de que era yo la que se había roto algo.
A las 3 de la mañana el viento había amainado y me levanté a tensar los amarres y alejarme adecuadamente del hormigón.

A la mañana siguiente pensé en lo sencillo que habría sido trabajar ayudándome con el motor, poniendo marcha atrás con la colaboracion de algún vecino, y así haber puesto dos defensas desde el primer momento… pero así sucedió y así os lo cuento…

NO ME GUSTA SER CAPITANA, por lo menos no antes de aprender a ser una buena tripulanta!!!

Apenas fueron un par de desconchones superficiales de la pintura que ya han sido debidamente reparados. Parece que yo soy de las que aprende de las equivocaciones ,con lo fácil que debe ser aprender de la observación, de los libros, de…

Además de ir aporreando el barco contra las paredes, en estos días me he dedicado a ir terminando el salón que ahora luce pintadito, con cortinas, tiradores nuevos en el mueble de cajones, etc, etc.
antes
despues


Ya que experimentaba con la máquina de coser, he hecho un mantel grande, unos individuales, unos cojines…
Y desde luego he cultivado mis dos hobbies favoritos: leer y cocinar. He aprendido a hacer una riquísima mermelada de naranjas siguiendo la receta de Genevieve (una de mis vecinas francesas) que ha quedado exquisita… si algún día os animáis a venir a bordo estoy segura de que os vais a chupar los dedos

besitos de una feliz tripulanta que vuelve a tener a su capitan a bordo!!!